Autor: TIM HIGGINS THE WALL STREET JOURNAL
Miedo y aversión entre los que tienen y los que tienen más en San Francisco
Miedo y aversión entre los que tienen y los que tienen más en San Francisco CONTENIDO LICENCIADO POR THE WALL STREET JOURNAL San Francisco es un lugar con una diferencia de riqueza ya impactante.
Y se encuentra en las primeras etapas de lo que podría convertirse en una brecha única en forma de K entre los que tienen y los que tienen aún mucho más en cuanto a inteligencia artificial (IA). El reciente ataque a la mansión de Sam Altman en San Francisco es el ejemplo más evidente de esto.
Algunos expertos en el campo de la IA han hablado desde hace tiempo en privado del posible levantamiento social que podría ocurrir en torno a la tecnología, especialmente dado el potencial poder que tiene para transformar nuestras vidas. El tema de la IA ya está generando preocupaciones populistas al margen de los partidos políticos y creando nuevas y mayores brechas económicas.
A mediados de abril, un estudiante universitario de Texas llamado Daniel Moreno-Gama fue acusado de intento de asesinato e incendio como parte de un supuesto ataque a la casa del director ejecutivo de OpenAI, Sam Altman, en la madrugada del 10 de abril.
Portaba un manifiesto anti IA, según afirmaron las autoridades. (Su abogado ha sostenido que el gobierno le ha formulado cargos excesivos y que sus acciones al parecer se deben a una aguda crisis de salud mental). Eso ha hecho que el área de San Francisco esté sumida en el nerviosismo. Es una comunidad llena de trabajadores tecnológicos alterados que habitan una región que se ha construido en ciclos de auge y caída. Durante una generación, esos trabajadores habían estado en la fase de auge, ocupando un lugar privilegiado con grandes sueldos y seguridad laboral. Ahora, todo eso se ve frágil gracias a la IA. Amazon. com, Meta, Oracle y otras compañías ya están despidiendo a miles de personas. Muchos trabajadores están preocupados de que la IA pueda dejar obsoletos sus empleos de programación. Las redes sociales están llenas de un temor existencial que se esperaría de aquellos no acostumbrados a una adversidad como esa.
Una publicación viral reciente que afirmaba ser la vida al interior de Meta concluía: “No tengo nada más que ver con la tecnología y no tengo nada más que ver con este mundo injusto”. El multimillonario Chamath Palihapitiya, uno de los primeros ejecutivos de Facebook que aprovechó su fortuna para ser un importante inversionista, apoyó la publicación.
Al publicar en X, escribió que la tensión no era exclusiva de Meta y que “todo el mundo” ve el cambio que está teniendo lugar y que llevará a gigantescas utilidades de la IA que beneficiarán a unos pocos, a diferencia de ciclos tecnológicos anteriores. “Es un problema cada vez mayor para todo el sector tecnológico”, escribió.
“Porque incluso dentro del sector tecnológico, hay una brecha que está surgiendo entre los ingenieros, jefes de proyecto, gente de ventas con superpoderes de IA y todos los demás”. Ya hay personas que están trabajando con ahínco en IA por temor a que esta sea su última oportunidad de alcanzar el sueño americano. Según su punto de vista, corren el riesgo de quedar relegados a una clase marginada permanente si no tienen un golpe de fortuna ahora. Las cifras totales de remuneración como las ofertas de US$ 100 millones con las que Meta estaba tentando a algunas de las superestrellas de IA acaparan gran parte de la atención. Pero la realidad para muchas personas es que sus vidas cotidianas giran en torno a su sueldo base.
Como informó mi c o l e g a K a t h e r i n e Bindley recientemente, los emprendimientos de IA han estado recurriendo a planes de remuneración en que lo principal son los salarios en efectivo.
OpenAI y Anthropic tienden a pagar entre US$ 40 mil y US$ 85 mil más en sueldo base, sin incluir opciones de acciones, para puestos de ingeniero de software sénior que para puestos que requieren años de experiencia comparables en las grandes compañías tecnológicas, según Levels. fyi, la que recopila datos sobre remuneraciones. Por ejemplo, un puesto de nivel cinco que requiere ocho años de experiencia, en OpenAI puede tener un salario de US$ 325 mil. Un puesto similar en Apple que requiere 11 años de experiencia, tendría un sueldo base de US$ 265 mil, según las cifras de la firma. En términos prácticos, esto JSWARAPIRKOMARALC significa que estos trabajadores de IA tienen más para gastar en las cosas básicas de la vida. Jackie Tom, quien ha sido corredora de propiedades experta en arriendos en San Francisco por casi 30 años, está viendo la disparidad en las postulaciones para departamentos y casas. Alrededor de una cuarta parte de los postulantes son trabajadores de compañías de IA, indicó Tom. En los últimos días, comentó, se sorprendió con los ingresos familiares impresionantes de aquellos que tratan de arrendar rápidamente los habituales departamentos de dos habitaciones. Estas son personas con ingresos mensuales de entre US$ 35 mil y US$ 40 mil, excediendo por mucho los requerimientos para un lugar de US$ 5 mil mensuales. La intensidad de la demanda es diferente a la que ella recuerda durante el auge de las puntocom. “Mi correo de voz está lleno, recibo cientos de correos electrónicos”, contó. “Hay mucho dinero por ahí que la gente está derrochando. A veces nos reímos, y decimos, Oh, Dios mío, por qué está arrendando este lugar, si debería estar comprando algo”. Durante los auges tecnológicos anteriores, aquellos con mucho dinero buscaban lugares ostentosos. Esta vez, señaló, solo están tratando de encontrar un lugar donde vivir. A su vez, los arriendos están por sobre los precios nominales. Y muchas personas están quedando en desventaja. Entonces quieren saber el porqué. Tengo buenos antecedentes crediticios. Tengo buenos ingresos. ¿Por qué? “Las personas están muy enojadas”, agregó Tom. Aquellos que no están en el área de IA están perdiendo sus empleos. O no pueden acceder a una vivienda. Parece como si se estuviera gestando una situación tóxica. Así las cosas, quizás no es tan sorprendente que el grupo PauseAI, del cual Moreno-Gama formaba parte, esté recibiendo más atención. O por qué OpenAI se está apresurando a dar un mejor enfoque a lo que, asegura, podría hacer su tecnología algún día. “Siento empatía con las opiniones antitecnológicas y claramente la tecnología no es siempre buena para todo el mundo. Pero, en general, creo que el avance tecnológico puede hacer que el futuro sea increíblemente bueno, para su familia y la mía”, escribió Altman en un blog post después del primer ataque contra su casa. Posteriormente, la compañía ha puesto en la mira a los fatalistas que plantean preocupaciones. “Esto no es diversión y juegos. Esto es realmente serio”, habría manifestado Chris Lehane, director de asuntos globales, según un sitio de noticias local de San Francisco. Sin embargo, la sugerencia de que la compañía debería centrarse en fomentar los aspectos positivos de la IA provocó protestas al interior de OpenAI.
“Creo que nuestra labor en la industria de la IA no es simplemente explicar por qué la IA va a ser buena para la gente”, publicó Jason Wolfe, miembro del equipo técnico de OpenAI, en X.
“Creo que nuestra labor debería ser ganarnos la confianza haciendo que los beneficios sean reales, siendo honestos sobre los riesgos y la incertidumb r e, c o m p a r t i e n d o l o q u e aprendemos, midiendo los impactos en el mundo real y apoyando la supervisión pública y la adaptabilidad”. Una cosa es clara: el futuro se está construyendo en San Francisco. Y es un caos. Artículo traducido del inglés por “El Mercurio”. TEMOR Muchos trabajadores están preocupados de que la IA pueda dejar obsoletos sus empleos de programación. Autor: TIM HIGGINS THE WALL STREET JOURNAL. El ambiente de la ciudad de la fiebre del oro se ha vuelto amenazador a medida que el auge de la IA crea una nueva economía en forma de K. Tras el ataque a la mansión de Sam Altman: TEMOR Muchos trabajadores están preocupados de que la IA pueda dejar obsoletos sus empleos de programación. Sam Altman, CEO de OpenAI, en una oficina de la compañía en San Francisco.