Autor: MATÍAS BAKIT R.
“El cambio climático es un desafío real, PERO NOES EL ÚNICO NIEL MÁS IMPORTANTE”
“El cambio climático es un desafío real, PERO NOES EL ÚNICO NIEL MÁS IMPORTANTE” “El ecologista escéptico”. Es el nombre del libro que, en 2001, dio fama mundial al cientista político y escritor danés Bjorn Lomborg (61 años). El trabajo, a la vez, lo transformó, hasta el día de hoy, en una de las voces más controvertidas del orbe en materia de medio ambiente. En 400 polémicas páginas, el texto se dedica a desmentir, una a una, las principales tesis que caracterizaban, y aún lo hacen, al discurso ecologista convencional. Empezando por el cambio climático.
Si bien con el tiempo ha moderado algunas de sus opiniones, el fondo del discurso de Lomborg se mantiene: dice que en el tema ambiental las prioridades están mal puestas y el debate está dominado por un “alarmismo” que considera injustificado. Es con estas ideas que ha recorrido el mundo, transformándose en la principal voz disidente del ecologismo actual. Al punto que el título de su libro es también el apodo con el que se lo conoce hoy.
En este contexto, una de las últimas escalas del llamado “ecologista escéptico” fue Chile, donde participó invitado por la Fundación para el Progreso en la Conferencia “Apocalipsis Climático: El fin de un mito”, junto con Axel Kaiser.
A la vez, se lanzó en español una versión de su libro “Mitos y realidades del cambio climático”. “Me encanta visitar Chile, he estado tres o cuatro veces”, dice a “El Mercurio”. Agrega que “es una gran oportunidad para iniciar esa conversación, que he intentado iniciar en todo el mundo, que básicamente consiste en decir: tenemos que darnos cuenta de que el cambio climático es un desafío real, pero no es el único ni el más importante del mundo, el que debería relegar todo lo demás a un segundo plano.
Y es importante tener perspectiva. ¿Cuánto gastamos en abordar el cambio climático y qué obtenemos de esa lucha?”. Cuando planteó su tesis, fue muy polémica. ¿Es aún un tema políticamente incorrecto o ha ido cambiando a lo largo de los años? Lo correcto es afirmar que el cambio climático es un problema grave. Uno de los peores. Una cuestión existencial para la humanidad. Y debemos poner todo nuestro empeño en combatirlo. Si recuerdan las últimas primarias presidenciales en Estados Unidos, donde ganó Biden, todos los candidatos demócratas competían básicamente por ver quién proponía la mayor cantidad de billones de dólares para combatir el cambio climático. Claro que, en realidad, no los gastaron. Y eso también dice mucho. Es realmente muy difícil permitirse gastar tanto dinero, sobre todo después de la covid-19. “Vemos ahora que los precios están aumentando cada vez más, tanto por la guerra con Irán como por las políticas de energía verde, especialmente aquí en Europa. También nos damos cuenta de que tenemos otra guerra en Ucrania. Así que hay muchas otras cosas que llaman nuestra atención. Simplemente no podemos permitirnos gastar mucho dinero en el clima. Cuando el cambio climático era solo una forma de demostrar que eras buena persona, si te costaba 0,5 por ciento del PIB o un uno por ciento del PIB, tal vez estaba bien. Era como construir un edificio bonito y ornamentado. No hace nada, pero te hace sentir bien. Pero cuando empieza a costar dos, tres, cuatro o cinco por ciento del PIB, cuando realmente empieza a frenar tu crecimiento, todo el mundo empieza a darse cuenta de que no es una buena idea.
Así que hoy es mucho menos políticamente incorrecto decir lo que digo”. ¿A qué llama alarmismo climático? La gravedad del tema ha dominado por años el discurso ambiental. ¿Por qué? El alarmismo climático es increíblemente beneficioso para muchos actores. Si trabajas en los medios, sabes que es una gran noticia de primera plana decir que todos vamos a morir por esto. Genera muchos clicks y grandes titulares para periódicos y cadenas de televisión. Al mismo tiempo, es genial para muchos políticos, porque pueden decir que el mundo se acaba a menos que votes por ellos. Ha sido una plataforma muy útil. Y entiendo por qué. Cada vez que hay una ola de calor, oímos hablar de cómo el cambio climático empeorará eso, lo cual es absolutamente cierto. Pero también olvidamos decir que en casi todo el mundo las muertes por frío superan con creces a las muertes por calor. En los últimos 20 años, a medida que las temperaturas han aumentado, se han evitado más muertes por frío que las que se han producido por calor.
Por lo tanto, contar la historia de las muertes por calor es excelente para preocupar a la gente, es excelente para asustar a nuestros hijos, pero en realidad no es bueno para las políticas públicas, porque no se está informando bien. Entonces, si entiendo bien, ¿no es que usted niegue la existencia del cambio climático, sino que discute la forma de abordarlo? Tienes razón. No lo niego.
Lo que digo claramente es que el Panel Climático de la ONU nos dice que hay cambio climático, principalmente por la quema de combustibles fósiles y la emisión de grandes cantidades de CO2 a la atmósfera, lo que aumentará las temperaturas globales. Pero en parte, la historia que te están contando de que esto va a llevar al fin del mundo simplemente no es cierta. De ninguna manera es el fin del mundo. La solución es darle a la gente acceso a energía barata y asequible. Si tienes energía barata y asequible, tienes calefacción en invierno y tienes refrigeración en verano. Realmente no es más difícil que eso. ADIDEC “La forma en que nos han vendido la política climática es que como es el fin del mundo, debemos gastar todo en eso. No deberíamos preguntarnos cuánto va a costar. Pero la economía climática indica que para el final de este siglo, el cambio climático costará, digamos, entre el 2 y el 3 por ciento del PIB mundial. No es poca cosa. Pero no es el 100 por ciento. Deberíamos tener cuidado con cómo gastamos nuestro dinero, porque tenemos muchos otros desafíos. La educación es pésima. Nuestro sistema de salud, por lo general, está subfinanciado. Tenemos problemas con las pensiones y cómo financiarlas a largo plazo. Hay deficiencias en infraestructura. Guerra en muchas partes del mundo.
Y luego de eso está el cambio climático (... ). Si dejamos de lado este discurso apocalíptico sobre el cambio climático, podremos empezar a tener una conversación más sensata sobre cómo repartir el riesgo entre la reforma de las pensiones, la infraestructura y el cambio climático, y también sobre cómo distribuirlo dentro del ámbito medioambiental. ¿Cuánto debería destinarse al cambio climático? ¿ Cuánto a la limpieza de los ríos y arroyos o a garantizar más zonas verdes?”. En Chile hay un debate sobre la “permisología”. Cómo lograr un término medio entre la protección ambiental y el desarrollo económico a través de proyectos mineros, energéticos, etc. ¿Es una discusión habitual en el mundo? ¿ Cuál es la receta para lograr ese equilibrio? Existen verdaderas disyuntivas entre tener un gran crecimiento económico, lo que significa perforar el suelo y extraer grandes cantidades de minerales, y las preocupaciones ambientales. Ese es un verdadero desafío. Y es algo que una democracia debería decidir. No es algo que deban decidir ni solo los ricos de las minas ni solo los ambientalistas. Deberíamos tener esta conversación abiertamente. En Estados Unidos y la UE, tenemos una situación en la que las demandas ambientales pueden seguir para siempre. Y no hay forma de detenerlo. Nunca podrás hacer algo nuevo porque siempre te desafiarán en los tribunales. Y yo creo que la mayoría de la gente reconoce que ese no es un buen resultado. Entonces creo que hay un argumento muy sólido para decir, seamos honestos, tengamos una conversación pública, tengamos una toma de decisiones democrática clara, pero también hagamos posible hacer cosas en el futuro.
“Una de las cosas que estamos encontrando aquí en Europa, y estoy seguro de que esto probablemente también sea cierto en Chile, es que no hemos construido una refinería, por ejemplo, en 30 o 40 años. Y todavía necesitamos refinerías para nuestros autos de gasolina y nuestros productos industriales, etc. Y, por supuesto, es porque nadie quiere asumir el impacto ambiental obvio de tener una refinería. Pero hay que darse cuenta de que si se quiere tener una economía moderna, alguien tiene que tener estas refinerías. Alguien tiene que extraer las cosas de la tierra”. ¿Está el debate de este tema atravesado por una discusión ideológica? Ciertamente. Recuerden, mucha gente dirá que el mundo que nos trajo hasta aquí es el mundo que también nos trajo el cambio climático. Eso es cierto. Pero también es el mundo que nos ha brindado la mayor esperanza de vida que jamás hayamos tenido. Es el mundo que nos sacó de la pobreza. Eso significa que sus abuelos posiblemente no podrían imaginar el tipo de vida que tienen hoy. No todas las cosas son buenas y el cambio climático es una de esas cosas que no son buenas. Pero en general, creo que todos apreciamos haber estado en este tren hacia muchas, muchas más oportunidades. Muchos de estos debates ideológicos plantean que deberíamos volver a como era en los viejos tiempos. Pero no creo que nadie que piense en esto por más de un par de segundos. Antes habríamos tenido menos calentamiento global, pero también habríamos tenido menos de casi todo lo demás. Y ciertamente habríamos tenido muchas más muertes por calor y muchas más muertes por frío.
Entonces el punto real aquí es ¿ cómo logramos el desarrollo? ¿ Cómo obtenemos todo lo que queremos y aún así nos aseguramos de tener un estilo de vida sostenible? n “Si dejamos de lado este discurso apocalíptico sobre el cambio climático, podremos empezar a tener una conversación más sensata sobre cómo repartir el riesgo entre la reforma de las pensiones, la infraestructura y el cambio climático”. Autor: MATÍAS BAKIT R.. De visita en Chile, invitado por la Fundación para el Progreso, el académico conocido mundialmente como el “ecologista escéptico” sostiene que “la forma en que nos han vendido la política climática es que como es el fin del mundo, debemos gastar todo en eso”. En cambio, dice, “hay que darse cuenta de que si se quiere tener una economía moderna, alguien tiene que tener refinerías.
Alguien tiene que extraer las cosas de la tierra”. | BJORN LOMBORG, ESCRITOR Y CIENTISTA POLÍTICO: “Si dejamos de lado este discurso apocalíptico sobre el cambio climático, podremos empezar a tener una conversación más sensata sobre cómo repartir el riesgo entre la reforma de las pensiones, la infraestructura y el cambio climático”. Bjorn Lomborg, cientista político danés, fue invitado a Chile por la Fundación para el Progreso (FPP)