Columnas de Opinión: El Ormuz de Chile
Columnas de Opinión: El Ormuz de Chile Gabriela Clivio Economista, Socia ViosConsulting Mientras el mundo mira con nerviosismo el Estrecho de Ormuz, Arabia Saudita y sus vecinos del Golfo han descubierto la necesidad urgente de poner el pie en el acelerador en sus inversiones en oleoductos Este-Oeste, puertos en el mar Rojo y nuevas rutas logísticas para dejar de ser rehenes de ese cuello de botella marítimo. Antes de la crisis, Arabia Saudita exportaba cerca de 7 millones de barriles diarios, de los cuales 6 millones salían por el estrecho. La infraestructura desarrollada ha reducido la dependencia crítica de Ormuz, pero no ha sido suficiente: el bloqueo parcial reciente hizo caer las exportaciones saudíes a casi la mitad durante marzo.
Chile no tiene un Ormuz, pero sí una larga lista de cuellos de botella propios en puertos, corredores bioceánicos incompletos, rutas australes, transmisión eléctrica y brechas en conectividad austral, sin siquiera el equivalente a un oleoducto de respaldo. El Plan de Infraestructura 2025-2055 contempla proyectos en puertos, carreteras, ferrocarriles, fibra óptica y logística austral, pero la ejecución va por detrás del PowerPoint. Puertos saturados, rutas inconclusas y brechas digitales y energéticas limitan el crecimiento y la productividad.
Invertir en infraestructura no es solo inversión en activo fijo: es un seguro anti-shock frente a disrupciones externas y una palanca para que el "mini súper-ciclo" de cobre e hidrógeno se traduzca en crecimiento y empleo. Para el Estado, es importante priorizar no solo por rentabilidad social inmediata, sino por capacidad de reducir la dependencia de nodos críticos: un puerto, una carretera, una fuente hídrica. Manos a la obra..