“La Telelón es mi segunda casa”
“La Telelón es mi segunda casa” Luz Angélica Pérez Constanzo, la voluntarla más antigua de la filetón: “La Telelón es mi segunda casa” a son más cte 45 años los que Angélica Angélica prefiere usar su segundo nombre nombre ha dedicado a la Fundación Tetetón, como su colaboradora más antigua.
Pocos saben, cuenta, la motivación quc ta llevó a trabajar en esta causa: la muerte de su segunda hija tiene otros dos: una hija y un hijo por muerte súbita cuando tenía nueve nueve meses de edad. Entonces sintió que debía votcar et dolor de esa pérdida en un acto de servicio hacia los demás. Quiso que fuera con niños, en recuerdo de Pamela Angélica, su hija fallecida.
“Había pensado pensado integrarme a Coaniquem (Corporación de Ayuda al Niño Quemado) o al hospital de niños Luis Calvo Mackenna, pero finalmente entré al votuntariado de la Sociedad Pro Ayuda Ayuda del Niño Lisiado, en calle Huérfanos”. Corría 1976 y entonces tenía 31 años y un enorme vacío que comenzó a llenaren esa corporación corporación de beneficencia creada para enfrentar enfrentar la epidemia de poliomielitis en Chile e institución institución precursora de la actuat Teletón. Angélica Pérez Conatanzo nació en 1945 en Champa, una localidad rural ubicada en tacomuna tacomuna de Paine, lugar donde dice fue muy feliz junto a sus papás y a sus cuatro hermanos. hermanos. “En el campo se vive distinto que en la ciudad. Era una vida mucho más tranquila. Andaba libre y había otra cercanía con tos vecinos, vecinos, con la gente”, evoca. “Me acuerdo de las fiestas del puebto, del colegio. Era una vida sencilla”, agrega. Se vino a Santiago cuando se casó, a los 17 años. Su marido, José Luis Mora San Martín, tenía 32. Cuenta que to conoció a los 15 años, en ta micro. Él era chofer en los distintos trayectos trayectos que les tocó recorrer juntos. “Andaba mucho en ese medio de tocomoción”, ríe. Pese a que se casó joven, no siente que se haya saltado etapas. At contrario, cuenta que formaron un matrimonio feliz y prueba de ello son los 42 años de casados que cumplieron cumplieron antes de que su marido falleciera en 2018. “En mis tiempos, la gente se casaba joven. Ahora, antes de tos 30 ni piensan en eso”. En la gran ciudad comenzó una vida más ajetreada y se dedicó a criar a sus hijos. Estaba feliz con esa nueva etapa hasta la inesperada muerte de su segunda hija. Cómo llegó a la Teletón? “Me acerqué nomás. En ese tiempo todo era distinto.
No era tan grande como ahora”. Recuerda que la primeea vez que entró a la sede de Huérfanos y vioa los niños sus “pajaritos”, “pajaritos”, como les llama le asombré la valentía de esos pequeños pacientes, lo que contrastó con su sensación de cobardía frente a ta vida, tuego de ta pérdida de su hija, y lo que esta le deparaba en et futuro. “Uno piensa que va a dar cariño, atención, compañía, pero es todo lo contrario. Ellos nos fortalecen con su alegría”. Se encontró con un lugar en formación, con pocos niños calcula unos 19 y recursos reducidos. reducidos. “Era muy pobre”. Angélica cuenta que no había personal contratado, porto que ella y las demás voluntarias hacían largos tumos, algunos de 8:00 a 20:00 horas. En eltos, daban almuerzo a tos niños operados, los acompañaban en las salas e iban en la ambulancia para dejartos en sus casos. “Las camionetas iban llenas y yo atrás con ellos para entregárselos a sus mamás”. A Angética le tocaba la ruta de La Florida. “Había que ir a buscarlos en la mañana y dejarlos dejarlos en ta tarde”. Su nana, en tanto, cuidaba a sus hijos. “Habis días en que salía a primera hora de ta mañana mañana y volvía de noche”. éQué recuerdos tiene de esos años? “Recorríamos poblaciones muy difícites. Inetuso me tocaba ir a La Legua. Nos pillaba la noche y el chofer de la ambulancia me decía que me quedara atrás. Nunca nos pasó nada, las camionetas de ta Teletón eran respetadas por la gente y podían entrar”. Nunca tuvo miedo? Nunca. Iba tan concentrada en los niños que no pensaba mucho en eso”. Con tos años, a Angélica le tocé ver cómo la Teletón creció, inaugurando su nueva sede en Santiago, en Av. Libertador Bernardo ÓHiggins ÓHiggins 4620, cerca de su casa en Estación Central. Central. “Vi todo el proceso de su construcción, pasaba por afuera y observaba cómo iba creciendo. creciendo.
Nunca pensé que después pasaría prácticamente mi vida ahí adentro”. De los niños, dice que aprendió la enorme fortaleza que tienen y que le dieron fuerzas para seguir adetante, luego de la pérdida de su hija. Qué es lo que más le impeesiona de ettos? “Sus ganas de caminar y de hacer cosas por sí mismos.
Me di cuenta de que uno se queja por tonteras mientras que ellos enírentan operaciones, operaciones, dolores y rehabilitación, y siguen adelante”. De las madres y de los padres, Angelica dice que aprendió de su empuje y perseverancia, pese a que llegan llenos de miedo y de dudas. Parte de su función en la Teletón también ha consistido en guiarlos en los trámites de ingreso, ingreso, donde vio cómo algunos llegaban con más de un hijo enfermo. “Muchos niños y sus familias familias siguen ligados ata Teletón durante toda su vida. Tengo pacientes adultos que se acuerdan acuerdan de que los acompañaba a sus casas”.. 0 A: AtAs PER NAL Iíij Don Francisco ta acompañé ee la ceremonia de 100 Líderes Mayores. CONSTANZA AORTAS _-J Angélica t irez et su casa, acompañada por sas hijos José Luis y María Etena.
Tras casi cinco décadas como voluntaria dc esta institución, su colaboradora más antigua reflexiona sobre la importancia de seguir adelante y sobre las lecciones de fortaleza y humanidad que aprendió de los niños y sus familias para enfrentar la vida.
Constante Kerher S. loo Líderes Mayores RECONOCIMIENTO ANUAL A PERSONAS 75+ QUE IMPACTAN EN LA 500 EDAD Angética Pérez maestra el reconocimiento que recibió coms Lider Mayor, a fines de 2025.. “La Telelón es mi segunda casa” 1 1DEJUNIODE2O2Ó n1un(IoIaNt)r 7 Qué tanto ha cambiado la Teletón desde sus primeros años hasta hoy? “Muchísimo. Antes todo era mucho más básico, los niños usaban muletas de madera. Había menos implementos, menos máquinas y también menos profesionales. Ahora todo es moderno. Hay máquinas nuevas que los hacen hacen caminar imitando el movimiento de la marcha.
Antes los niños estaban todo el día, ahora más que nada van a controles”. Hoy, con varios años más en el cuerpo que cuando se integró “a fines del año pasado me llegó el viejazo”, dice con humor, sigue yendo yendo a la Teletón, aunque con menos frecuencia desde una crisis de salud que tuvo en octubre y de la cual aún se recupera. Su tos y su respiración, a respiración, a ratos entrecortada, dan cuenta de que sus bronquios quedaron afectados, los que incluso incluso la llevaron a estar hospitalizada. Hasta entonces, y desde hacfa unos tres años, colaboraba en la biblioteca del centro, arompañando a los niños en actividades de lectura y en juegos interactivos. “Hay niños de 5 años que aman leer”, dice con satisfacción. Eran sus viemes sagrados como les llama dedirados a esa función, la cual tiene en pausa desde enero y espera retomar en cuanto su salud salud se lo permita. Una pregunta que no podemos dejar de hacerle hacerle es sobre su cercanía con Don Francisco, la cara visible de la Teletón.
Muestra fotos en las que aparece a su lado y dice: “Es reservado, I)edinición de 1)01 iida Y es que una vida dedicada a esta obra, de la cual dan cuenta sus cinco uniformes y antiguas antiguas piochas de las primeras campañas, que ya no circulan, es digna de ser destacada. Su hija María Elena, quien nos acompaña en la entrevista, cuenta que su mamá no se perdía las inauguraciones de la cruzada en el Teatro Teletón. le gustaba el carrete”, ríe. Hace algunos años, no recuerda cuántos con exactitud, Angélica dejó de ir. Dice que hay mucha gente, mucho movimiento y que se le hace pesado. Pero su hija cuenta también que es difícil sacarla del Banco de Chile que queda cerca de su casa. Desde hace 10 años, cuenta allí las monedas que llegan comodonación comodonación y, aunque tienen tumos limitados a cuatro cuatro horas, su mamá se las arregla para quedarse más tiempo.
O bien, se va y vuelve, “Soy rápida para contar monedas, me guata y nunca nunca falto para las campañas”. Se imaginó que iba a pasar gran parle de su vida ligada a la Teletón? “Sí, desde que llegué pensé que me iba a quedar para siempre. Aunque estuviera cansada, cansada, igual iba”. De su trayectoria en esta institución atesora momentos como cuando fue al aeropuerto con 30 niños a recibir al Papa Juan Pablo II, en 1987.
“Uno de ellos, que iba conmigo en la ambulancia, ambulancia, me preguntaba cómo le tenía que decir al Papa y yo le repetí varias veces: “Santo Padre”. En el viaje de regreso, feliz con un rosario rosario que les había regalado, me dijo: Que se me haya olvidado todo lo que usted me ense ense Qué significa para usted ser la voluntaria voluntaria más antigua de la Teletón? “No me gustan mucho los reconocimientos, me ponen nerviosa, pero me hace feliz”. iRecomienda el voluntariado? “Sí”, responde segura. “Si hubiera tenido más tiempo habría hecho más voluntariados. Cuando empecé, éramos muy pocas. Hoy somos somos más de 300 voluntarias y contamos con profesionales de apoyo”. iQué le signe motivando a continuar después después de tantos años? “La Teletón es mi segunda casa. Entro ahí y me olvido de todo. Me gusta estar con los niños niños y conversar con las mamás. Lo hago de corazón. corazón. Hay muchos niños que me tocó cuidar y que hoy son profesionales que trabajan.
Eso me emociona”. Cómo ha vivido el envejecimiento? “Es fuerte por las enfermedades, pero seguiré seguiré mientras pueda”. Siente que a veces se mira distinto a las personas mayores? “A veces, pero mantenerse activa es muy importante. De lo contrario, uno se va apagando. apagando. Aprendí a usar lnstagram, Facebook y Tik Tok. Me gusta mirar recetas, aprender. También También me gusta bordar y hacer manualidades”. iQué sueños le quedan por cumplir? “Mis dos hijos y mis seis nietos ya son profesionales. profesionales. Tengo una linda familia que completan completan cuatro bisnietos.
Solo quiero tener salud salud para seguir yendo a la Teletón”. le,. n e llI_j te ARCNIV5P[RSO5AL Angélica, en su juventud, janto a su hermana Guillermina (izquierda), sa cuñado y su hermano (derecha). 1 1 ñó?, cosa que yo ya sabía porque lo escuché diciéndole tío”, recuerda entre risas. de poca conversación, pero siempre ha sido cariñoso conmigo.
Cuando recibí el reconocimiento reconocimiento de “Líder Mayor 2025”, otorgado por Conecta Mayor UC, “El Mercurio” y la Pontifica Pontifica Universidad Católica, él estuvo ahí y contó contó que yo llevaba casi 50 años en la Teletón”. El animador también participó en un homenaje homenaje que le preparó el programa deTVN “Carmen “Carmen Gloria a su servicio”. Ella fue pensando en que la invitaban para hablar sobre la Teletón Teletón y se encontró con la sorpresa de que el programa programa estaba dedicado a ella. Angélica se casó con 17 años y su marido con 32. Fueron 42 años jantos hasta que él falleció..