EXCESOS Y CADUCOS
EXCESOS Y CADUCOS Por Liberty Valance A cada rato quieren saber mi opinión. No la tengo en este preciso momento, pero persisten y no dejan de preguntar. No sé cómo lo hacen, pero me convencen. Entonces califico la experiencia, el producto o la atención y debo marcar de uno a siete. Si no hay nada extraordinario de malo, lo habitual es darles un seis. Nunca siete, tampoco uno, dos o tres. No sé por qué evito el cuatro y el cinco. Así llego siempre al seis. Debe ser la seducción de la alta clase media y sus impulsos aspiracionales. En un tiempo me decían que mi plan se había descontinuado de lo puro bueno que era, pero ahora cada día me ofrecen un mejor plan con cobertura superior.
Les digo que no, pero me insisten, así que repito mi respuesta, pero no cejan con lo del magnífico plan, así que me aburro y los mando a la papelera, los califico de spam y además los bloqueo. Ya volverán, siempre lo hacen.
En los supermercados y en bencineras, en clínicas y cementerios, mercado en línea, bancos y telefonía, todos quieren estar a mi lado y me susurran al oído, me pellizcan el bracito y les siento el aliento. Nunca se van. Me aseguran que tienen lo que busco y aunque nada busque de seguro lo encuentro, porque el arte del comercio me envuelve, por lo tanto, encuentro lo que no busco y lo compro.
Hay descuentos extendidos, beneficios que no me puedo perder y necesito ver lo último. ¿Vas a dejar pasar las tantas cosas preaprobadas, digamos créditos diversos, exámenes baratos, primeras cuotas, un pie y dos pies, revisiones varias? Atrévete. Me atrevo. Decídete. Decido. Sueña. Sueño. Examínate. Listo nomás Tu carrito está vacío y se siente solo. No lo abandones, aliméntalo sin miramientos, porque no es regodeón ni caprichoso. Me hablan de un Black Friday y los veo venir y ya será un Golden Monday o el Pink Tuesday y el Green Wednesday, después vendrán Red Thursday, Yellow Saturday y Navy Blue Sunday. En todos me apunto. Me acurrucan de noche y de día. Llegan donde yo esté y no hay guarida ni escondrijo que resista, aparecen con ofertas que no puedo dejar pasar, colocan cupones cerca de mí y me dicen que no hay como prevenir. Pide sin límites. Pido. PERDONE LO POCO Gana entradas. Gano. Prepárate. Me preparo. Descubre. Descubro. Reserva tu hora. Reservo. Pero no en general, aunque debería poderse, pero en concreto reservo por mi escáner y así no postergo más mi cirugía. Reservo y pago hora para el ecocardiograma y para el holter, perdona: ¿ de ritmo o de presión arterial? De los dos. ¿Hemograma completo y perfil bioquímico? Entre ponerle y no ponerle, mejor ponerle. El que reserva siempre tiene. Compre hasta el último de sus días, porque para eso llegó al mundo. Reserve apenas pueda, cuídese y no pierda tiempo.
Veámoslo en un diálogo ficticio con el habla de Chile. ¿Qué pasó con el columnista? Se nos fue cortado. ¿Por qué sería? Porque no reservó. ¿Lo incineraron? Sí. ¿Qué hacemos con los excesos? No sé. ¿Y con los caducos? Tampoco sé..