Futura rectora de U. de Concepción: “A los estudiantes no hay que tratarlos de manera tan paternalista, ese es un error”
Futura rectora de U. de Concepción: “A los estudiantes no hay que tratarlos de manera tan paternalista, ese es un error” MACARENA CERDA MORALES Aún con la emoción a flor de piel tras el triunfo, Jacqueline Sepúlveda (62), rectora electa de la Universidad de Concepción (UdeC), habla con convicción de lo que han sido estos días.
Solo han pasado horas desde que fue electa lo que la convierte en la primera mujer en liderar el plantel de 107 años, cuando se conecta desde la capital del Biobío a una videollamada con “El Mercurio” para hablar sobre lo que se viene. Las semanas previas al balotaje fueron de “mucho trabajo”, dice la químicofarmacéutica: en total, visitó 120 departamentos de la casa de estudios, además de sostener múltiples reuniones con académicos, funcionarios y sindicatos. La idea de una mesa de colaboración entre la institución y el sector productivo aparece como una extensión natural de eso.
Y es que uno de los objetivos que busca como rectora es estar al día en la clase de profesionales que necesita hoy la región, además de colaborar en investigación con las empresas de la zona. También espera “pelear” contra el centralismo. Sepúlveda, además, no es indiferente al panorama actual en cuanto a la violencia estudiantil, especialmente a raíz del ataque sufrido por la ministra de Ciencia, Ximena Lincolao, en la U.
Austral de Valdivia. ¿Cómo ve la agresión que sufrió la ministra de Ciencia, en medio de una ceremonia de inauguración de año académico y por parte de jóvenes? “Creo que no se puede permitir ninguna agresión física ni verbal a ninguna persona dentro de una institución de educación superior. Eso es inaceptable. Las universidades deben perseguir un debate de ideas, no un debate de ideologías”. ¿Le preocupa que los hechos de violencia se estén trasladando con más fuerza a las universidades? “Sí, claro, nos preocupa. Hemos visto también hechos de violencia a nivel mundial, y eso guarda mucha relación con la situación de salud mental de los estudiantes también.
Yo creo que hay mucho nivel de frustración, hay mucha impulsividad, mal manejo del impulso, poca capacidad de diálogo, poca capacidad de autocrítica, y eso son cosas de las que tenemos que hacernos cargo, porque es el tipo de alumno que tenemos.
Porque hoy día la crisis de convivencia se ve no tan solo en los colegios, la estamos viendo también en las universidades”. ¿Las universidades han sido demasiado permisivas frente a este tipo de conductas? “No sé si permisivas, tenemos que pensar que esto es parte también de las consecuencias pospandemia, es importante considerar ese factor.
Los estudiantes que estamos recibiendo hoy día, muchos de ellos, también vienen de la pospandemia, donde ellos se comunicaban solamente por la plataforma, donde no se conocían, muchos de ellos cuando llegaron a la universidad no se conocían, no sabían comunicarse correctamente. Tenemos problemas de comunicación verbal seria, y ni hablar de comunicación escrita.
Sabemos que las personas no se están comunicando correctamente, tenemos fallas en habilidades comunicacionales que hay que mejorar y que se inician justamente con la pandemia”. ¿Comparte la idea de que hay una normalización de la violencia en espacios educativos? “Sí, hay muchos hechos de violencia que están sucediendo y los estamos normalizando, no les hemos estado dando la importancia que le dábamos antes, pero también estamos normalizando el deterioro de la salud mental.
Decimos, mira, tiene depresión, está con licencia y listo; o mira, tiene crisis de pánico, se está medicando todas esas cosas las estamos normalizando”. ¿Qué medidas concretas debieran adoptar las casas de estudio para evitar que esto se repita? “Creo que los estudiantes están muy empoderados y me parece muy bien, pero también hay que empoderarlos en sus deberes.
Ellos conocen mucho sus derechos, exigen también cada vez más derechos, pero también es momento de que los estudiantes conozcan y tengan claridad absoluta de a qué vienen a la universidad y cuáles son sus deberes. “Pero a los estudiantes no hay que tratarlos de manera tan paternalista, ese es un error.
Hay que recordar usted, ¿a qué vino a la universidad?, vino a aprender, generar contacto con la vida, pasarlo bien, disfrutarlo, y a tener un proceso exitoso, pero no por violencia”. El trabajo que buscará realizar ¿ En qué pie cree que queda la universidad luego de los dos períodos del rector Carlos Saavedra? “Tenemos que hacer una revisión de sus carteras, pero hay cosas que no se lograron concretar. Creo que el principal problema con la gestión del profesor Carlos Saavedra fue que no se centró en las personas.
En estos ocho años, nuestra universidad no ha podido avanzar en adopción de tecnología, no logró modernizar su gestión, y eso provocó una carga laboral muy grande, con altos niveles de burocracia y una gran carga administrativa. Además, tenemos estudiantes con problemas de deterioro de salud mental, y administrativos, profesores.
Es una realidad internacional, y yo creo que hay que hacerse cargo de eso”. ¿Y cómo planea abordar los problemas que menciona? “Nuestra propuesta es una gestión basada en las personas, con respeto a la diversidad disciplinar y con un programa de transformación digital que nos permita la adopción de las nuevas tecnologías.
En cuanto a los estudiantes, tenemos algunas propuestas que guardan relación con mejorar las condiciones para que tengan más actividad física y deportiva, por ejemplo, mayores acompañamientos”. ¿Qué rol espera que tenga la UdeC en el debate nacional? “Quiero que la universidad tenga voz, pero también voy a trabajar mucho para terminar con ese fuerte centralismo que le hace mucho daño al país.
Yo voy a pelear, voy a trabajar para que las universidades regionales tengan el rol que deben tener, que sean respetadas y valoradas, porque son un tremendo aporte para el desarrollo regional y, por ende, para el país.
“Muchos de nuestros estudiantes son primera generación de profesionales en su familia, y sobre eso y otras cosas, nos van a tener que escuchar en los distintos ministerios, porque fundamentalmente no nos conocen, hemos estado fuera del debate.
A veces, simplemente, nuestra universidad no es considerada para distintas opiniones, yo quiero luchar por eso, quiero que nos escuchen, porque la realidad de Concepción es muy distinta a la de Santiago”. ¿De qué forma abordará eventuales movilizaciones estudiantiles en su universidad? “Creo que el diálogo tiene que ser desde el día uno.
Los procesos formativos de la universidad no son solamente técnicos o disciplinares, guardan relación con que los estudiantes tengan la capacidad de desarrollar su espíritu crítico, la capacidad de escucharse, de disentir, sin pelearse entre ellos, y esa es una competencia que hay que desarrollar en nuestros estudiantes.
Todos tenemos ideales, hay que respetar sus movilizaciones, pero no hasta el punto en que ellos lleguen al extremo, y en que todas sus exigencias puedan terminar quebrantando los derechos de los profesores o las personas que laboran en la universidad”. ¿Y en caso de una eventual toma, como suele ocurrir con la Facultad de Educación? “Hay protocolos dentro de la universidad que se activan y los vamos a respetar.
También hay que considerar que el sector más antiguo de la universidad es patrimonio, por lo tanto también nos vamos amparar en la Ley del Patrimonio”. ¿Qué espera del nuevo Ministerio de Educación? “Tiene que haber un esfuerzo para que las universidades puedan tener mayores recursos. Toda la disminución de los recursos en las distintas carteras no es buena, pero entendemos que hay necesidades y prioridades que de alguna manera se han definido en este nuevo gobierno.
Entonces, yo esperaría que, si realmente vamos a exigir procesos formativos de calidad, la exigencia va a ser acompañada también de más recursos para las universidades”. Conocen mucho sus derechos, exigen también cada vez más derechos, pero es momento de que los estudiantes conozcan y tengan claridad absoluta de a qué vienen a la universidad y cuáles son sus deberes”. Yo voy a pelear, voy a trabajar para que las universidades regionales tengan el rol que deben tener, que sean respetadas y valoradas”.. La químico-farmacéutica sitúa como eje de su gestión enfrentar el centralismo, fortalecer el rol de las universidades regionales y promover el diálogo frente a eventuales conflictos estudiantiles, sin validar actos de violencia.
Jacqueline Sepúlveda será la primera mujer en encabezar el centenario plantel ‘‘Conocen mucho sus derechos, exigen también cada vez más derechos, pero es momento de que los estudiantes conozcan y tengan claridad absoluta de a qué vienen a la universidad y cuáles son sus deberes”. ‘‘Yo voy a pelear, voy a trabajar para que las universidades regionales tengan el rol que deben tener, que sean respetadas y valoradas”. La académica se formó en la universidad, y fue su primera vicerrectora.