Autor: Carlos Espinoza
Pajaritos de avenida Brasil
Pajaritos de avenida Brasil cartas@estrellavalpo.cl No pude contener las ganas de escribir la grata, hermosa y bella experiencia de recorrer la bella Avenida Brasil antes del atardecer.
Comencé desde calle Edwards y emprendi el grato caminar por una especie de sendero de tierra, muy plano y de facil andar, de a poco el ruido vehicular disminuía debido al menor flujo en esa avenida.
Luego de ver algunos monumentos, gran cantidad de dátiles de las palmeras en el suelo y sectores con un pasto cortito crecido por las últimas lluvias que le daban un toque especial y también gran cantidad de jóvenes conversando y hablando cosas de su escuela, instituto o universidad; riendo o bromeando que daba gusto verlos pues contagian el disfrute de la vida misma, me detuve por un momento.
El disfrutar una avenida y su entorno, créanme que es gratificante y esperanzador ante tanta tontera y desprecio por Valparaíso que tienen algunos canales de televisión, quienes no se detienen a ver lo positivo de nuestra bella ciudad.
Pensar que hubo una persona (o varias para ser justo) amante de la ciudad, de la vida, que proyectó unas hileras de palmeras por toda la avenida, que ya hacia Bellavista tiene una variedad de especies arbóreas -que ya ciudades famosas quisieran tener y lo hizo para las futuras generaciones pues él (o ella) no las iba a ver en su esplendores disfrute para el que levante la cabeza y mire la ciudad de otra manera, con el espíritu optimista.
Fueron unas cinco o seis cuadras hasta la Avenida Francia y un poco antes de llegar un sonido apacible de centenares de pajaritos, pensé cualquier cosa, que era del Instituto Teletón que tenían algo amplificado o incluso un chillido de algo metálico pero ¡ ¡ Oh sorpresa ! ! Eran centenares (miles sería exageración creo) que trinaban de una manera casi sacada de un libro sobre el sonido en medio del bosque. Y créanme que si cerraba los ojos era eso, sentirse como en el bosque. Tanto era la sensación que olvidabas el ruido de los vehículos que pasaban por el lugar, me detuve por varios minutos.
Hablé con una persona que trabaja por ese sector y me comentaba que ocurre en las mañanas al amanecer y en las tardes, poco antes del atardecer, y tal como yo tampoco lograba ver a los pajaritos que se camuflan entre los árboles que les dan cobijo.
No quiero creer cuando me dijo que escuchó que hay un proyecto que pretende pavimentar la avenida Brasil, pues no creo que sean tan lesos que pretendan pavimentar tan bella avenida, quitándole la esencia, la identidad y en cierto modo la magia de tener este espectacular paisaje en pleno centro de Valparaíso.
Si leíste este texto creo que deberías pasar por la tarde por esta bella avenida y decir "Este es Valparaíso, mágico, bello y ÚNICO". Es mi desahogo de un porteño nostálgico, optimista y enamorado de la ciudad. DINOS LO QUE PIENSAS. DINOS LO QUE PIENSAS