Autor: Renato Segura Profesor Ingeniería Comercial USM
Columnas de Opinión: Los seres de luz
Columnas de Opinión: Los seres de luz L os seres de luz son personajes ficticios que suelen emerger en momentos de crisis o desencanto, alimentando la esperanza colectiva de cambios profundos con discursos optimistas y promesas de reformas inmediatas. Sin embargo, a menudo la realidad demuestra que tales transformaciones requieren procesos complejos y sostenidos en el tiempo, lo que genera desilusión cuando las expectativas no se cumplen. Hace 30 años los hogares de Chile tenían luz propia. Existía la convicción de que era cosa de tiempo el poder acceder a bienes y servicios que los medios de comunicación publicitaban. El optimismo en los flujos de ingresos esperados permitía acortar los plazos para adquirir dichos bienes y con ello constatar que el esfuerzo individual tenía su justa recompensa. En las instituciones de educación superior egresaban jóvenes de primera generación de profesionales, con ingresos que les permitían acceder a una calidad de vida la cual sus padres jamás habían pensado tener. El acceso a la tecnología y las comunicaciones rompieron con los paradigmas de las generaciones sin oportunidades. El mundo empezaba a ser cada vez más pequeño. Se abría la posibilidad de conocer y entender nuevas culturas, nuevas formas de hacer negocios, nuevas formas de interrelación social, nuevos accesos al conocimiento. El desarrollo social y económico del país estaba a la vuelta de la esquina. En este sentido, el ingreso de Chile a la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico OCDE era una consecuencia natural en el camino sin retorno al progreso. Como todas las cosas en la vida que se construyen en la arena, la cercanía de Chile a la realidad de los países más ricos del planeta era una ilusión. El ingreso al organismo sirvió para constatar que, en materia de políticas públicas, el país presentaba barreras insalvables. A esas alturas, la población comenzó a desconfiar en la capacidad de los actores para dar el salto. Los hogares pudieron constatar que los bienes y servicios que inundaban la publicidad eran inalcanzables. Muchos hogares, con el afán de adelantar consumo, se habían gastado en el presente una buena parte de sus ingresos futuros. Frente a este escenario, aparecieron los seres de luz.
Personas que aseguraban que en "20 días se podía avanzar más de lo que se había logrado en 20 años". Con la soga al cuello, la población se volcó a creer en las promesas de dichos seres. La capacidad de gestión para enfrentar los desastres naturales, generaron un moderado optimismo de que las promesas se iban a poder cumplir. Sin embargo, los resultados poco a poco señalaban que no se podía cumplir con las expectativas. La desaprobación de los nuevos gobiernos comenzaba de manera temprana. Mientras tanto, con una demanda creciente, se duplicaba el tiempo necesario de trabajo para que los hogares de ingresos medios pudieran alguna vez adquirir los bienes de sus sueños. El camino se visualizaba oscuro, con pocas luces para transitarlo. Estamos a pocas semanas del arribo de un nuevo gobierno. Pese a que la población está cansada del mal uso de los recursos públicos y las falsas promesas de campaña, sigue creyendo en la existencia de los seres cuya luz no defrauda. Es decir, personajes cuyo principal atributo es encontrar de forma certera los caminos que pueden conducir al progreso social y económico de la región. Los seres que asumen los destinos de la región, ¿tendrán la luz que se espera? Autor: Renato Segura Profesor Ingeniería Comercial USM. Opinión