Autor: Daniel Loewe Facultad de Artes Liberales, Universidad Adolfo Ibáñez
Columnas de Opinión: La gemela malvada
Columnas de Opinión: La gemela malvada V ivimos en tensión permanente entre la facticidad y el deseo. El mundo es duro, a veces un muro contra el que nos damos de bruces; un choque sin airbags que se experimenta como un precipicio existencial que duele y desorienta. Algo de ello deben haber notado las izquierdas en la elección.
Si bien era la crónica de una muerte anunciada, persistía la esperanza (según Cortázar, un ser bobalicón que desea cambiar el mundo carece de energía para hacerlo, pero mantiene la ilusión del cambio) de obtener márgenes menos condenatorios. Desde entonces muchos llaman a la autocrítica. Pero autocrítica y celebración del gobierno no van bien de la mano. La autocrítica desvirtúa el relato del legado, y sostenerlo la hace difícil. Así, no es raro que se tantee en los márgenes.
La ministra Vallejo panglosianamente da a entender que considerando el legado de la administración anterior vivimos en el mejor de los mundos posibles, solo "faltó decirle a la gente con claridad las crisis que tuvimos que afrontar". El alcalde Vodanovic va más allá y refiere a la falta de conexión con la ciudadanía: "Las ideas progresistas no han retrocedido", solo faltó "buena gestión" para realizarlas. El fracaso como error de comunicación o gestión.
Note que estas y otras estrategias ensayadas en las últimas semanas inmunizan, conscientemente o no, contra la verdadera autocrítica: dado que las izquierdas habrían perdido porque no supieron cómo hacer avanzar su proyecto transformador, al quitarles el voto la ciudadanía estaría, en realidad, afirmándolo; tal como lo haría si hubieran ganado. Pero hacer trampa en el solitario solo sirve a los adalides del autoengaño.
Una autocrítica productiva exige incisiones profundas que, sin confundir la facticidad con el deseo, reconsideren las propias ideas a la luz de un análisis sobrio del mundo, social, geopólitico, económico, etc. actual (esa facticidad que limita y hace posible la libertad). Un ejercicio difícil y doloroso. El 20 de diciembre de 1954 una secta se reunió en Chicago a esperar el fin del mundo a las 00:00 horas. Los alienígenas salvarían a pocos escogidos, miembros de la secta. Cuando la hora pasó, nerviosos, empezaron a contrastar relojes y elaborar explicaciones. Horas después continuó el desconcierto y la espera. Finalmente, a las 04:45, la líder de la secta recibió un mensaje de los alienígenas: ya que ellos habían esparcido tanta luz sobre la tierra, Dios había decidido salvar el planeta.
Leon Festinger, quien los había infiltrado, dedujo de esta experiencia su célebre frase: "Un hombre con una convicción es un hombre difícil de cambiar". Quienes no ajustan sus convicciones al mundo, sino que modifican su descripción del mundo para que calcen con éstas, han cruzado la sutil línea que separa la ilusión de su gemela malvada: la alucinación; un sinuoso camino que va desde la racionalidad a la irracionalidad. "Las estrategias de las últimas semanas inmunizan, conscientemente o no, contra la verdadera autocrítica". Autor: Daniel Loewe Facultad de Artes Liberales, Universidad Adolfo Ibáñez. "Las estrategias de las últimas semanas inmunizan, conscientemente o no, contra la verdadera autocrítica".