Autor: Oloff Suárez M.
Un patrimonio en llamas que clama por cultura
Un patrimonio en llamas que clama por cultura DINOS LO QUE PIENSAS ! La historia de Llolleo ha estado intrínsecamente ligada a sus rieles desde 1912.
Sin embargo, ver hoy su antigua estación de trenes es enfrentarse a un recordatorio doloroso de la desidia: un inmueble que, tras décadas de abandono, fue parcialmente consumido por un incendio que no solo quemó madera y fierro, sino parte de la memoria local. Lo que queda de sus estructuras no debe ser el punto final de este patrimonio, sino el combustible para una transformación urgente: convertir estas ruinas en un vibrante espacio para la cultura y los eventos. No es necesario inventar la rueda, solo mirar los casos de éxito cercanos. La comuna de Zapallar ha dado una lección de gestión patrimonial con la rescronica@lidersanantonio.cl tauración de la estación de Catapilco. Ese edificio, que también languidecía en el olvido, reabrió sus puertas como un centro cultural moderno, conservando su esencia arquitectónica, pero adaptándose a las necesidades del siglo XXI. Si ellos pudieron, ¿qué detiene a San Antonio? La oportunidad para la estación de Llolleo es estratégica. No se trata solo de restaurar paredes, sino de crear un ecosistema cultural vivo que hoy la zona sur no posee. La estación tiene el potencial para albergar salas de ensayo para músicos locales, galerías de arte que aprovechen la luz de sus antiguas bodegas y un escenario multifuncional para teatro y danza. Los andenes, antes mudos, podrían transformarse en una plaza de las artes para ferias de emprendedores y eventos ciudadanos, integrando el pasado ferroviario con la economía creativa actual. El fuego no debe ser la lápida de la estación, sino el llamado de atención definitivo. Si otros municipios han logrado transformar escombros en arte, nuestras autoridades y EFE no tienen excusas. Es hora de que el silbato del tren vuelva a sonar en Llolleo, pero esta vez, anunciando la llegada de la cultura. Autor: Oloff Suárez M..