Columnas de Opinión: "A palos nadie se confiesa"
Columnas de Opinión: "A palos nadie se confiesa" Jorge Abasolo Periodista, Diplomado en Marketing Político y Miembro de la Sociedad de Historia y Geografía de Chile. jorgeeibar13@gmail.com (PRIMERA PARTE) T Tendría que haber sido diplomático, pero como ha hecho de la perseverancia su norte, sus energías las ha canalizado a ser productor de eventos. No admite que es el mejor, pero sotto voce se le reconoce como tal. Cálido, empático, aunque perfeccionista, con más de dos mil eventos en el cuerpo, Tomás Cox Fernández es un tipo en permanente estado de ebullición.
Propietario de una energía desbordante, tiene todo el stock para desenvolverse como pez en el agua en el ambiente de los eventos: temple, facha, dicción, apellido, discreción y un optimismo que no tiene nada de postizo. Hasta la calva la lleva con donosura y a la hora de hablar, uno piensa que bien pudo haber estado en un consulado, embajada o en dependencias del ministerio de Relaciones Exteriores.
Criterioso y caballero, le sobra eso que los franceses llamar savoir faire, una capacidad de sindéresis encomiable y algo no siempre visto en el medio en que se desenvuelve: saber escuchar y guardar esos secretos que en ese mundo abundan, se magnifican y se cohonestan con tal de mantener el morbo en estado de asechanza. Productor de matrimonios top y de eventos con donosura, en su programa televiso "Cara a Cara" (La Red) cultivó el estilo sobrio, lejos de las fanfarrias, la estridencia o la pregunta aleve.
No fisgonea en los intersticios de la vida de su entrevistado y rehuye el cotilleo de moda. ¿Estilo conservador o deslavado? Puede ser, pero su criterio y mesura al conversar, hacen que el entrevistado se suelte y hable.
Y eso es lo que busca Tomás Cox en su contertulio: que se distienda y se sienta cómodo, fórmula ajena al chisme cortoplacista. ¡ Por Dios que echamos de menos más estilos de ese jaez! Por eso tal vez prefiere que lo llamen comunicador. Trabaja desde hace 38 años en lo que le gusta. Y no deja de ser una sorpresa que este hombre público, citadino e hiperkinético haya crecido en el campo. "Aprendí a nadar y andar a caballo antes que hablar", confiesa. Vivió en Portezuelo, al poniente de Chillán y al lado del mar hasta los 13 años.
Educado al amparo del rigor de la austeridad, admite que su infancia fue inolvidable, rodeado de aire puro, la mejor fruta y verdura y en medio de parajes excelsos. -¿ Cómo maneja usted la distancia emocional en una entrevista? -No se maneja. Lo que ocurre es que si a uno le interesa conversar todo es fácil. A mí me interesa conversar. Por eso converso. -¿ Su cordialidad le ayuda mucho para ello? -Claro, porque a palos nadie se confiesa. -¿ No busca llegar al límite con sus entrevistados? -Sí, claro. Hicimos casi ochocientas conversaciones en nuestro programa en La Red, y hemos llegado al límite en un porcentaje muy amplio. Pero no es a palos esta cosa. Eso es "para los otros" -Usted estudió Agronomía e Historia antes de Periodismo. ¿ En qué medida ello le ha servido para sus entrevistas? -De nada. Yo soy un modesto luchador, un bio-zolve de la lucha, un obrero de las comunicaciones. Un hombre que vive el presente y al cual le interesa conversar. Y pareciera que tengo la capacidad de escuchar. ¡ Si no me habrían echado! Me habrían cambiado por Tom y Jerry en la televisión. Yo tuve un jefe que me incentivaba siempre y me decía: "¡ Huevón, si no marcai cinco puntos te cambio por Tom y Jerry. Ese es el mundo irreverente y real de la televisión. Y aclaro esto porque no es mi mundo central ni mucho menos. -La televisión es un medio con mucho punch. Pero la radio tiene instantaneidad y es más íntima. ¿ Le parece? -Totalmente de acuerdo. La radio es una maravilla. Yo llevo quince años haciendo radio todos los días. Estoy en Radio El Conquistador, de 6 a 7 de la tarde, en directo en "6 PM Sentido común", un programa "sin orilla", como decimos en el campo. Un programa que no sabemos definirlo, que es nada y es todo. .. que consiste en una conversación felliniana, honesta, campechana y -como consecuenciallenar de ripios y de fallas. Es una conversación de esquina. -¿ Ese tipo de conversaciones irá llegar algún día a nuestra televisión? -No creo.
Porque creo que en la televisión estamos más enfermos que en la radio. -¿ En qué sentido? -Enfermos en el sentido que todo se hace por raiting, entonces es mucho mejor un tarado pilucho, que un inteligente sensible vestido. (Nos reímos) Como ves, no tengo ninguna posibilidad de trabajar en el Canal 13. .. ¿ENEMIGOS? -Oriana Falacci dice que mal periodista es aquel que no tiene enemigos. Desde esa óptica, ¿es Tomás Cox un buen periodista? -No creo que tenga enemigos.
Si yo soy un servidor, un "chantita corajudo" que tiene el mismo número de celular desde hace 15 años, que contesto yo mismo el teléfono, que siempre está a disposición de la gente, no tengo mánager, llevo 33 años produciendo eventos. Soy humano. Cuando se reúne "la gente de televisión", tienen claro que yo soy productor de eventos. Entonces, corre por fuera. Cuando se reúne la gente de radio, yo hago televisión y eventos. Y cuando se reúne la gente de los eventos, yo hago radio y televisión. Yo siempre corro por fuera. (CONT. PROX. EDICIÓN) Se hizo famoso en la TV, pero gusta de la conversación coloquial en radio. Interpela a la pantalla chica, donde -enfatizaestán más enfermos que en la radio.. TOMÁS COX: Se hizo famoso en la TV, pero gusta de la conversación coloquial en radio. Interpela a la pantalla chica, donde -enfatizaestán más enfermos que en la radio.