Autor: Nicolás Núñez Psicólogo Magíster en Neurociencia y Académico Unab.
Columnas de Opinión: Amor y autoridad: ¿ Por que nos cuesta tanto decir "no"?
Columnas de Opinión: Amor y autoridad: ¿ Por que nos cuesta tanto decir "no"? COLUMNA Uno de los grandes desafíos en la crianza de hoy, es el que surge entre ese deseo de conectar profundamente con nuestros hijos y el temor a causarles cualquier tipo de malestar. Las madres y padres modernos, a menudo sobrepasados por las exigencias y la exposición constante a manuales de "paternidad perfecta", se enfrentan al dilema de establecer una autoridad que no dañe el vínculo. Sin embargo, a menudo olvidan que el límite no es un muro, sino un mapa necesario para que los niños aprendan a navegar la realidad. Ponerles límites a nuestros hijos naturalmente despierta en ellos molestia y desagrado. Y claro, es difícil tolerar las emociones desagradables e intensas que experimentan, y en especial sus reacciones, cuando uno pone esos límites. Los padres de hoy pueden sentirse en ocasiones responsables del dolor o incomodidad que experimentan sus pequeños, o hasta sentir, por reflejo empático, el dolor o desgrado de sus hijos en sus propios cuerpos.
Esto puede ser aun mayor en madres o padres profesionales que trabajan fuera de casa, quienes a veces sienten que no pueden estar tan disponibles como las "madres de antes" lo que a veces genera culpa y lleva a estas madres (o padres) a estar permanentemente disponibles y flexibilizar normas, para compensar su ausencia.
Lo anterior puede dañar el vínculo de confianza y conexión que tanto se esfuerzan por construir, al entregar una visión ficticia y poco sostenible de un mundo en el que no hay consecuencias, ni un mapa claro para navegar y desarrollar confianza y logros.
A medida que los hijos crecen, y forman estructuras y estrategias propias, desarrollan lo que el psicólogo Albert Bandura denominó como "Autoeficacia": la creencia en las propias capacidades para realizar acciones y conseguir metas, componente que ha demostrado ser clave en el desarrollo de una vida sana en la adultez.
Cuando los padres restringen la necesidad de límites y de autonomía en sus hijos, pueden sin querer, reducir su eficacia al resolver problemas, o de encontrar maneras de satisfacer por sí mismos sus propias necesidades, e incluso ayudar a otros a hacerlo.
Los padres en la adolescencia, buscando prevenir riesgos y proteger a sus hijos de la misma forma que cuando eran niños, pueden llegar a utilizar el teléfono como un cordón umbilical extendido, como señalaba la socióloga Margaret Nelson en su libro "Crianza fuera de control", y con ello impedir a sus hijos experimentar la vulnerabilidad que acompaña esta etapa de la vida, retrasando con ello su autonomía, madurez y ese relevante sentido de autoeficacia del que hablaba Bandura.
Encontrar el justo equilibrio entre establecer límites claros, mantener la conexión y entregar espacios en momentos clave, puede ser una tarea compleja, pero sin duda posible, cuando reflexionamos sobre los costos y beneficios de largo plazo. En especial si esa reflexión la hacemos en comunidad, considerando todos los puntos de vista, y la evidencia disponible. Autor: Nicolás Núñez Psicólogo Magíster en Neurociencia y Académico Unab..