Autor: Claudio Alvarado R. Instituto de Estudios de la Sociedad (IES)
Columnas de Opinión: Orden y responsabilidad
Columnas de Opinión: Orden y responsabilidad Si la primera semana del gobierno entrante fue avasalladora, la segunda -con decisiones difíciles, movilizaciones, errores comunicacionales y caída en la popularidadofreció un baño de realidad. Si alguien tenía dudas, ya debería haberlas dilucidado: el camino del presidente Kast será complejo y en ningún caso exento de dificultades.
Al menos por ahora, sin embargo, este escenario no parece alterar la convicción del mandatario respecto de cuál es su misión fundamental: restaurar el orden y el sentido de responsabilidad en el país, en distintos niveles.
En efecto, tanto sus gestos como sus declaraciones así lo sugieren. ¿ Por qué trasladar a los consumidores el alza de los combustibles, pese a los evidentes costos políticos y sociales involucrados? Porque se requiere ordenar las cuentas fiscales y sería irresponsable y a la larga perjudicial profundizar el déficit. ¿ Por qué se cobrará desde ya el CAE a los morosos? Porque es un deber elemental pagar las deudas y ya conocemos las consecuencias de transmitir desde La Moneda la lógica de la condonación.
Y así, desde la cita inicial a Diego Portales hasta la reducción de las becas Chile: si hay un hilo conductor de las decisiones y símbolos del nuevo gobierno, este es reivindicar el orden y la responsabilidad. Naturalmente, se trata de una reacción hasta cierto punto previsible.
Más allá de lo que arguye alguna vulgata progresista de poca densidad ("ultraderecha", "extremo", etc. ), tarde o temprano los países advierten que un régimen de libertades requiere un marco institucional y moral que lo sustente; y, en ese contexto, eligen gobiernos coherentes con esa necesidad (o más directamente: orientados a terminar la farra). Con todo, el oficialismo actual debe advertir que esa promesa de orden, por justificada que resulte, es sumamente exigente para las propias autoridades y dirigentes políticos que la formulan.
En concreto: dicha promesa, para ser creíble, ha de ser encarnada. ¿ Cómo? En las formas más elementales (donde el contraste con Boric sigue favoreciendo a Kast); en la determinación de las prioridades inequívocas del gobierno (aquí y no en la supuesta imitación de Trump o Milei emergen las dudas sobre la estrategia de "copamiento"); en el manejo de las comunicaciones y la relación con la ciudadanía (de ahí las fundadas inquietudes acerca de la vocería de Palacio); y en los resultados (la eficacia es la clave, partiendo por la seguridad). Pero eso no es todo. Aunque la pasión por el orden tiene fundamentos -especialmente en el Chile de hoy-, conviene notar que ella también puede adolecer de puntos ciegos, como toda pasión política. Esta semana, como ninguna otra, el mundo cristiano recuerda esta enseñanza. "Aunque la pasión por el orden tiene fundamentos, ella también puede adolecer de puntos ciegos, como toda pasión política". Autor: Claudio Alvarado R. Instituto de Estudios de la Sociedad (IES). "Aunque la pasión por el orden tiene fundamentos, ella también puede adolecer de puntos ciegos, como toda pasión política".