Autor: Juan José Salinas, académico de Pedagogía en Educación General Básica de la Universidad de Los Lagos (ULagos) Sede Chiloé
Columnas de Opinión: Educación y territorio en tiempos de decisiones
Columnas de Opinión: Educación y territorio en tiempos de decisiones Hablar de Chiloé en 2026 es hablar de identidad, pero también de desafíos urgentes. En el contexto del bicentenario, el Archipiélago enfrenta brechas educativas, tecnológicas y sociales que exigen respuestas concretas. En este escenario, la educación superior en Chiloé no solo debe formar profesionales, sino personas capaces de comprender su entorno y transformarlo. El avance de tecnologías emergentes como la inteligencia artificial o la fabricación digital abre nuevas oportunidades. Sin embargo, el punto clave no es su acceso, sino su propósito. Integrarlas sin contexto genera aprendizajes superficiales; en cambio, cuando se orientan a resolver problemáticas del territorio permiten construir conocimiento con sentido y pertinencia. La formación profesional en Chiloé debe centrarse en desafíos reales: fortalecer la salud rural, mejorar la calidad de vida de las personas mayores, aportar a la sostenibilidad o innovar en procesos productivos locales. Cuando el aprendizaje se vincula con el entorno, deja de ser abstracto y se vuelve significativo. Los alumnos no solo adquieren conocimien tos, también compromiso con su territorio. Sin embargo, persiste una brecha importante: la desconexión entre la educación superior y el entorno. Muchas veces, las instituciones operan de forma aislada, con escasa articulación con municipios, organizaciones y comunidades. Esto limita que el conocimiento se traduzca en soluciones concretas. A esto se suma el riesgo de incorporar tecnologías sin un enfoque territorial. La tecnología no resuelve problemas por sí sola; su valor depende de cómo se utiliza y para quién. Sin colaboración y compromiso, pierde su potencial transformador. El contexto país abre una oportunidad: avanzar hacia una educación más descentralizada, pertinente y conectada con la realidad local. Esto implica no solo actualizar contenidos, sino transformar la forma de enseñar, integrando activamente al territorio. El Bicentenario de Chile debe ser un punto de inflexión. Formar profesionales hoy significa desarrollar capacidades para comprender y mejorar el entorno desde la identidad local. Chiloé no necesita modelos externos, sino confiar en sus propias capacidades. En ese camino, la educación superior tiene un rol clave: formar, conectar y proyectar. Porque educar para el territorio no es solo una opción, es una necesidad para un desarrollo más justo y humano. Autor: Juan José Salinas, académico de Pedagogía en Educación General Básica de la Universidad de Los Lagos (ULagos) Sede Chiloé. COLUMNA