Autor: Crónica cronica@lidersanantonio.d
La dura lucha de un padre que no puede ver a su hijo hace siete años
La dura lucha de un padre que no puede ver a su hijo hace siete años en Llolleo alto. Su apariencia es llamativa porque se mueve por las calles en un carrito eléctrico. Hace 35 años sufrió una enfermedad degenerativa que cambió para siempre su cuerpo y el rumbo de su vida. En esas mismas calles, las de la feria, las del barrio, las de la población, también vive su hijo menor. A pocas cuadras de su casa. Sin embargo, entre ambos hay una distancia que no se mide en metros, sino en tiempo. Más de siete años que no están juntos, desde que Gonzalo se separó de su madre. Su mayor anhelo es simple y profundo: volver a ver a su hijo. Sin embargo, a cuatro años y tres meses de dictada la sentencia judicial que debía resolver el caso, su diagnóstico es categórico: "nada cambió. No avanzó nada", dice. La situación, asegura, sigue exactamente igual. MANDATO INCUMPLIDO Desde 2021 existe una resolución del Tribunal de Familia que estableció un régimen de visitas dominical, considerando su discapacidad.
Según relata, el mandato indicaba que el niño debía ser llevado hasta su domicilio, los dominL jerez es reconocida LA HISTORIA EL LÍDER a figura de Gonzalo gos, entre las 11.00 y las 20 horas. "Nunca lo cumplieron", afirma. Ese incumplimiento, sostiene, no ha tenido consecuencias prácticas.
Durante este tiempo, Gonzalo asegura haber hecho todo lo que se le exigió judicialmente, como constancias en Comisaría Virtual, transferencias mensuales por pensión de alimentos, asistencia al Tribunal de Familia y gestiones en la defensoría. "Cuatro años y tres meses esperando, y no responden", resume. PENSIÓN MÍNIMA Gonzalo vive con una pensión de invalidez de 270 mil pesos mensuales. De ese monto, destina el aporte fijado judicialmente para su hijo. "No puedo dar más porque no puedo trabajar", explica. Aun así, recalca que ha cumplido mes a mes con lo establecido. Para él, la falta de resultados no tiene relación con el cumplimiento de sus deberes, sino con un sistema que -según percibeno fiscaliza ni hace cumplir lo resuelto. El niño tiene hoy 13 años. Gonzalo estuvo presente en su vida hasta los seis. Desde entonces, cuenta a Diario El Líder, el vínIl PONGOADIOS ! ! COMO MI ABOGADO YAQUE LA JUSTICIA TERRENAL NOLOKACE DIRECT culo se cortó abruptamente tras el quiebre de la relación con la madre. Afirma que cuando se cruzan en el barrio, la familia se esconde o se aleja. "Ellos me han visto en la calle, en la feria. Se arrancan", relata.
Su mayor dolor, confiesa, es no saber qué se le dice a su hijo sobre él, ni qué imagen tiene hoy de ESPERA PROLONGADA La ausencia forzada ha tenido un costo emocional profundo para este sanantonino. Hoy está en tratamiento sicológico en el Cesfam correspondiente y ha enfrentado episodios de depresión asociados directamente a esta situación. "Ha sido muy triste todos estos años sin poder verlo", reconoce. La soledad se acentúa. Sus hijos mayores viven fuera de la comuna, en Linares y Santiago, y el contacto es limitado. "Ha sido triste sobrellevar solo este problema", señala.
El proceso judicial inicial se cerró y hoy, para insistir, debería iniciar uno nuevo. "Pero si ellos se esconden, ¿qué más puedo hacer?", se pregunta sin encontrar solución a su su padre después de tantos años sin contacto directo. SEGURO! DE AUTO CAMPO calvario. DOBLE VULNERACIÓN Gonzalo Jerez se siente doblemente vulnerado, por su discapacidad y por su rol de padre. "Mi condición física no ha servido para que haya mayor celeridad", afirma.
Dice sentirse discriminado y cuestiona el discurso institucional sobre derechos humanos e inclusión. "Hablan de oportunidades para personas con discapacidad, pero a mí no me han facilitado nada". Hoy, después de una lucha tan prolongada, reconoce que ha bajado los brazos. Cree que la única posibilidad real es que su hijo, con el tiempo, tome conciencia y decida buscarlo por sí mismo. "Él aún depende de su mamá", reflexiona. Aun así, hay una razón que lo sostuvo durante años: no repetir su propia historia de infancia sin padre. "Yo no quería que mi hijo viviera lo que yo viví", dice.
Hacer pública su historia fue un último intento. "Hay papás que se esconden para no estar con sus hijos, y yo hago todo lo contrario". Mientras tanto Gonzalo sigue recorriendo el barrio con el sueño de volver a abrazar a su hijo. Hablan de oportunidades para personas con discapacidad, pero a mí no me han facilitado nada", Gonzalo Jerez Autor: Crónica cronica@lidersanantonio.d. Gonzalo Jerez, quien tiene una enfermedad degenerativa que le impide caminar, vive a pocas cuadras de su retoao, pero no lo puede visitar. Pide que la justicia le dØla oportunidad de volver a abrazarlo. Hablan de oportunidades para personas con discapacidad, pero a mí no me han facilitado nada", Gonzalo Jerez EN SEPTIEMBRE DELA O PASADO, GONZALO JEREZ HIZO UNA PROTESTA FRENTEALMUNICIPIO PARA EXPONERSU CASO. HACESIETEA OS, EN UNA DELAS LTIMASFOTOS CON SU HIJO.