Editorial: Más allá de un Excel
Editorial: Más allá de un Excel La filtración de la llamada «lista negra» de funcionarios del Ministerio de Obras Públicas no debiera analizarse sólo como un error administrativo ni como un episodio aislado de mal gusto.
Lo verdaderamente inquietante es que revela una lógica subterránea: la sospecha de que, en ciertos espacios del Estado, las personas no son evaluadas por su trabajo, sino por cómo piensan, por a quién votan o por cómo son percibidas ideológicamente. Cuando eso ocurre, lo que se erosiona no es solo la convivencia interna, sino el principio mismo de neutralidad que sostiene a la función pública. El problema de fondo no es el Excel, sino la cultura que lo hace posible. Nadie redacta una planilla así si no siente, aunque sea implícitamente, que ese lenguaje y esos criterios tienen algún grado de validación o utilidad.
Esa es la señal más peligrosa: la normalización silenciosa de prácticas que convierten al Estado en un espacio de trincheras, donde el adversario político deja de ser alguien con quien se compite democráticamente y pasa a ser alguien a quien se debe excluir. En ese contexto, la reacción institucional -sumarios, desmentidos, deslindes de responsabilidades necesaria, pero no suficiente. Porque el daño no se limita a quienes fueron mencionados en ese documento.
El efecto más profundo es la instalación de la duda: ¿ soy evaluado por lo que hago o por lo que represento? Esa pregunta, cuando se instala en el servicio público, contamina todo: las decisiones, los equipos, la confianza y, finalmente, la calidad del Estado que se le entrega a la ciudadanía. Lo ocurrido debería incomodar más allá de las posiciones políticas. No se trata de quién gobierna hoy, sino de qué tipo de Estado estamos dispuestos a tolerar. Si se naturaliza que existan «listas» -formales o informalesbasadas en afinidades o prejuicios, entonces dejamos de hablar de instituciones y empezamos a hablar de facciones. Y un Estado capturado por lógicas de facción no solo es injusto hacia dentro: termina siendo ineficaz y profundamente injusto hacia fuera, que es donde están los ciudadanos que dependen de él..