Autor: Valeria Barahona Periodista y escritora. Es autora de los libros "Señoritas en toma" y "Educación superior".
Tener fe en la ciencia
Tener fe en la ciencia os artículos científicos son un género literario en sí: comienzan con un título largo y explicativo, como atemorizando de antemano al lector, para seguir con los nombres de los autores y su currículum académico indexado, por siel nombre del texto no amedrentó a las personas comunes que intentan acercarse a comprobaciones empíricas de asuntos que a veces parecen de perogrullo, cosas que si se le cuentan a cualquier mamá ella responderá "pero si así ha sido siempre". La sabiduría de una matriarca puede cargarse un paper completo.
Por ejemplo, a fines del siglo pasado, la ecóloga forestal y hasta hoy académica de la Universidad de Columbia Británica, en Canadá, Suzanne Simard, logró la fama mundial al probar que los árboles se comunican entre sí mediante las raíces y los hongos, pudiendo colaborar con nutrientes si alguno se halla enfermo: "Anda a mirar los naranjos", respondió una madre en Chimbarongo cuando su hija le resumió asombrada este paper publicado en la prestigiosa revista Nature.
En 2012, la también ecóloga Mónica Gagliano, de la Universidad de Western, en Australia, agregó que, según National Geographic, los procesos químicos de las plantas generan sonidos y con estos provocan reacciones en otras que facilitan su desarrollo. En términos rupestres, "conversan". Durante la pandemia, jóvenes ingenieros colocaron sensores electrónicos en árboles de Providencia para escucharlos. Y no fueron mezquinos: en algunos pasajes, a través de códigos QR dejados en las ramas, los vecinos que ya caminaban por las montañas de la locura pudieron oírlos y a ratos "conversar" con ellos. Terminado el confinamiento, los audaces científicos pasarona ser comentados entre risas y piscolas. Quizás por comprensión en el delirio, sus identidades han sido poco difundidas.
Lo que sí fue anunciado con alegría en la comuna capitalina fue la llegada del libro "Autobiografía de un pulpo", de la filósofa belga Vinciane Despret, traducida al español por el sello vasco consonni (así, en minúsculas). El volumen publicado en francés durante Vinciane Despret Autobiografía de un pulpo y otros relatos de anticipación 2021 -con performance con un pulpo incluída, ya que la académica ha centrado su trabajo en la comprensión de la ciencia desde las humanidadescuenta con tres ensayos presentados como papers científicos: "La investigación de los acúfenos o Las cantantes silenciosas", "La cosmología fecal del wombat común (Vombatus ursinus) y del wómbat de nariz peluda (Lasiorhinus latifrons)", junto a "Autobiografia de un pulpo o la comunidad de los ulises". La lectura de miles de artículos en revistas científicas a ratos de dudosa calidad editorial, currículums bendecidos por todas las casas de estudios menos por el gran público que probablemente nunca abrirá un paper, abstracts a ratos ilegibles, conclusiones sin afirmaciones y comités de pares evaluadores que, para ser serios, dedican meses a cuestionar a los autores atribulados por las exigencias de productividad de las casas de estudios y el financiamiento estatal o de privados, llevó a Despret a crear su propia versión de Nature.
Siempre un ambiente que se perfila muy riguroso en realidad no lo es tanto, o sino por estos días en internet no estarían preguntando cuál sería el lugar del astrofísico y paciente de una grave esclerosis, Stephen Hawking -quien afirmó que el universo nació con el Big Bang-, en la isla del empresario y delincuente sexual Jeffrey Epstein, al ser citado cientos de veces en sus polémicos archivos, junto a personalidades de la realeza y otras celebridades como el filósofo Noam Chomsky ("¿ Quién domina el mundo?") y el creador de Microsoft, Bill Gates.
De esta forma, el "artículo científico" que da nombre a "Autobiografía de un pulpo" comienza con el hallazgo en una caleta de pescadores de "unos restos cerámicos, fragmentos de texto redactados en una escritura desconocida", antecedente que recuerda a "La llamada de Cthulhu", clásico del terror escrito por H.P. Lovecraft, donde, a comienzos del siglo XIX un sobrino nieto de un académico de la Universidad de Brown, en Estados Unidos, hereda las cosas de un académico soltero de lenguas semíticas.
En las cajas hay papeles y una figura donde "no lograba identificar en ningún sentido aquel tipo de escritura en particular, ni descubrir su más remoto parentesco", afirma el narrador sobre "supuestos jeroglíficos" en lo que "parecía una especie de monstruo", con "una cabeza pulposa, tentaculada, que coronaba un cuerpo grotesco y escamoso, dotado de unas alas rudimentarias". Junto al objeto, hay artículos de diarios que dan cuenta de pesadillas y rituales paganos protagonizados por este ser, el que en 1925 se apareció a un grupo de navegantes en las coordenadas 47º9' S 12643' O, cercanas a Chiloé. La autora y filósofa de "Autobiografía de un pulpo" conoce bien a Cthulhu porque fue una de las editoras del libro "Seguir con el problema.
Generar parentesco en el Chthuluceno", de su maestra Donna Haraway ("Manifiesto cyborg"). Despret comparte con Haraway la lectura de lenguajes más allá de lo humano, a través de otro de sus libros disponibles en Chile, "¿Qué dirían los animales. .. Si les hiciéramos las preguntas correctas?", lo que encuentra eco en "Autobiografía. .. ", donde en el texto encontrado por los pescadores "la tinta empleada resultó ser la de un pulpo común", cuyo "análisis genético permitió precisar que los fragmentos eran obra de un único autor, lo que a priori parecía contradecir algunas variaciones caligráficas". Los científicos se mostraron contrariados porque "los pulpos son maestros en el arte de la indetectabilidad", ya que "no dejan de cambiar de forma y color", tal como afirmó hace unas semanas la Universidad de Stanford al presentar en revista Nature "un material flexible que puede cambiar rápidamente la textura de su superficie y sus colores, ofreciendo posibles aplicaciones en camuflaje, arte, robótica y bioingeniería a nanoescala", inspirado en los octópodos, quienes ante el peligro toman los colores del entorno. "Los pulpos llevan el mundo directamente en la piel", sostiene Despret en su paper falso.
Las diferencias caligráficas, explica, se debe a que estos animales, considerados los más inteligentes, inician las acciones en el cerebro, al igual que los humanos, pero sus tentáculos poseen autonomía y las ventosas cuentan "hasta diez mil neuronas que permiten que el pulpo toque y perciba el sabor de forma simultánea. (. .. ) No siempre saben dónde se encuentran sus brazos". Uno de los mensajes traducidos por los científicos imaginarios es "(me) llama desde el futuro para volver", por lo cual afirman que la escritura "nos permite -al dejar una huella, un relatocontinuar existiendo en las vidas y las memorias de quienes nos suceden.
Y ese uso el pulpo lo habría reorientado dirigiéndose no a otros, sino a la forma de sí mismo que volverá en un futuro". "Autobiografía de un pulpo" Vinciane Despret consonni 168 páginas $26 mil Autor: Valeria Barahona Periodista y escritora. Es autora de los libros "Señoritas en toma" y "Educación superior".. Reseña "Autobiografía de un pulpo" Vinciane Despret consonni 168 páginas $26 mil SHUTTERSTOCK