Autor: DR. HUGO BENÍTEZ Instituto One Health UNAB Instituto Milenio BASE
Cartas: Banalización de la Antártica
Señor Director: El turismo de celebridades no es solo una anécdota, sino el síntoma de una Antártica convertida en escenario, donde la experiencia personal y el prestigio social parecen pesar más que la responsabilidad colectiva sobre un patrimonio que pertenece a toda la humanidad. Si bien el Tratado Antártico y su Protocolo Ambiental han generado directrices valiosas, gran parte de las normas que regulan el turismo son voluntarias y dependen de la autorregulación de los operadores. Esto ha generado una evidente asimetría con la investigación científica, sometida a evaluaciones ambientales estrictas, mientras muchas actividades turísticas operan con mayor flexibilidad.
Normalizar este tipo de visitas implica avanzar hacia la banalización del continente, reduciéndolo a un destino exótico más, cuando en realidad es un regulador clave del clima global y un laboratorio natural insustituible para la ciencia. No se trata de prohibir el turismo, sino de reconocer que su crecimiento exige una gobernanza más robusta y vinculante. Limitar flujos, fortalecer evaluaciones ambientales y priorizar el valor científico y ecológico del continente son pasos urgentes si no queremos que la Antártica termine pagando el costo de nuestra fascinación tardía.