Autor: Maria Pastora Sandoval
"Nunca digo que soy masón. Estoy tratando de serlo"
Es archivero y bibliotecario de la Logia Estrella de Magallanes. Fue funcionario de Tesorería durante décadas, inspector implacable, dirigente de boxeo y criador de conejos y palomas en su juventud. WASHINGTON HONORATO GÓMEZ OYARZÚN TIENE 95 AÑOS Washington Gomez entrevistado en el Club Punta Arenas, de calle Chiloé. Entre sus múltiples intereses, también fue atleta senior. Se le entregó un estímulo en la Maratón de La Prensa Austral el 10 de mayo de 1987. Con el equipo chileno en una corrida en Buenos Aires. "Nunca digo que soy masón. Estoy tratando de serlo" E 1 Club Punta Arenas, en Chiloé 954, es uno de esos lugares en que el tiempo parece haberse detenido. Entrar ahí es como viajar al pasado. La primera puerta a la derecha tiene una placa con el grabado "BIblioteca y Archivo: Q. .. H. .. Washington Gómez Oyarzun". Ahí esta el, archivero y bibliotecario de la logia Estrella de Magallanes. Tiene 95 años, guarda papeles de toda su vida con método de inspector, y su historia personal es también, en buena medida, la historia de Punta Arenas en el siglo XX.
Su padre, Benjamin Gomez Aguirre, era de La Serena y llegó a Punta Arenas trasladado por un banco, hospedándose en casa de los Oyarzun porque había hecho el servicio militar con un hijo de la familia. Ahi conoció a su madre, María Oyarzun Gallardo, chilota de Castro. Washington es el segundo hijo del matrimonio: el primero murió siendo bebé.
Su hermana, que hoy tiene 93 años y vive en Puerto Natales, fue figura de la radio local y también de Santiago, donde participaba en radioteatros. 91 La Infancia de Washington fue Itinerante porque su padre era empleado público sometido a traslados.
A los 12 años estaba en Santiago, luego en La Serena, donde estudió en un instituto alemán junto a su hermana, que entonces tenía 2 o 3 años y terminó aprendiendo a hablar el idioma germano.
El regreso a Punta Are nas fue por barco desde Coquimbo, un viaje de más de 15 días en un barco de carga de la Interoceánica que hacia escalas en Antofagasta, San Antonio y varios puertos más. Llegó a Punta Are nas en 1938, cuando iba a cumplir 8 años. Se casó con Iralide Aguirre cuando tenia casi 33 años, en Tomé, donde estaba destinado como inspector. La madre de Washington se opuso al principio, pero terminó reconociendo que se había equivocado. Estuvieron casados 50 años, sin problemas, dice el. Iralide falleció el 4 de octubre de 2012. Sus padres se separaron cuando era joven. Washington quedo con su madre, su hermana con su padre, y empezó a trabajar a los 12 o 13 años. Primero crio palomas que vendía al Hotel Kosmos y al Hotel Royal: entre 100 y 150 pichones por encargo para cocinarlos. El negocio terminó cuando los vecinos lo denunciaron a la policía local porque, en ese entonces, las casas tenían gallinas y aves volaban a robarles la comida. El juez de la época lo escuchó y le sugirió que se dedicara a otras cosas.
Se dedicó a los conejos, con resultados notablemente mejores: se levantaRODRIGO MATURANA LOALI ba a las 3 o 4 de la mañana para buscar pasto antes de ir a la escuela, limpiaba los corrales en la tarde, y llegó a manejar un estándar de vida que el mismo califica de "bien bueno", Descubrió además que los cueros tenian valor diferenciado: los blancos, negros y grises valían más que los jaspeados. Lo que no sabía era el destino final: en plena guerra, esos cueros se exportaban a Inglaterra para cubrir las alas de los aviones. Cuando le llegó el momento del servicio militar, tuvo que deshacerse de todo.
Entre las variadas actividades que fue desarrollando con el tiempo, Washington Gomez también fue parte del mundo del boxeo durante 18 años, primero como boxeador y luego en distintos roles dentro del deporte: fue segundante, árbitro, jurado y tesorero de la Asociación de Boxeo de Punta Arenas. Recuerda con precisión la noche del 19 de diciembre de 1975, cuando Martin Vargas peleaba el título sudamericano, fecha que coincidió exactamente con su llegada definitiva a Punta Arenas como tesorero regional. Tenía pasajes comprados para ir a ver la pelea en Santiago, pero el llamado del intendente lo dejó a mitad de camino. Inspector de Tesorería El 17 de mayo de 1950 entró a trabajar en la Tesorería. Su madre, que intuía que el petróleo algún día se acabaría, le aconsejó elegir Tesorería por sobre Enap, donde también lo habían aceptado.
Con los años se convirtió en inspector, un cargo que describe como parecido al de un policía interno: recorría el pais, detectaba irregularidades, se ganaba enemigos. "Toda la gente tiene su precio", dice, con la convicción de quien lo comprobó muchas veces. "Metí un montón de colegas presos por desfalcos enormes", relata. Rechazó pagos de camiones que no existían, de facturas de direcciones que resultaron ser edificios particulares. Se hizo de una reputación de incómodo y ordenado que lo persiguió durante toda su carrera. Autor: Maria Pastora Sandoval. "Nunca digo que soy masón. Estoy tratando de serlo" El episodio más dramatico de su carrera fue cuando el Tesorero General de la Republica lo llamo desde Santiago para pedirle que asumiera como tesorero comunal en plena huelga del personal.
Acepto, lo que califica como "mi gran error". Los mismos gremialistas que lo propusieron se le vinieron en contra cuando comenzó a descolgar las banderas y adornos polí ticos que cubrían la oficina como árbol de Navidad.
Sin embargo, sacó adelante la oficina, innovo con cajas volantes en distintos barrios de la ciudad para evitar que la gente tuviera que ir hasta la Tesorería, y convirtió su gestión en ejemplo para el resto del pais. Después del golpe de 1973 lo dejaron fuera por haber sido tesorero en la época de Allende, aunque nunca tuvo militancia politica. Un almirante que lo investigó a fondo terminó diciéndole: "A usted le conozco hasta los callos que tiene. No le encuentran nada. Vaya y retome su pega". Ya de regreso en Punta Arenas como tesorero regional, tuvo un enfrentamiento memorable con el Intendente de la época. Lo llamaron a su oficina y el funcionario comenzó a gritar. Washington lo paro en seco: "Un momento. Me llamó para entrevistarme o para gritarme, porque le advierto una cosa: yo soy mucho más joven que usted y voy a terminar gritando yo". Se sento sin que lo invitaran.
Cuando el intendente lo llamó corcho, saltarin y upeliento, Washington le devolvió cada calificativo con la misma lógica: "Usted tambien es un millco corcho, usted flota como yo, es de carrera y yo también soy de carrera. Usted no nació general, si me dice que soy saltarin no le informaron todo, porque yo salté para atrás, me bajaron dos grados". La reunión terminó siendo una conversación de igual a igual. La Masonería El 6 de noviembre de 1978 ingresó a la Logia Estrella de Magallanes Nº25, invitado por un antiguo compañero de estudios. La fecha no es casual: el 6 de noviembre fue también la fecha de su de creto como tesorero regional. Desde entonces ha ocupado prácticamente todos los cargos disponibles en la Logia, con la excepción del secretario y del orador, que considera los más exigentes. Fue venerable maestro, el cargo más alto, entre 2000 y 2001, siendo el más longevo en ese rol desde la fundación de la Logia en 1896. Es además miembro honorario de la Logia Fin del Mundo Nº496 de Ushuaia, del Paine Nº116 de Puerto Natales y de una Logia de Rio Gallegos.
Sobre la Masonería habla con humildad: "Nunca digo que soy mason, Estoy tratando de serlo", Explica que para él el masón completo es quien tiene el respeto de toda la gente, sin falla de ningún tipo. "Y yo tengo mis fallas y me las reconozco", confiesa.
Le molestan los que proclaman su condición de masones con pretensión, puesto que el proceso de evolución nunca finaliza, "uno no termina ni muerto", dice. "Yo creo que llega a ser masón el que ya murio, y a lo mejor tampoco". También valora que la Logia local se haya abierto más a la comunidad en los últimos años: la Masonería nació en Punta Arenas en 1896, fundada por 22 nacionalidades distintas, con mayoría de franceses, alemanes e ingleses, y sólo tres chilenos entre sus fundadores. Uno de ellos, Guillermo Wells Huáscar, fue el creador de la Sociedad de Instrucción Popular, que permitió que muchos adultos analfabetos de la región aprendieran a leer y escribir. Hoy Gómez vive con su nieto Daniel y con Facundo, su bisnieto de cinco años, al que describe como "un amor". Lleva 47 años jubilado. Dejó de trabajar a los 72, después de 21 años en el sector privado tras su salida de Tesorería.
Guarda cuadernos de la escuela del año 43 (son como una pieza de museo, con letra perfecta y partes del cuerpo perfectamente dibujadas y coloreadas), recortes de prensa, fotos de su ingreso a Tesorería en 1950, revistas de la asociación gremial. Todo ordenado, todo catalogado, tal como se espera de un archivero: "Guardo papeles porque tengo cómo demostrar las cosas que digo", explica. Es el mismo criterio que aplicó toda su vida como Inspector: que la verdad, para sostenerse, necesita papel. Autor: Maria Pastora Sandoval. Foto del 31 de diciembre de 1976, con compañeros de la Tesorería en Punta Arenas. Washington Gomez figura sentado al centro, entre dos mujeres. Por 18 años estuvo relacionado con el boxeo en distintos roles. La fotografía es de 1949. El aparece a la derecha. Su curso en el Liceo de Hombres en 1943. Es el tercero de derecha a izquierda, fila inferior, con zapatillas blancas. Apenas había llegado a la Tesorería. Es el segundo (de izquierda a derecha) de la fila inferior.