Autor: Saturnino Quezada Solís Alcalde de La Unión
Columnas de Opinión: Agua en el mundo rural: una urgencia
Columnas de Opinión: Agua en el mundo rural: una urgencia omo alcalde de La Unión, pero sobre todo como vecino que recorre cada rincón de nuestra tierra, siento el deber de reiterar una realidad que duele: la angustiante espera de cientos de familias rurales por algo tan básico, tan vital y tan humano como es el acceso al agua potable. Nuestra comuna es, lamentablemente, el fiel reflejo de una crisis que parece invisibilizarse tras la belleza de nuestros paisajes. Detrás de cada postal de nuestra zona rural, hay historias de esfuerzo que ya cruzaron la barrera de lo aceptable.
Tenemos comités de agua que agrupan a cientos de familias, como es el caso de Centinela o Folleco, donde los vecinos llevan más de diez años esperando que sus proyectos de Agua Potable Rural (APR) se hagan realidad. Una década de trámites, de carpetas que van y vienen, mientras la vida de las personas sigue pasando sin una solución definitiva. Pero la urgencia no solo está en los proyectos que no llegan, sino en la precariedad de los que existen. Este fin de semana estuve en Catamutún, y la realidad allí golpea con fuerza: familias que se abastecen a través de sistemas de abastos que carecen de procesos de potabilización. Lo mismo ocurre en Pilpilcahuín.
En ambos sectores, nuestra gente consume agua que no cumple con los estándares de seguridad para su salud. ¿Es justo que en pleno siglo XXI el lugar donde naces determine si tienes agua sana o no? Claramente, no lo es. La Unión hoy levanta la voz para mostrar esta urgencia. Como jefe comunal, hago un llamado respetuoso pero firme a las nuevas autoridades regionales y nacionales. Necesitamos que este tema se aborde no solo con buenas intenciones, sino con una política pública robusta que ponga, de una vez por todas, a las personas en el primer lugar de la fila.
Esto se debe traducir en hechos concretos: procesos administrativos más expeditos que no condenen a un vecino a esperar 15 años para que llegue una cañería con agua en su casa, y un fortalecimien to real, con mayores recursos y dotación, para la Dirección de Obras Hidráulicas (DOH). Los equipos técnicos hacen lo que pueden, pero la demanda los sobrepasa y el presupuesto actual es insuficiente para la magnitud de la brecha que enfrentamos. El agua no es un privilegio de la ciudad; es un derecho de cada habitante de nuestra zona rural. Mi compromiso como alcalde es seguir golpeando cada puerta necesaria hasta que el último vecino de La Unión pueda abrir una llave en su hogar y recibir agua digna. No descansaremos, porque la sed de justicia de nuestra gente rural no puede seguir esperando. Autor: Saturnino Quezada Solís Alcalde de La Unión. C Columna