Columnas de Opinión: Valparaíso ante el desafío del océano común
Columnas de Opinión: Valparaíso ante el desafío del océano común Por C ada mayo, Chile vuelve a mirar hacia el mar.
Lo hace desde los puertos, las caletas y la memoria naval, pero también desde una pregunta urgente: ¿ comprendemos realmente el lugar que ocupa el océano en nuestro futuro? En Valparaíso, donde investigación, pesca, educación, turismo y cultura han estado siempre vinculados a la costa, el Mes del Mar debe ser una oportunidad para pensar el desarrollo sostenible desde el océano. El diagnóstico global es claro. El océano regula el clima, sostiene biodiversidad, alimentación, identidad y bienestar. Produce más de la mitad del oxígeno del planeta y absorbe parte importante del dióxido de carbono generado por las actividades humanas. Sin embargo, enfrenta presiones crecientes: calentamiento, acidificación, pérdida de biodiversidad, contaminación, sobreexplotación y deterioro de ecosistemas costeros. Esta crisis no es lejana: pone en riesgo comunidades costeras, ecosistemas completos y también una de nuestras fuentes esenciales de alimento. Hablar de sostenibilidad en el Mes del Mar exige ir más allá de la conservación como tarea de especialistas. La cultura oceánica nos recuerda que todas las personas estamos conectadas con el océano, vivamos o no junto a la costa.
Desde el Grupo de Expertos en Cultura Oceánica de la COI-UNESCO he visto cómo esta mirada se ha vuelto una prioridad global: el Plan de Acción 2026-2030 busca integrar el conocimiento oceánico en la educación, las políticas públicas, la comunicación y la toma de decisiones. En Chile, esa agenda dialoga con el Grupo de Trabajo de Cultura Oceánica del Comité Oceanográfico Nacional, que impulsa una estrategia para que el océano sea más conocido, valorado, comprendido y protegido. En este contexto, el Acuerdo BBNJ sobre biodiversidad marina en áreas fuera de la jurisdicción nacional representa un hito histórico. Tras casi dos décadas de negociaciones, fue adoptado en 2023 y entró en vigor el 17 de enero de 2026. Su objetivo es conservar y usar sosteniblemente la biodiversidad en la alta mar, ese inmenso espacio oceánico que no pertenece a un solo país, pero del cual depende el equilibrio planetario. Su importancia va más allá de la diplomacia: nos recuerda que el océano es un sistema conectado, donde especies, corrientes, clima y actividades humanas atraviesan fronteras. Para Valparaíso, esta discusión tiene una relevancia especial. La posibilidad de que la ciudad sea sede de la Secretaría del Acuerdo BBNJ no debería entenderse solo como una aspiración internacional.
Es también una pregunta sobre nuestra vocación oceánica. ¿ Estamos preparados para que la región sea reconocida no solo por mirar al mar, sino por liderar desde el conocimiento, la cooperación, la educación y la sostenibilidad? Ser sede implicaría articular universidades, Estado, comunidades, sector productivo y sociedad civil, y proyectar desde Chile una gobernanza oceánica más justa. En América Latina y el Caribe, este desafío debe asumirse desde la equidad. La economía azul no puede medirse solo por crecimiento económico: debe considerar justicia territorial, participación de comunidades costeras, empleos azules, restauración de ecosistemas y valoración de saberes locales.
El llamado del Mes del Mar es claro: pasar de la admiración a la acción; de la celebración a la corresponsabilidad; de la idea del océano como recurso a la comprensión del océano como sistema vivo, bien común y condición de futuro. Valparaíso tiene una oportunidad única: convertir la cultura oceánica en práctica diaria y política de desarrollo. Cuidar el océano es cuidar la vida, la memoria y el porvenir de nuestra región. · "Hablar de sostenibilidad en el Mes del Mar exige ir más allá de la conservación como tarea de especialistas. La cultura oceánica nos recuerda que todas las personas estamos conectadas con el océano, vivamos o no junto a la costa".. Pilar Muñoz M.
Académica UV, presidenta Sociedad Chilena de Ciencias del Mar y representante de Chile ante Grupo de Expertos en Cultura Oceánica COI-UNESCO Opinión "Hablar de sostenibilidad en el Mes del Mar exige ir más allá de la conservación como tarea de especialistas. La cultura oceánica nos recuerda que todas las personas estamos conectadas con el océano, vivamos o no junto a la costa".