“La Grazia”
“La Grazia” "La Grazia" EL PESO DEL HORMIGÓN MARIANO DE SANTIS (Toni Sevillo) es el Presidente de Italia. Viudo hace ocho años de Aurora, su querida mujer, que le dejó una larga historia de amor y una duda que lo atormenta. Está a seis meses de dejar el cargo y por las noches se pasea por los altos del Quirinal, el palacio presidencial sobre una de las colinas de Roma. Es abogado y sigue orgulloso de su obra magna, un manual de Derecho Penal de 2.046 páginas.
Fuma como condenado, pese a que le falta un pulmón. "La Grazia" es una parte de la historia de un hombre en el poder, algo que la dupla del actor con el director conocen perfectamente, se diría que de memoria, y la película extiende lo de dos películas previas de Paolo Sorrentino con el gran Toni Sevillo, que fue primer ministro de Italia en dos ocasiones.
Fue Giulio Andreotti, el democratacristiano incombustible en "Il Divo" (2008), y después el espectacular millonario Silvio Berlusconi, en "Loro" (2018). Ahora es un abogado serio y un político formidable que debe decidir dos casos de indultos y firmar o no una ley de eutanasia.
Sorrentino es un director que filma con un toque majestuoso, hay algo solemne y a veces sublime en los encuadres en interiores del Quirinal, donde tanto pesa el cargo como la elegancia, pero lo que más pesa es la inteligencia, que es tanto bendición como un calvario.
En De Santis y en los que lo rodean, sin excepción: asesores, coroneles, guardias fieles, también en su hija Dorotea (Anne Ferzetti), una abogada que hace de secretaria y confidente, pero no de todos los temas, por supuesto.
La película mantiene diálogos barrocos y reflexiones rituales sin desperdicio, porque es un cine con la marca de un autor con el estilo y la categoría del que nunca se aparta de sus ideas, en su Nápoles natal o en la poderosa Roma, que por lo demás son las clásicas y vienen de tiempos inmemoriales: juventud y vejez, justicia humana, belleza eterna, soledad con y sin el poder y siempre, por cierto, la moral y la duda.
En esta película también hay una historia personal, la de Mariano De Santis, y los amigos y conocidos que lo rodean, gente de la política, alguien del arte y un personaje que representa otro de los temas de Sorrentino: la religión católica.
Cuyo rango y figura es inevitable para cualquier autoridad romana y católica: un Papa (Rufin Doh Zeyenouin) sin nombre propio y con rasgos futuristas, nacionalidad afrofrancesa, conduce una moto y es el confesor del Presidente y también, cómo no, un hombre inteligente.
Es una historia que se mueve con calma y que asume el peso de sus temas y de la gravedad, porque De Santis quiere ser un buen viejo y convertirse en algo liviano, una misión imposible en un político de raza, y más todavía en un Presidente con el antiguo apodo de "Hormigón Armado". La Grazia. Italia, 2025. Director: Paolo Sorrentino. Con Toni Sevillo, Milvia Marigliano, Anna Ferzetti. 132 minutos. En cines. MUBI POR Antonio Martínez "Es un cine con la marca de un autor con el estilo y la categoría del que nunca se aparta de sus ideas"..