Editorial: El “rally” del cobre
Editorial: El “rally” del cobre Significativo ha sido el aumento en el precio del cobre durante las últimas semanas, más allá de las variaciones diarias puntuales. Así, en lo que va de mayo, ha subido 7,5%, y más de 10% desde inicios de 2026. Las causas de este rally son difíciles de identificar, aunque dos explicaciones parecen las más verosímiles. Por una parte, el auge de la inversión en inteligencia artificial tiene un componente físico importante, tanto en generación eléctrica como en capacidad de almacenamiento de datos, actividades que son intensivas en cobre. Adicionalmente, y de acuerdo con los patrones históricos, el alza del cobre también sería una respuesta a las mayores expectativas de inflación en Estados Unidos.
En efecto, históricamente, el metal rojo ha mostrado una alta correlación con la inflación, y las señales en esta dirección en la potencia del norte tanto por el aumento del petróleo como por el dinamismo en la actividad podrían explicar que muchos inversionistas estén buscando protección de las alzas de precios vía la toma de posiciones en cobre.
Es difícil anticipar cuál será la duración de este fenómeno, pero todo indica que la fortaleza de la inversión por parte de compañías tecnológicas norteamericanas tiene una inercia significativa, por lo que un escenario relativamente sostenido de precios altos pareciera esperable. Para Chile, ello representa un soporte para la inversión en minería y las actividades relacionadas, aunque su capacidad para sustentar una recuperación mayor de la actividad en el país depende de otros factores.
En este sentido, el pesimismo que se apoderó de consumidores e inversionistas a partir de la guerra en Irán y del aumento del precio del petróleo ha repercutido en el dinamismo de la demanda, en un contexto donde la actividad económica ha mostrado, entre fines de 2025 y comienzos de 2026, un evidente estancamiento.
A su vez, la esperada recuperación del sector inmobiliario importante palanca del empleo tampoco se ha producido, en parte, por las menores expectativas y, también, por la parálisis en las ventas causada por el proyecto de rebaja transitoria del IVA, que ha hecho que muchos agentes esperen una discutible caída futura en los precios para adquirir una vivienda. Donde sí existirá un efecto claro es sobre la recaudación fiscal.
Si el precio del cobre fuera de seis dólares por libra en lo que queda del año, el valor promedio real de 2026 sería superior en 160 centavos de dólar por libra al estimado en el presupuesto del sector público para este año. Ello podría significar ingresos fiscales extraordinarios en torno a 5.500 millones de dólares.
Considerando la deficitaria situación con que la administración del Presidente Gabriel Boric entregó las cuentas fiscales, estos ingresos extraordinarios constituirán un alivio que contribuirá a bajar el déficit efectivo y a limitar el crecimiento de la deuda pública. La difusión, mañana, del Informe de Finanzas Públicas dará luces respecto de la magnitud que pueda tener este efecto.
En cualquier caso, sin embargo, este aumento transitorio de ingresos no debe desviar el esfuerzo de las autoridades por disminuir el déficit estructural del Gobierno, que depende de los ingresos de largo plazo y no de aquellos coyunturales.
Por lo mismo, la necesidad de recortar gastos para financiar la rebaja del impuesto corporativo incluida en el proyecto de reconstrucción sigue siendo prioritaria, incluso si una parte del aumento en el precio del cobre se mostrara efectivamente persistente en el tiempo.
Este aumento transitorio de ingresos no debe desviar el esfuerzo por disminuir el déficit estructural, que depende de los ingresos de largo plazo y no de aquellos coyunturales.. Este aumento transitorio de ingresos no debe desviar el esfuerzo por disminuir el déficit estructural, que depende de los ingresos de largo plazo y no de aquellos coyunturales.