Autor: Pablo Sanhueza Gerente de calidad y excelencia operacional de empresas Iansa
Columnas de Opinión: El agro frente al calor extremo
Columnas de Opinión: El agro frente al calor extremo Las olas de calor se están transformando en una variable estructural que redefine la planificación agrícola en Chile. El cambio climático ya no es una coyuntura, sino un marco permanente.
Más allá del impacto en los cultivos, el aumento sostenido de las temperaturas obliga a revisar protocolos de trabajo en terreno, distribución de jornadas, pausas preventivas y medidas de protección para los equipos que operan en campos y plantas. Un estudio reciente de la Dirección de Investigaciones Científicas y Tecnológicas de la Pontificia Universidad Católica (Dictuc) advierte que, en Chile, durante los días de calor extremo aumenta el riesgo de accidentes laborales. El sector agroforestal aparece entre los más afectados: en jornadas con temperaturas de 35, el riesgo de sufrir un accidente laboral es 19% mayor que en días templados de 20. Durante enero y febrero, la autoridad realizó un llamado preventivo al sector silvoagropecuario para aplicar la medida de Faena Cero ante altas temperaturas y riesgo de incendios forestales.
Su aplicación es focalizada y temporal, respondiendo a las condiciones meteorológicas de cada territorio, e implica la suspensión o restricción de faenas agrícolas y forestales en los horarios de mayor riesgo, especialmente entre las 12:00 y las 18:00 horas. Ante este escenario, la pausa debe entenderse como una estrategia productiva en contextos de temperaturas extremas. Esto exige protocolos claros y su cumplimiento riguroso, en un rediseño de la planificación bajo escenarios climáticos cada vez más exigentes. Hoy más que nunca, la agroindustria necesita una coordinación y diálogo permanente entre productores, gremios, empresas, trabajadores, autoridades y centros de investigación. A ese esfuerzo se suma un rol preventivo que ya no puede postergarse: fortalecer programas de seguridad y salud ocupacional, asegurar entrenamiento constante y cuidar sistemáticamente las condiciones de trabajo. La prevención debe dejar de ser reactiva para convertirse en una decisión estratégica. Ese conjunto de acciones no es accesorio; es un llamado concreto a actuar hoy y el único camino para anticipar y adaptar el trabajo agrícola a cualquier época del año. Autor: Pablo Sanhueza Gerente de calidad y excelencia operacional de empresas Iansa.