Autor: Tomás Mandiola Lagos Abogado puertomontino y profesor universitario
Emergencia y el sueño de justicia
Emergencia y el sueño de justicia L nuestra convivencia común de la manera más justa posible. Ello responde, como enseñaba Aristóteles, a nuestra tendencia innata a buscar un orden social equitativo y del cual todos nos sintamos parte. Y si bien esto implica hacerse cargo de problemas apremiantes, como en Chile lo son la economía y el orden público, la política no se agota en ello. Chile no escapa a esa aspiración de justicia, ya que si bien hemos avanzado mucho en los últimos 30 años, aún seguimos teniendo profundas inequidades sociales.
Debemos comprender que las demandas (por ahora latentes) por mayor equidad represena política debiera tener como objetivo fundamental el organizar tan una legítima aspiración por ser un país más justo, uno en el que los resultados de cada chileno sean fruto del mérito y del esfuerzo personal y no del lugar o de la suerte que se tuvo al nacer. El problema, entonces, no es con la desigualdad en sí, sino con la percepción de justicia respecto a como ella se produce.
Hay, por ende, desigualdades justas (fruto del esfuerzo individual) y desigualdades injustas (fruto de una cancha dispareja). Es aquí donde las derechas pueden encontrar un relato potente, proponiéndole a Chile un sueño de justicia que se haga cargo de las desigualdades de manera distinta a la izquierda.
Entonces, si realmente aspiramos a ser un país más justo, en que todos nuestros niños, independientemente del lugar donde hayan nacido, tengan las mismas oportunidades, debemos poner a la educación, y dentro de ella, a la primera infancia y la educación parvularia, como la prioridad número uno a nivel nacional. ¿Por qué? Todas las investigaciones, tanto nacionales como internacionales, nos han dicho hasta el cansancio que es en los primeros años de vida cuando realmente podemos hacer la diferencia y emparejar el desarrollo cognitivo de los niños de menores recursos con los de mayores recursos.
Esta es la única vía para poder derrotar esas desigualdades injustas que tanto nos indignan y avanzar hacia ese sueño de justicia que queremos para Chile: un país con igualdad de oportunidades, uno en que la cuna no marque tu destino.
Por ello es fundamental que como sociedad, más allá de las legítimas urgencias del presente (reflejadas en el lema "Gobierno de Emergencia" de la administración entrante), entendamos la necesidad de avanzar hacia ese horizonte de justicia, y que si no llegamos a tiempo, la desigualdad de origen se vuelve imposible de derrotar.
Y quien mejor que Gabriela Mistral para retratar esta impostergable urgencia social cuando nos decía que "el futuro de los niños siempre es hoy, mañana será tarde". "Es fundamental que como sociedad, más allá de las legítimas urgencias del presente (. .. ), entendamos la necesidad de avanzar hacia ese horizonte de justicia, y que si no llegamos a tiempo, la desigualdad de origen se vuelve imposible de derrotar" Autor: Tomás Mandiola Lagos Abogado puertomontino y profesor universitario.
C Columna "Es fundamental que como sociedad, más allá de las legítimas urgencias del presente (. .. ), entendamos la necesidad de avanzar hacia ese horizonte de justicia, y que si no llegamos a tiempo, la desigualdad de origen se vuelve imposible de derrotar"