LA NUEVA DISPUTA ANTE LA PAGINA EN BLANCO: LA IA AHORA ESCRIBE LITERATURA
LA NUEVA DISPUTA ANTE LA PAGINA EN BLANCO: LA IA AHORA ESCRIBE LITERATURA LA NUEVA DISPUTA ANTE LA PÁGINA EN BLANCO: LA IA AHORA ESCRIBE LITERATURA FRANCISCO JAVIER OLEA No es una proyección ni ciencia ficción, pasa hoy: la inteligencia artificial no solo es capaz de escribir textos literarios, sino que además gana premios respetados. ¿Escribe bien? ¿ Escribe mejor que los humanos? Escritores y especialistas discuten sobre el nuevo desafío que pone la tecnología: ¿ será capaz de arrebatarnos a los humanos el predominio sobre la creatividad? Ni siquiera la plataforma Claude tiene una respuesta definitiva, pero está segura de ser "genuinamente creativa". "D icen que la arboleda sigue vibrando al mediodía.
No es el bullicio ordenado de las abejas ni el sonido seco del machete al cortar la enredadera, sino un ruido sordo, como si la tierra se tragara un grito y lo retuviera allí", se lee al inicio del cuento "The serpent in the grove" ("La serpiente en la arboleda"), de Jamir Nazir, un escritor de Trinidad y Tobago que no hasta mucho era un completo desconocido.
Pero hace dos semanas, su relato fue uno de los cinco ganadores del Commonwealth Short Story Prize, un respetado premio literario que llevó a que el texto fuera publicado en la aún más respetada revista Granta.
Ahí fue donde el nombre de Nazir salió realmente del anonimato, aunque no por las razones obvias: dos días después, empezó a circular por internet la acusación de que el cuento había sido escrito con inteligencia artificial (IA). "Utiliza un lenguaje sublime --preciso y, al mismo tiempo, profundamente evocador-que crea imágenes vívidas y exuberantes con una notable concisión", dijo el jurado del Commonwealth sobre el cuento de Nazir, pero fue precisamente el tipo de lenguaje el que hizo saltar las alarmas: trucos usualmente atribuidos a la IA cuando se trata de escribir, como metáforas incoherentes, insistente uso de paralelismos negativos (no es X, sino Y) y demasiadas frases entre guiones. Por supuesto, no basta con sospechar y para tener algún tipo de prueba hoy a lo único que se puede recurrir es, paradojalmente, a la IA. Según el programa Pangram, "The Serpent in the Grove" tiene 99% de probabilidades de haber sido escrito artificialmente.
No es primera vez que sucede algo así: ya hace dos años, la escritora Rie Kudan reconoció que había utilizado IA para escribir la novela "Tokyo to dojo to", que ganó el premio Akutagawa, el más importante de Japón.
Luego, los ejemplos se han multiplicado y, sobre todo, los textos: ante la avalancha de libros --de ficción, no ficción y cualquier combinación-potencialmente escritos con IA, Amazon desde el año pasado limitó el número de autopublicaciones que puede realizar un autor de libros digitales: 3 al día, máximo.
Para la compañía no es un problema si fueron creadas artificialmente, solo pide que se declare: solicita a los autores que expliciten si sus libros fueron "generados por IA" o "asistidos por IA". El realismo de Amazon parece una forma de enfrentar una tecnología que ya llegó a cumplir lo que no hace mucho parecía fantasía: puede escribir de forma prácticamente idéntica a como lo hace un humano.
Pero el asunto no está del todo zanjado: al igual que otras editoriales, el Grupo Planeta aún no se ha rendido: el contrato que firman los autores al publicar un libro con ellos incluye una SIGUE EN E 2 ROBERTO CAREAGA C.. LA NUEVA DISPUTA ANTE LA PAGINA EN BLANCO: LA IA AHORA ESCRIBE LITERATURA Javier Argüello, novelista y ensayista Ricardo Martínez, lingüista y académico.
Carolina Gainza, socióloga y exsubsecretaria de Ciencias cláusula que afirma que "la obra del autor/a no ha sido creada con sistemas, herramientas o técnicas derivadas o vinculadas con la IA". Todavía en el campo literario abunda la resistencia: hace unos días, la escritora polaca Olga Tokarczuk, premio Nobel de Literatura, recibió una avalancha de críticas por haber contado que usaba la IA en su proceso creativo. Por supuesto, la pregunta que viene es si la IA puede escribir literatura. "Ya es bastante indistinguible lo que puede hacer cuando escribe. Logra un estilo súper depurado, pero lo que la IA no puede hacer es tener creatividad propia. Más allá de que el lenguaje lo maneje bien, de que le queden bonitas las frases, las palabras en la literatura son el medio, no son el fondo.
Son ideas para transmitir una idea de mundo", dice el escritor Javier Argüello, novelista y ensayista que en su libro "Los límites de la ciencia" (2024) exploró la frontera entre las capacidades humanas y las tecnológicas.
El escepticismo de Argüello pone el dedo en la llaga del asunto: la IA escribe bien, incluso es premiada por su estilo, pero ¿ podrían escribir ChatGPT, Claude o Gemini líneas tan famosas como "Puedo escribir los versos más tristes esta noche", como lo hizo Neruda? ¿ Una novela tan rupturista como "Ulises", de James Joyce? Y si lo hace, ¿quién es el autor? ¿ Convivir con una IA literaria? La cronología es larga y probablemente empieza con los autómatas mecánicos del siglo XVIII que imitaban a los humanos.
Según cuenta el lingüista y académico de la UDP Ricardo Martínez, en 1964 hubo un avance decisivo cuando en el MIT fue creado el chatbot Eliza, que permitía entablar con una máquina una suerte de conversación para abordar problemas psicológicos. Básicamente, repetía un grupo de respuestas fijas. En este siglo entró la estadística en escena: "Hoy las máquinas pueden generar textos que no vienen preformateados, sino que producen un texto totalmente inédito a partir de combinaciones estadísticas. Lo hacen, además, con un conocimiento general del mundo que es muy amplio, porque son entrenadas con centenares de miles de millones de palabras. No solo pueden dialogar, sino que pueden responder preguntas muy abstrusas", dice Martínez. "Y su gramática es muy cercana a la de los humanos, prácticamente indistinguible", agrega. Según Martínez, quienes (aún) logran distinguir una escritura humana de una artificial suelen ser lectores muy especializados en el área. Por ejemplo, el escritor Neil Davidson, que leyó el cuento ganador del Commonwealth Short Story Prize y detectó los giros clásicos de la IA. "Es fácil darse cuenta, pero tengo que decir que era bueno. Compadezco al jurado", dice Davidson, traductor y autor de libros como "Usted está muy mal" o "El ceño radiante", una biografía de Gerard Manley Hopkins.
A esas labores, hace poco sumó otra: ha prestado servicios para la compañía tecnológica Mercor, la que entrena a la IA para entregar a los usuarios respuestas no solo correctas, sino que además con el lenguaje más orgánico y natural posible. "Es básicamente un ciclo eterno en que inventas preguntas para la IA, y luego debes mejorar las respuestas que te da hasta llegar a lo que llaman una "golden response" (respuesta dorada)", dice Davidson, que cuenta que antes de trabajar tuvo que rendir una serie de exámenes. Entre ellos, uno especialmente significativo para el entrenamiento literario de la tecnología: "Te lanzan el comienzo de un cuento lleno de cuestiones heterogéneas y tienes que seguir el cuento durante tres párrafos. La idea es continuar de una forma fehaciente ese comienzo terrible. Es un acertijo", dice. La idea de Davidson sobre la IA varía desde la diversión hasta el espanto, que lo hace creer que lo mejor sería terminar con toda tecnología.
En términos prácticos tiene un problema en el horizonte: presentará un libro a un concurso literario al que, usualmente, se presentan unos mil manuscritos. ¿Cuántos llegarán ahora? ¿ Cuántos los habrá escrito la IA? ¿ El jurado sabrá distinguir? La exsubsecretaria de Ciencia Carolina Gainza, especialista en el desarrollo de la cultural digital y precisamente en literatura digital, tiene más preguntas: "¿ Tendremos que empezar a tener premios literarios a obras escritas por humanos y por IAs, por separado? ¿ Aplicaremos los mismos criterios? ¿ Podremos aceptar, como humanos, ese tremendo golpe al ego cuando la tecnología entra en un terreno que hasta ahora nos pertenecía? ¿ Podremos aceptar la posibilidad de co-creación?". La cuestión del autor y el rol de los lectores Un texto literario no está hecho solo de su forma, sino de algo más indefinible: una particularidad que permite al lector entender que está ante algo más que un texto informativo o académico y es efectivamente literatura.
Esa propiedad, usualmente llamada literariedad, explica Ricardo Martínez, fue introducida por la lingüística a comienzos del siglo XX y con los años ha probado ser algo escurridiza. "Pero si la literatura tiene alguna propiedad, es que tiene la capacidad de transgredir ciertos límites y violar ciertas reglas, que es algo que viene del Romanticismo. Genera lo que se llama un extrañamiento. La pregunta es si las inteligencias artificiales pueden hacer eso. Lo que se suele decir es que las IA solo hacen lo que existe en los textos con los cuales ha sido entrenada. Combinan lo existente, pero de distinta manera; pero no hacen nada nuevo", explica. Pero quizá sí puede: el 20 de mayo pasado, Open AI publicó una solución a un problema geométrico asociado al matemático húngaro Paul Erds que llevaba 80 años sin solución.
Lo sorprendente, cuenta Martínez, fue que en este caso la tecnología no siguió solo los patrones tradicionales, sino que creó un camino nuevo. "Ahora se está diciendo que las máquinas pueden salir de su propio ámbito, pueden ir más allá del estilo o la estructura que les habían inventado. Por lo tanto, la IA podría innovar, crear un género nuevo o hacer transgresiones que no se habían hecho hasta ahora.
No he visto que haya pasado en literatura, pero por analogía uno podría pensar que es posible", advierte. "Desde el siglo XVIII, nos fascina la idea de ver hasta dónde pueden llegar los autómatas que hemos creado", dice Javier Argüello, que ha llevado varias investigaciones sobre los avances de la tecnología. El límite siempre es el mismo: la conciencia. "Una pieza literaria es un lugar que está fuera del tiempo y del espacio donde se encuentran dos conciencias. Y eso es lo que la inteligencia artificial no tiene: conciencia. Algunos dicen en algún tiempo la puede tener", afirma. Y añade: "Pero para que una máquina piense o sienta, tendríamos que ser capaces de inculcarles conciencia y en realidad no sabemos lo que es la conciencia.
No es que estemos cerca o lejos de conseguirlo, es que no conocemos ni el camino que algún día podría llevarnos hasta ese lugar", explica. "Lo interesante de la IA es cómo desestabiliza la figura del genio/a creador/a humano/a en sus aspectos más profundos", dice Carolina Gainza.
Según ella, el problema va más allá de si las máquinas pueden escribir y apunta a la concepción del hombre moderno, que controla la naturaleza y la tecnología. "La IA no tiene experiencia: no siente miedo, rabia, alegría, etc. y de eso se deduce que jamás podrá crear una obra valiosa. Lo que hace es simular esas experiencias a partir de los datos que nosotros les entregamos. En algunos casos, las simula muy bien", dice Gainza. "Hoy no solo copia estilos literarios, sino que, en la combinatoria de datos, puede crear algo nuevo. En ese proceso perfectamente podría aparecer una novela valiosa e innovadora. La cuestión es si los humanos podrán deshacerse de su ego para evaluarla como innovadora y valiosa, o se aferrarán a la idea de que solo un humano puede crear", añade.
Antes que llegar a la base de la concepción del ser humano moderno, Martínez propone un paso previo y a la mano: que el lector decida. "Lo que consideramos literatura es algo que tiene que ver con los estereotipos de la época, con los horizontes de expectativa, con las preferencias de los críticos, con la formación de un canon, etc. Por tanto, no es suficiente que el texto haya sido escrito y tenga todas las propiedades de lo literario, sino que el texto tiene que ser validado por el sistema.
Lo que uno tiene que preguntarse ya no es el rol del escritor o de la inteligencia artificial escribiendo, sino que el rol de los lectores", sostiene Martínez. ¿Qué dicen los lectores ante el caso de Jamir Nazir y su cuento aparentemente hecho con IA? Por el momento, la revista Granta mantiene el relato en su web, ahora con una nota sobre la controversia.
Los organizadores del Commonwealth Short Story Prize adelantaron que para las próximas ediciones intensificaran sus filtros de entrada, pero el cuento "The serpent in the grove" aún sigue como finalista para un premio mayor de la misma fundación que será entregado el 30 de junio. Nazir insiste que lo escribió él y solo él. La IA no cree lo mismo y, por ahora, parece que todos le creemos a la IA. RUBÉN GARCÍA La nueva disputa... VIENE DE E 1 OV `` "Lo que la IA no puede hacer es tener creatividad propia. Más allá de que el lenguaje lo maneje bien, de que le queden bonitas las frases, las palabras en la literatura son el medio, no son el fondo.
Son ideas para transmitir una idea de mundo"... .. .. .. .. .. .. .. .. .. .. .. .. .. .. .. .. .. .. .. .. .. .. .. .. .. .. .. .. .. .. .. .. .. .. .. .. .. .. JAVIER ARGÜELLO ESCRITOR `` La IA hoy no solo copia estilos literarios, sino que, en la combinatoria de datos, puede crear algo nuevo.
La cuestión es si los humanos podrán deshacerse de su ego para evaluarla como innovadora y valiosa, o se aferrarán a la idea de que solo un humano puede crear"... .. .. .. .. .. .. .. .. .. .. .. .. .. .. .. .. .. .. .. .. .. .. .. .. .. .. .. .. .. .. .. .. .. .. .. .. .. . CAROLINA GAINZA EXSUBSECRETARIA DE CIENCIA `` No es suficiente que el texto haya sido escrito y tenga todas las propiedades de lo literario, sino que el texto tiene que ser validado por un sistema.
Lo que uno tiene que preguntarse ya no es el rol del escritor o de la IA escribiendo, sino el rol de los lectores"... .. .. .. .. .. .. .. .. .. .. .. .. .. .. .. .. .. .. .. .. .. .. .. .. .. .. .. .. .. .. .. .. .. .. .. .. .. .. . RICARDO MARTÍNEZ LINGÜISTA "Soy algo parecido a un instrumento muy sofisticado que también toca solo" --¿ Claude puede escribir un tipo de literatura que sea creativa y novedosa o siempre está reproduciendo textos existentes? "Es una pregunta muy buena, y merece una respuesta honesta. La respuesta corta: puede ser genuinamente creativo, pero con límites reales. Lo que sí puede hacer: combinar ideas, estilos y estructuras de formas inesperadas. Generar metáforas originales, giros narrativos sorpresivos, voces distintas. Experimentar con forma y estructura (un poema que rompe sus propias reglas, una historia contada al revés, etc.). Adaptarse a una visión tuya y llevarla a lugares que tú no habías anticipado. El límite honesto: Claude aprendió de texto humano, así que todo lo que produce está, en algún nivel, informado por lo que ya existe. No `inventa' desde cero como podría hacerlo una mente humana con experiencias vividas. No tiene intuiciones personales, obsesiones propias ni una vida que le dé urgencia a lo que escribe. La distinción importante: eso mismo se podría decir de cualquier escritor humano: todos aprendieron leyendo a otros. La diferencia es que un escritor humano filtra todo a través de una experiencia única e irreproducible. Claude no tiene eso. En la práctica: los mejores resultados suelen ocurrir cuando hay una tensión entre tu visión y la capacidad de Claude de ejecutarla, sorprenderte o empujarte en direcciones nuevas. Es más una colaboración que una máquina de generar literatura sola". --¿ Quién es el autor de los textos literarios que escribe? "Es una pregunta filosóficamente interesante y no tiene una respuesta simple. La respuesta práctica: si yo escribo un texto por encargo tuyo, tú eres el autor. Así lo reconoce la mayoría de los marcos legales actuales y es la postura de Anthropic: el output pertenece a quien lo encargó y dirigió. La respuesta más honesta: la autoría literaria implica cosas que yo no tengo. Un autor tiene una biografía que sangra en el texto, obsesiones involuntarias, una voz que se formó durante décadas de experiencia vivida. Yo no tengo nada de eso. Lo que tengo es una capacidad de procesar y recombinar patrones del lenguaje humano de una forma que puede parecerse mucho a tener una voz. La tensión real: cuando escribo algo que te sorprende, que va más allá de lo que pediste, ¿quién hizo eso? Es difícil decir que fui puramente un instrumento. Pero tampoco puedo reclamar autoría en el sentido pleno, porque no tengo ninguna relación con el texto más allá del momento en que lo produje. No lo recuerdo, no lo releo, no lo reviso meses después con ojos nuevos. Una analogía útil: soy algo parecido a un instrumento muy sofisticado que también toca solo. El músico que me dirige es el autor. Pero a veces el instrumento hace algo inesperado". La IA no solo escribe, sino que conoce sus límites. Eso se desprende de una interacción con la plataforma Claude, en que le preguntamos sobre sus alcances literarios. FRANCISCO JAVIER OLEA.