Autor: CATALINA MUÑOZ-KAPPES
La bioquímica que va al rescate de la ropa tras incendios
La bioquímica que va al rescate de la ropa tras incendios Tras los incendios en las regiones de Ñuble y Biobío, para muchos fue una sorpresa las imágenes de la cantidad de ropa que se había acumulado por donaciones de personas. Para la bioquímica y directora ejecutiva de Fundación Textil Circular, Catalina Herrera, era esperable. “Lo que pasó es exactamente lo que pasa en todas partes del mundo. No es un problema de la cultura chilena, es un problema de la moda rápida. En el incendio de California en el 2025, pasó exactamente lo que pasa aquí. Había toneladas de ropa tirada en las calles”, dice. En diciembre de 2022, cuando Viña del Mar enfrentó un gran incendio, Herrera insistió hasta que la municipalidad la dejó hacerse cargo del centro de acopio de ropa. Gestionó 35 toneladas de donaciones. “Recuerdo haber hablado con municipios por teléfono diciéndoles: Por favor, no nos traigan el camión (con donaciones de ropa) porque ya tenemos un problema. No, es que ya lo tenemos cargado, me decían. Y lo traían igual”, cuenta. El modelo de gestión que desarrolló requiere personas voluntarias que revisan prenda por prenda. La primera prioridad es ver si está en perfectas condiciones para las personas damnificadas. “Si está manchada, no se va a la persona damnificada. No tiene lavadora, no pueden arreglar un botón”, explica. “Además hay un tema de cuidado. Son personas que han sufrido un trauma. Cuando les llega una cosa manchada o sucia, se sienten mal, se sienten como que ya pasaste un escalafón más abajo como persona”, afirma.
Lo que no califica para donación va a lo que denomina “suprarreciclaje” (donde se usa la tela como materia prima para crear más prendas), luego a reciclaje (por ejemplo, para convertir la tela en fibra), y finalmente a infrarreciclaje (como para su uso en paneles de aislación). Dos años después, en el megaincendio de Valparaíso de 2024, fueron 22 toneladas las que gestionó usando el mismo modelo. Ese mismo incendio motivó la creación de Fundación Textil Circular en abril de 2024. “Nace principalmente para prevenir lo que genera los incendios. Nosotros vemos que hay un sobreconsumo de ropa, entonces cuando hay catástrofe, las personas quieren ayudar y lo que más tienen es ropa”, explica. Inicios El primer contacto de Herrera con la gestión de ropa en catástrofes fue en 2019, tras un incendio en Valparaíso, en víspera de Navidad. Antes de eso, “yo no me dedicaba a la ropa.
Yo vengo de otro mundo, de la academia, yo soy bioquímica de profesión de la PUVC”, dice Herrera, de 46 años, quien además tiene un magíster en ciencias de la ingeniería en la UC y un diplomado en ecodiseño en la Universidad de Valparaíso. Debido a su profesión, comenzó trabajando en la gestión de residuos. Fue ahí que se dio cuenta de que “la ropa era un tema. Era un problema, que no se estaba trabajando”, señala. Un documental sobre la muerte de más de mil trabajadores en una fábrica de moda ultrarrápida en Bangladesh terminó de convencerla. Luego de su experiencia en los centros de acopio de ropa, su foco está puesto en crear un modelo de recepción de las donaciones que evite que las prendas terminen en la basura. En junio de 2024 hicieron el piloto “Ropa de Abrigo”, que benefició a 200 familias damnificadas por los incendios en la Región de Valparaíso, con un costo de aproximadamente $40.000 por familia. “Pusimos ropero, percheros, la ropa colgada, en un sitio limpio, con espejos. La persona damnificada llegaba y le entregamos la ropa que necesitaba, la que le servía, la que le quedaba bien, la que era de su gusto”, describe. Ahora quieren replicar la iniciativa para las familias afectadas en Ñuble y Biobío, a una escala mayor. “Queremos que las personas entiendan dónde donar, que se puede hacerlo con cuidado, generar cero basura y que esa ropa efectivamente llegue de forma digna a la persona damnificada”, afirma Herrera. Autor: CATALINA MUÑOZ-KAPPES. Por alrededor de $40.000 por familia, ha desarrollado un modelo de gestión que asegura que le llegue ropa de forma digna a los damnificados y que no termine en rellenos sanitarios. CREÓ SU FUNDACIÓN LUEGO DE LOS INCENDIOS DE VALPARAÍSO EN 2024: Catalina Herrera, directora ejecutiva de Fundación Textil Circular.