CARTAS: DESEMPLEO Y AGENDA DEL GOBIERNO
CARTAS: DESEMPLEO Y AGENDA DEL GOBIERNO CARTAS DESEMPLEO Y AGENDA DEL GOBIERNO SEÑOR DIRECTOR: La tasa de desempleo nacional de 8,3%, informada por el Instituto Nacional de Estadísticas, confirma una crisis laboral persistente.
En contraste con ello, en diciembre de 2025 la tasa de desempleo promedio de las economías OCDE se situó en torno al 5%, nivel consistente con escenarios de pleno empleo, donde quienes buscan trabajo lo encuentran en plazos razonables. Sin embargo, las comparaciones requieren matices.
Por ejemplo, países como México, exhiben tasas de desocupación cercanas al 2,6%, pero con niveles de informalidad que rondan el 55%, lo que implica que uno de cada dos trabajadores carece de contrato y protección social. Esto evidencia que no basta con crear empleo: es fundamental que sea formal, productivo y con acceso a seguridad social. La agenda laboral del gobierno apunta en la dirección correcta al priorizar la generación de oportunidades laborales.
Medidas como el destrabe de proyectos de inversión por más de US$16.000 millones, la reducción del impuesto de primera categoría y la implementación de créditos tributarios que incentiven la contratación de personas en riesgo de informalidad son señales positivas. No obstante, el desafío requiere una mirada de largo plazo. Se hace indispensable acelerar la inversión, modernizar el mercado laboral, fortalecer la capacitación y promover la formalización, de modo de construir un mercado del trabajo más dinámico, inclusivo y resiliente. Solo así será posible proyectar un mercado laboral que no solo reaccione, sino que también anticipe y responda a los desafíos del futuro.
Gonzalo Rivera Gte. general de Grupo de Empresas Teamwork EX COLONIA DIGNIDAD: UN HITO NECESARIO SEÑOR DIRECTOR: Lareciente decisión de dejar sin efecto el decreto de expropiación de la ex Colonia Dignidad, destinado a generar un sitio de memoria, invita a reflexionar.
Más allá de las prioridades presupuestarias, o de los mecanismos de gestión, conviene no perder de vista un aspecto central: la memoria histórica requiere de un soporte material que haga posible su uso, transmisión y resignificación en el tiempo. Un lugar de memoria no se mide en hectáreas. Más que la superficie involucrada, lo relevante es preservar una huella que permita recordar, interpretar y transmitir una experiencia dolorosa para la sociedad. En ese sentido, su materialización física no solo da cuenta de lo ocurrido, sino que también abre espacios para la educación, la reflexión y los procesos de reparación.
Si no se puede avanzar de inmediato en toda la extensión prevista, acciones que van desde una señalización adecuada, la habilitación de un archivo accesible o una intervención inicial clara constituyen pasos concretos para sostener ese vínculo y evitar que la memoria quede suspendida. Explorar fórmulas dentro del marco institucional vigente resulta, por tanto, una tarea pertinente para activar la memoria en el espacio público. Cuando estos lugares existen, la memoria se actualiza y abre posibilidades de avanzar hacia una comprensión más compartida del pasado. Por el contrario, cuando se diluyen o desaparecen, se debilita también esa posibilidad. Cuidar estos sitios y resignificarlos permite reconocer nuestra historia. - - - - - - - - - -