FOGÓN CULTURAL Una rara melancolía reina en el Tamarugal
FOGÓN CULTURAL Una rara melancolía reina en el Tamarugal al vez sea esta sensación de término que se expande con el cambio climático, la honda pena que provoca el advenimiento del mal en los asientos de poder; tal vez la pandemia nos dejó un residuo ácido en el organismo.
Sea como fuere, cierro Reina del Tamarugal después de estar atrapada en una lectura de suspensión temporal, como ocurre a veces (no tantas como uno quisiera) con una sensación de tristeza, como un espeso aire que sigues respirando a pesar de haberte despedido de los personajes, de haber dejado atrás el calor diario y las noches frías del desierto. El clima, la atmósfera que logra envolvernos es uno de los puntos altos de la novela, también la creación de personajes que arman un mundo sólido, verdadero.
Y es paradójico porque en medio de estos trazos firmes / claros, la narradora/ personaje Fran, vive en una neblina vaporosa: no sabe si ama a Benja, no parece querer casarse, pero se emociona con la disposición de su novio; está en la pampa por trabajo, pero también por un borroso deseo; se obsesiona con Cristina y no se entiende bien por qué. No basta con el parecido con su hermana lejana, esa articulación entre las dos historias principales se ve frágil, como apenas delineada.
En la otra historia principal, la casa de la abuela de Cristina es un espacio de acogida para jóvenes que parecen perdidos en un entorno agresivo por la pobreza, por el abandono, por la violencia y lo volátil de sus sueños. Cada uno arrastra su propia estela de desamparo hasta la casa donde encuentra un temporal refugio que termina por arder como símbolo de la fragilidad o de lo inestable de sus vidas. La fiesta religiosa de La Tirana es un oscuro telón de fondo sobre el cual se desarrollan las breves historias de jóvenes que bailan o participan de la festividad arrastrados por la costumbre, sin pasión.
Hay algunas personas mayores que intentan regular las conductas y recordar el propósito de participar en las organizaciones /colectivos religiosos, sin embargo, hasta la "chinita" como le llaman a la figura de adoración, aparece como lateral, decorada un poco como se visten y maquillan las mujeres en la pieza de las solteras. Hay un difuso contraste entre la fe de quienes bailan, hacen mandas, depositan su esperanza en el cambio por la intervención divina y el que cree en Malu Furche R. Reina del Tamarugal LA POLLERA sus propias fuerzas como Dogo que lucha para resolver su necesidad de dinero apostando por una astucia que no tiene. El tinte general es de acciones condenadas al fracaso. Parecen tan artificiales los preparativos, la secuencia de movimientos que ordenan la vida momentánea en el poblado, las referencias a las misas o las danzas de cada grupo en las calles. Queda (o me queda) la sensación de haber asistido a escenas decadentes de un rito que se sostiene por una larga tradición, pero ha perdido la sangre. Las voces del relato muestran a mujeres sin fe; cada relación entre ellas o con otros las retienen en lo íntimo, personal, la soledad parece ser una constante, aunque algunas tengan trato amoroso. Lo colectivo es apenas una circunstancia temporal y la Es escritora y guionista. Máster en Escritura Creativa en NYU, Directora Audiovisual y Licenciada en Estética en la Universidad Católica de Chile. Ha sido guionista en proyectos para cine y televisión, entre ellos el documental Robar a Rodin y la serie infantil Zander, de la que también coescribió el libro. Es autora de Islas de calor (2022), libro ganador del Premio Municipal de Santiago y Mejores Obras Literarias del Ministerio de las Culturas, las Artes y el Patrimonio. Así presenta esta novela La Pollera Fran es una treintañera que llega desde la ciudad a grabar un documental sobre esta fiesta religiosa. Aprovecha el viaje para alejarse de la inminente organización de su matrimonio. Cristi, una adolescente de la zona, convierte junto a sus amigos la casa de su abuela en una fiesta paralela al éxtasis del pueblo: reggaetón, drogas y alcohol. El Guardián del Mito Rosabetty Muñoz fiesta se acerca peligrosamente a un evento turístico. Reina del Tamarugal Pollera Ediciones, 2025 Malu Furche R.
Temuco / 1988 Una vez al año, cuando la Virgen del Carmen sale a recorrer su pampa, el pueblo de La Tirana se llena de promeseros que le bailan y diablos que la celebran con devoción.
La mirada melancólica de Fran -y su cámarapenetra en los rostros, los trajes y el fervor de los bailarines; mientras la desazón de Cristi con su pololo, que coquetea con el narcotráfico, altera equilibrios invisibles que subyacen a la multitud, la música y el folclor.
La premiada autora de Islas de calor, Malu Furche R. con una escritura limpia y visual, narra una historia coral de la era digital: dos voces que no se cruzan pero se observan, se siguen, se importan sin conocerse. En esta, su primera novela, abre el desierto a dos mujeres que buscan su silencio para escapar de la presión.. fiesta se acerca peligrosamente a un evento turístico. Reina del Tamarugal Pollera Ediciones, 2025 Malu Furche R.
Temuco / 1988 Una vez al año, cuando la Virgen del Carmen sale a recorrer su pampa, el pueblo de La Tirana se llena de promeseros que le bailan y diablos que la celebran con devoción.
La mirada melancólica de Fran -y su cámarapenetra en los rostros, los trajes y el fervor de los bailarines; mientras la desazón de Cristi con su pololo, que coquetea con el narcotráfico, altera equilibrios invisibles que subyacen a la multitud, la música y el folclor.
La premiada autora de Islas de calor, Malu Furche R. con una escritura limpia y visual, narra una historia coral de la era digital: dos voces que no se cruzan pero se observan, se siguen, se importan sin conocerse. En esta, su primera novela, abre el desierto a dos mujeres que buscan su silencio para escapar de la presión.