Columnas de Opinión: 8M, entre nuevas brechas y una resiliencia que se abre paso
Columnas de Opinión: 8M, entre nuevas brechas y una resiliencia que se abre paso una adaptación consciente frente a los cambios que vive el mundo del trabajo. En un contexto donde las transformaciones tecnológicas avanzan con rapidez, muchas mujeres han optado por prepararse para no quedar al margen de los nuevos espacios de desarrollo, particularmente en sectores históricamente dominados por hombres. Este proceso también deja en evidencia que aún persisten estructuras que deben evolucionar. Diversos diagnósticos siguen identificando a algunos entornos laborales y políticos como espacios donde la participación femenina enfrenta mayores resistencias o condiciones desiguales. Por eso, el 8M de 2026 también invita a reconocer esa capacidad de resiliencia y adaptación.
Los avances legislativos en materias como la violencia integral o la corresponsabilidad parental son pasos relevantes, pero el desafío sigue siendo que esas transformaciones se traduzcan en condiciones reales de equidad en todos los ámbitos de la vida social. La meta de fondo es que el esfuerzo individual que hoy muchas mujeres realizan para abrirse camino deje de ser una respuesta obligada frente a las brechas existentes. El desafío país es construir un entorno donde la formación, el acceso a oportunidades y la participación en los espacios de decisión no dependan del sobreesfuerzo personal, sino de reglas claras y oportunidades verdaderamente compartidas. Porque si algo demuestra este tiempo es que las mujeres ya están participando activamente en los espacios donde se construye el futuro.
La tarea penClaudia Fuentes Riveros directora@latribuna.cl El Día Internacional de la Mujer llega este 2026 tan sensibles como la educación sexual o el acceso en medio de un escenario que muestra avances, pero equitativo a oportunidades laborales. Son desafíos que no solo interpelan a las políticas públicas, sino también a las instituciones, al sistema educativo y al mundo del trabajo. también nuevas tensiones y desafíos.
La búsqueda de igualdad ya no se expresa únicamente en las demandas históricas por derechos o representación, sino también en la forma en que las mujeres enfrentan transformaciones sociales y tecnológicas que están redefiniendo el espacio público. Sin embargo, en medio de ese escenario también se observa una señal que resulta particularmente significativa: la creciente decisión de las mujeres de asumir un rol activo en su propio desarrollo profesional.
Diversos estudios muestran que, ante la limitada oferta de capacitación formal en muchas organizaciones -donde apenas un 27% de las empresas ofrece formación estructurada-, un número creciente de mujeres está financiando por cuenta propia su especialización en áreas estratégicas, especialmente en ámbitos vinculados a la tecnología y la inteligencia artificial. Hoy, un 56% declara estar invirtiendo recursos propios para fortalecer sus habilidades en estas materias. Más que un dato estadístico, este fenómeno revela diente es que la sociedad avance al mismo ritmo. Las cifras recientes entregan una radiografía que invita a la reflexión. La violencia digital se ha consolidado como una de las principales expresiones de hostigamiento, especialmente en entornos de participación pública.
Que más del 70% de las mujeres declare haber experimentado algún tipo de acoso en línea y que el 69% de quienes aspiran a cargos públicos sea blanco de ataques sexistas evidencia que buena parte del debate ciudadano se ha trasladado a plataformas virtuales donde la regulación y la protección aún avanzan con lentitud. A ello se suma una percepción persistente de inseguridad y brechas que siguen presentes en ámbitos.