Mes del Voluntariado en Freeport-McMoRan: más de dos décadas de compromiso con las comunidades en todas sus operaciones
Mes del Voluntariado en Freeport-McMoRan: más de dos décadas de compromiso con las comunidades en todas sus operaciones C ada abril, Minera El Abra realiza una iniciativa en que trabajadores, trabajadoras y sus familias salen a las calles, parques, lagunas y plazas para retribuir a las comunidades que los acogen. Es el Mes del Voluntariado Corporativo de Freeport-McMoRan. una tradición que la compañía mantiene desde 1991 en todas sus operaciones a nivel mundial. En Chile con su filial Minera El Abra, se ha convertido en una expresión concreta de su vínculo con la comunidad.
La edición 2026 fue en el sector Alemania de Calama, donde voluntarios recuperaron las inmediaciones de la Junta de Vecinos San Sebastián, un sitio que por años funcionó como microbasural. "Un sitio eriazo que hoy se ve completamente distinto", resumió Magdalena Vega, presidenta de la junta vecinal. La iniciativa es parte de una historia de acciones que han dejado huella en el territorio. En 2025, voluntarios de El Abra plantaron árboles endémicos en la Laguna Inka Coya. El año anterior, trabajadores junto a adultos mayores del Centro Diurno de Fundación Caritas Chile aprendieron sobre agroecología y recibieron capacitación en seguridad ante incendios. Otra jornada memorable fue la habilitación de un pulmón verde en la población Cesáreo Castillo de Chiu Chiu, donde se instalaron sombreadores, plantaron árboles nativos y montaron un sistema de riego. Una de las versiones de mayor convocatoria fue en 2022, cuando se limpio la Laguna de Los Patos en Calama y se retiraron 1.180 kilos de residuos. Estas acciones son clave para fortalecer el vínculo con las comunidades, generando confianza y contribuyendo a su desarrollo social y territorial, más allá de la actividad productiva. PUBLIRREPORTAJE. En Chile este año trabajadores de Minera El Abra y sus familias recuperaron el terreno que está en las inmediaciones de la Junta de Vecinos San Sebastián, en Calama, sitió que funcionaba como microbasural.