Alcalde de Colchane critica falta de información por zanjas fronterizas y advierte riesgo para comunidades y ganado
Alcalde de Colchane critica falta de información por zanjas fronterizas y advierte riesgo para comunidades y ganado La eventual construcción de zanjas en la frontera de Colchane abrió un nuevo foco de tensión en la zona altiplánica, luego que el alcalde Teófilo Mamani denunciara públicamente que el municipio no ha recibido información formal sobre las obras ni ha sostenido reuniones con las autoridades regionales para conocer sus alcances.
La crítica del jefe comunal no solo apunta a la falta de coordinación institucional, sino también a una preocupación mayor: el efecto que este tipo de intervenciones podría tener sobre las comunidades indígenas y sus actividades tradicionales, especialmente la ganadería de camélidos que se desarrolla a diario en sectores cercanos a la línea limítrofe con Bolivia.
Las declaraciones del alcalde exponen una situación que, a juicio de las autoridades locales, vuelve a repetirse en zonas extremas del país: decisiones que se anuncian o se dejan entrever desde el nivel central o regional, pero sin diálogo real con quienes habitan el territorio y conocen de primera fuente su complejidad.
Mamani aseguró que la información sobre la apertura de zanjas ha llegado al municipio de manera informal, a través de rumores, redes sociales y consultas de medios regionales, lo que a su juicio refleja una preocupante desconexión entre el Estado y la realidad local.
Según relató, han sido los propios pobladores quienes le han comentado que personal de gobierno habría realizado visitas de inspección en el complejo fronterizo, aunque sin comunicar oficialmente al municipio el objetivo de esas acciones ni el eventual inicio de trabajos. En sus palabras, la comuna se ha enterado "por rumores" y por noticias difundidas externamente, una situación que considera impropia tratándose de una intervención con posibles consecuencias directas sobre la comunidad. El cuestionamiento no es menor. Colchane ha sido, en los últimos años, uno de los puntos más sensibles del debate migratorio, del control de pasos no habilitados y de la presencia del Estado en frontera.
Por lo mismo, cualquier medida que busque reforzar la vigilancia territorial o impedir cruces irregulares debiera, en opinión de actores locales, incorporar a la autoridad comunal y a los habitantes del sector desde su diseño inicial. La crítica del alcalde, en ese sentido, no solo interpela la forma en que se comunica una obra, sino también la lógica centralista con que suelen abordarse problemas complejos en territorios rurales y fronterizos. Mamani también entregó una mirada sobre el actual escenario migratorio en la comuna. Señaló que hoy existe una merma considerable en comparación con períodos anteriores, especialmente respecto del año pasado, cuando el movimiento de personas por la frontera tenía una visibilidad mucho más intensa. Sin embargo, matizó que la disminución no significa que el fenómeno haya desaparecido, ya que todavía existen pasos no habilitados y aún se observa a extranjeros caminando por rutas alejadas del control principal. Su apreciación es relevante porque aporta una perspectiva territorial que muchas veces no aparece en el debate público.
Mientras desde las ciudades se analiza la crisis migratoria en cifras gruesas o bajo anuncios de seguridad, en Colchane la observación diaria de quienes viven en la frontera permite notar cambios, desplazamientos de rutas y nuevas dinámicas. El alcalde admite que hoy no se ve con la misma intensidad el flujo de caminantes de años anteriores, pero advierte que el tránsito irregular persiste, aunque más disperso y menos visible. Ese punto obliga a preguntarse si las obras proyectadas responden a un diagnóstico actualizado o si se trata de medidas que se anuncian sin una evaluación integral del territorio.
El jefe comunal indicó además que está a la espera de reunirse con la delegada presidencial regional, en una cita de carácter protocolar prevista para esta semana, ocasión en la que espera plantear directamente sus consultas sobre los trabajos en la zanja.
Explicó que tiene entendido que actualmente las labores se estarían desarrollando en la región de Arica y que posteriormente podrían ser abordadas en Colchane, aunque insistió en que hasta ahora no existe información oficial entregada al municipio. mesa una dimensión muchas veces ausente en las decisiones de seguridad: las medidas pensadas para controlar el tránsito humano pueden terminar impactando severamente las actividades económicas y culturales de quienes habitan la frontera desde hace generaciones. La crítica del alcalde abre así una discusión más profunda sobre cómo se diseñan las respuestas del Estado en territorios sensibles. Porque si bien la seguridad fronteriza es una demanda real y persistente, ello no debiera justificar intervenciones inconsultas ni obras ejecutadas de espaldas a las comunidades.
La experiencia de Colchane ha demostrado que las soluciones impuestas sin diálogo tienden a generar nuevas tensiones, desconfianzas y efectos no previstos, especialmente en una zona donde el tránsito ganadero, la vida comunitaria y la geografía extrema exigen medidas adaptadas y no simples respuestas de escritorio.
En una comuna marcada por la presión migratoria, el abandono histórico y la fragilidad de sus servicios, la falta de información sobre una obra de esta naturaleza no es un detalle administrativo: es una señal política. Revela que, pese al discurso oficial sobre presencia estatal y descentralización, todavía persiste una manera vertical de actuar en la frontera, donde se anuncian soluciones sin considerar a quienes deberán convivir con sus consecuencias. Colchane no solo necesita control y resguardo; necesita también respeto institucional, coordinación real y participación efectiva. Lo planteado por Teófilo Mamani instala una advertencia que va más allá de una crítica puntual. Si el Estado pretende intervenir la frontera con zanjas, muros o barreras físicas, la primera obligación debiera ser conversar con la comunidad, Esa incertidumbre, precisamente, es la que genera mayor molestia en el nivel local. Porque más allá de la intención que pueda tener una obra de este tipo en términos de resguardo fronterizo, el problema de fondo es que se proyecte sin socialización con las comunidades.
Mamani fue enfático en señalar que espera una interacción directa del comisionado con los lugareños y con quienes viven en la comuna, considerando indispensable una relación de trabajo conjunta que permita abordar la realidad del sector con conocimiento efectivo del terreno. La advertencia más delicada, sin embargo, apunta a la ganadería. El alcalde recordó que en Colchane existe un importante porcentaje de familias dedicadas al cuidado de ganado camélido, animales que pastorean tanto de día como de noche en espacios cercanos a la línea fronteriza.
En ese contexto, sostuvo que una zanja mal construida o carente de cierres perimetrales podría convertirse explicar los proyectos, evaluar sus impactos y garantizar que la seguridad no se en un riesgo concreto para llamas, alpacas y otros animales, provocando caídas construya a costa de los habitantes del altiplano. De lo contrario, el remedio o afectando recorridos habituales de pastoreo. Esa observación pone sobre la podría abrir una nueva herida en una comuna que ya ha soportado demasiado.
Teófilo Mamani cuestionó que el municipio no haya sido informado de las obras y alertó por el impacto que podrían tener en la vida diaria de los pobladores y en la ganadería de la comuna.. Teófilo Mamani cuestionó que el municipio no haya sido informado de las obras y alertó por el impacto que podrían tener en la vida diaria de los pobladores y en la ganadería de la comuna.