Columnas de Opinión: EL APORTE HISTORICO DE LA COMUNIDAD HISPÁNICA ALA REGION DEL MAULE
Columnas de Opinión: EL APORTE HISTORICO DE LA COMUNIDAD HISPÁNICA ALA REGION DEL MAULE Nuestro historiador Jaime González Colville bajo los auspicios del Rector de la Universidad Autónoma y del Presidente de la Empresa Constructora Independencia, don Fernando Leiva, ha publicado recientemente una nueva obra del mayor interés. Dedicada, esta vez, a resaltar la importante significación que para el desarrollo de la Región del Maule han tenido los valiosos aportes de los hijos de España a través del tiempo.
Al presente en circunstancias que el tema de la inmigración de extranjeros avecindados en tierras chilenas ha sido motivo de sostenidos y duros debates públicos volver la mirada hacia las historias de las comunidades extranjeras que han alcanzado hasta nuestras lejanas tierras, hundiendo en ellas sus raíces profundamente, es una materia tan importante como sensible que, en la conciencia nacional, no se encuentra debidamente esclarecida. Menos aún agradecida por su honda relevancia. El nuevo libro del Profesor González Colville se interna en la historia de la comunidad hispánica en nuestra Región. La influencia hispana es, a nivel nacional, sin duda la de mayor significación en la formación primogénita de la nacionalidad chilena. Varias otras diferentes han sido también de gran relieve, pero nuestra historia nacional de cinco siglos nos exhibe principalmente como una sociedad que posee en su base un origen indudablemente hispano-americano.
Es cierto que con el "correr de la historia" la sociedad chilena ha llegado a conformar un auténtico caleidoscopio cultural y genético de muchas otras importantes influencias: las naturales de nuestro territorio, las alemana, inglesa, irlandesa, árabe, italiana, francesa, y en cierta proporción algunas africanas. Entre las familias maulina se encuentran ejemplos radiantes de todas esas distintas influencias. Desde luego, el mismo autor de la nueva obra y su familia es un ejemplo que comparte esta confluencia, tan español por línea paterna como inglesa por su madre. Así, en uno u otro sentido, lo somos todos.
Con especificidad en las aportaciones de la comunidad hispana en el Maule unos allegados en los albores del descubrimiento y conquista de América, y otros más adelante sucesivamente el libro cuya publicación celebramos con especial entusiasmo, se concentra en la memoria de aquellos españoles que escogieron la Región del Maule para desenvolver sus vidas, formando árboles familiares de amplia frondosidad que acogen bajo sus diversas ramas a cientos o miles de chilenos que sin olvidar su pasado hicieron de nuestra Patria la suya y por siempre.
Ahora bien. .. ¿ A la luz de la historia de Chile de cinco siglos, corridos desde el descubrimiento y conquista hispana de Chile, es posible considerar a los españoles avecindados en nuestro territorio como extranjeros inmigrantes ?... ¡No!. .. Un español jamás podrá ser considerado un extranjero en Chile; como tampoco un chileno en España. Si así se hiciera (como a veces puede haber ocurrido) tal sería considerar al nieto como un extraño para sus abuelos.
Nuestra comunidad nacional es profundamente hispana, en todo orden de cosas: desde la lengua castellana o española heredada como la más rica joya de nuestro patrimonio cultural, hasta nuestros usos y costumbres diarias, tradiciones, formas de ser y de sentir. La inmensa mayoría de chilenos somos en realidad españoles con más o menos proporción de sangre mestizada con nuestros pueblos originarios, y otras diferentes.
Como asimismo lo somos la inmensa mayoría (aunque se lo reniegue, de puro tontos y acomplejados que somos ) que en proporción mayor o menor todos los chilenos llevamos nuestra parte (por lo demás visible) de mapuches, de incas, diaguitas, atacameños, pascuenses o de otras sangres nativas más, según se revise de norte a sur la población de nuestro territorio. Nuestra sociedad es crisol y fragua de múltiples ascendencias que, por generaciones, han dado vida al ser chileno.
Y esto sin referirnos al otro mestizaje experimentado en la vieja fragua española, en la que por siglos se fundieron otra amplia conjunción de razas muy antiguas que en el río humano de la hispanidad sirvieron como como riquísimos afluentes. Aquilatar debidamente los aportes de la comunidad hispana en la sociedad chilena, desde Almagro, Valdivia y sus huestes en adelante, es un examen que exige hacerlo desde diferentes perspectivas y épocas distintas.
Para curiosa complejidad del asunto recordaremos un solo ejemplo (entre muchos): el primer conquistador "hispano" radicado en el Maule-Sur fue un alemán y no un español Bartolomé Blumen, luego Flores por traducción compañero de Pedro de Valdivia, primer titular encomendero de los Indios Putaganes en la región de Abránquil, hoy Yerbas Buenas. Este don Bartolomé, bien se sabe, instaló aquí el primer molino y otras obras que nuestros naturales no conocían ni en pintura, y quien fue calificado como un buen y honesto encomendero.
Fue el abuelo, junto a su esposa doña Elvira (nieta del Cacique mitimae de Talagante), de la célebre Quintrala, doña Catalina de los Ríos y Lisperguer, quintaesencia del temprano "criollismo" conformado por sangres españolas, alemanas e incásicas-mapuches. El mayor y más trascedentes de los aportes hispanos lo será siempre el de nuestra lengua. Nuestro precioso idioma español es la corona de todo nuestro patrimonio cultural.
Y, para orgullo nuestro, esa corona del idioma fue engarzada en los primeros días de la formación de nuestra sociedad en el metal precioso, lleno de diamantes y piedras finas LA ARAUCANA, de don Alonso de Ercilla obra mayor de las letras hispanas de todos los tiempos. En Quijotes y Sanchos mestizados nos reunimos y representamos todos en carácter, personalidad, creencias, sueños, afanes, aficiones, trabajos y modos de ser. La lengua es el reflejo de nuestra filosofía, psicología, sociología, lógica y entendimiento común. En ella es donde nuestra común unidad humana (comunidad) se expresa de modo más indudable y formidable. De esa fuente como si fuese un inmenso lago de agua pura y cristalina, manan todos los ríos y vertientes de nuestro desarrollo cultural, educación, industria, agricultura, comercio, derecho y vida pública. En un plano social y doméstico, todas nuestrasd formas de vida y de hacer la vida. El Profesor González analiza estos diferentes aportes esenciales a través de los últimos cinco siglos de historia de la Región del Maule. Es decir, su examen comprende el estudio de los siglos XVI, XVII, XVIII, XIX, XX y lo ya corrido del XXI. La vida de los hispanos en Chile y en el Maule no siempre fue cosa fácil, divertida ni desprovista de exigencias, privaciones ni carencias. Fue vida de hazañas, de peligros, de sacrificios y, también (como la vida misma) de alegrías, luces, éxitos, ilusiones y sueños coronados.
A Chile ningún español vino para "hacerse la América". Nunca fue el nuestro depósito incontable de oro ni de plata, ni de campos donde las siembras y cosechas se producen solas, ni de geografía suave de fáciles accesos, ni de naturales avasallados, mansos y bien dispuestos. Eso pudo suceder en otros lares de América. Aquí, todo fue siempre un medio de exámenes duros, desafiantes, casi invencibles. El temple del acero español debió alcanzarse aquí con mayores fuegos que en las fraguas de Navarra o de Toledo. Lo nuestro fue naturalmente más Extremadura que no de la alegre y picaresca Andalucía. Más Castilla la Vieja que la engalanada Córdova morisca. Aquí llegaron los españoles hasta donde poco o nada había, y todo o casi todo estaba por hacerse. Los hispanos en Chile, a punta de Fe y esperanzas debieron hacerse más fuerte que las asperezas tiempos, circunstancias y medios extremadamente demandantes. Fue la fe el dínamo inagotable de sus energías. Han corrido cinco siglos de influencias hispanas por tierras chilenas, y las tenemos aún vivas, vibrantes, presentes y activas en nuestros días.
Por esto, cuando tenemos en suerte viajar a España y recorrerla, son miles las voces interiores que nos anuncian el encontrarnos en "casa de nuestros abuelos". Gratitud sincera para el Profesor González Colville por la inagotable y sorprendente producción histórica expresada en esta una nueva obra que viene a enriquecer de sobremanera el Patrimonio Cultural del Maule.
Gratitud asimismo para la Universidad Autónoma, su Rector, y de modo especial para don Fernando Leiva, un empresario ejemplar comprometido con el auténtico desarrollo de nuestra Región en aquello donde más interesa: el conocimiento de cuanto somos, enseñado por nuestra historia auténtica, como base fundamental para proyectar con claridad nuestro mejor futuro. LVF. Luis Valentín Ferrada V.