La mañana en que Santiago corrió por el lecho del Mapocho con Aguas Andinas
La mañana en que Santiago corrió por el lecho del Mapocho con Aguas Andinas Poco antes de las ocho de la mañana, a la altura del Puente Pío Nono, cientos de personas descendían hacia el lecho del río Mapocho para participar en una competencia que se ha hecho cada vez más habitual en la vida de la ciudad. Algunos ajustaban sus zapatillas, otros grababan videos o se sacaban fotos antes de partir. El frío marcaba la previa, pero también la expectativa de vivir una experiencia distinta: correr dentro de uno de los espacios más emblemáticos y durante años de los más evitados de Santiago. “Yo tengo el recuerdo de lo que era el Mapocho cuando era chico: un río cochino, al que no se podía entrar”, comentó Paulo Ramírez, periodista de Copesa, minutos antes de iniciar la corrida. “Entonces correr por el río, en ese sentido, para mí significa muchísimo y creo que tiene mucha importancia para la ciudad también”, dijo. La octava versión de “Aguas Andinas Río Arriba” volvió a transformar el Mapocho en un espacio ciudadano. El circuito de 10 kilómetros comenzó bajo el puente Pío Nono, mientras que los 5 kilómetros partieron a la altura de La Concepción. Desde ahí, corredores profesionales, aficionados, familias completas y personas que simplemente querían vivir el recorrido comenzaron a avanzar por el cauce. Para José Sáez, gerente general de Aguas Andinas, uno de los principales objetivos de la actividad era precisamente recuperar el vínculo entre la ciudad y el Mapocho. “Esta corrida refleja cómo el río Mapocho se ha ido integrando nuevamente a la vida urbana de Santiago.
No se trata solo de una activid a d d e p o r t i v a, s i n o d e u n a experiencia que invita a las personas a recorrer, valorar y reencontrarse con un espacio natural recuperado”, señaló.
UN RÍO PARA MILLONES DE PERSONAS Más que una competencia deportiva tradicional, “Aguas Andinas Río Arriba” entrega la posibilidad única de recorrer un espacio que durante décadas estuvo asociado a contaminación y mal olor proveniente de aguas servidas, pero que desde su saneamiento hace 16 años forma parte de una nueva relación entre la ciudad y su principal cauce urbano.
La recuperación fue gracias al proyecto “Mapocho Urbano Limpio”, iniciativa público privada que contó con una inversión de US$ 1.200 millones, logrando en solo 12 años el saneamiento del río, hito que permitió el tratamiento del 100% de las aguas residuales de la Región Metropolitana, ubicando a Santiago dentro del 28% de la población mundial que vive en zonas libres de aguas servidas según datos del BID, privilegio que posicionó a Chile como referente en materias medioambientales en el mundo. UNA RUTA ÚNICA Y CONECTADA CON LA NATURALEZA A medida que avanzaban los kilómetros, el recorrido obligaba a cambiar constantemente el ritmo. Había zonas de piedras sueltas, pequeños cruces de agua y sectores donde el terreno hacía más difícil mantener la velocidad. Algunos avanzaban con cuidado, otros aprovechaban la complejidad del circuito como parte del desafío. Más que una corrida sobre asfalto, el trayecto exigía adaptarse al entorno del río en tiempo real. En varios tramos, los corredores avanzaban atentos a los desniveles, las rocas y los cruces de agua. “Hay que estar muy enfocado en el terreno”, relató uno de los participantes.
“Todo el trayecto uno prácticamente va mirando el suelo, por miedo a caerte si miras hacia otro lado”. Esa dificultad era parte del atractivo ya que no se trataba sólo de completar 5K o 10K, sino de hacerlo en un entorno que pocos habían recorrido desde adentro. Cristian Herrera, ganador de los 10K, reconoció que justamente esa dificultad hacía especial el circuito. “Es importante que se abran estos espacios. Normalmente uno no corre dentro del río Mapocho, tiene algo de aventura”, comentó tras cruzar meta. Algunos incluso terminaron completamente empapados después de perder el equilibrio en los cruces de agua, mientras otros avanzaban más lento para disfrutar el paisaje, grabar videos del trayecto y mirar la ciudad desde otro ángulo. El ambiente tuvo algo de exploración colectiva: personas atravesando el río, esquivando piedras y descubriendo desde abajo un espacio que normalmente se observa desde los puentes o las autopistas. “Para las personas que no somos de Santiago, conocer un espacio así ya es especial”, dijo la atleta Evelyn Ortiz. “Yo nunca había estado acá. Vine ayer a retirar el kit y fue la primera vez que estuve en el Mapocho. Entonces para mí esto es totalmente nuevo”. También hubo quienes llegaron en familia. “Vine con mi hijo; correrlo, poder disfrutarlo y apreciarlo de esta manera es increíble”, comentó uno de los asistentes, reflejando el tono ciudadano de una jornada que mezcló deporte, descubrimiento y encuentro con el río. “Durante demasiado tiempo le dimos la espalda al río Mapocho”, reflexionó el gobernador de la Región Metropolitana, Claudio Orrego, quien también participó del recorrido. “Lo llenamos de basura y lo tratamos como si fuera una cloaca. Pero hoy el río está limpio. Lleva más de 16 años saneado, aunque mucha gente todavía lo asocia a suciedad porque a veces se ve turbio por los sedimentos. Reconciliar el río con la ciudad y el deporte con el río me parece una mezcla maravillosa”, afirmó. UN CAUCE RECUPERADO PARA LA CIUDAD Hace 16 años, el saneamiento del Mapocho abrió una nueva etapa para el principal afluente urbano de Santiago. El río dejó atrás décadas de descargas contaminantes y comenzó a recuperar condiciones ambientales que hoy permiten actividades deportivas, culturales, familiares, junto al desarrollo de una biodiversidad única. Ese cambio no solo se expresa en indicadores ambientales, sino también en escenas concretas: corredores cruzando el agua, familias esperando en la meta y niños jugando en sus aguas. Para Aguas Andinas, Río Arriba busca justamente mostrar esa transformación desde la experiencia ciudadana. “La verdad es que ha sido una fiesta”, señaló José Sáez, gerente general de Aguas Andinas, al cierre de la jornada.
“Eso era lo que pretendíamos: volcarnos hacia un río al que durante muchos años le dimos la espalda y que hoy, después de 16 años, tenemos absolutamente saneado y a disposición de millones de personas”. Desde el punto de vista ambiental y urbano, el saneamiento permitió reducir riesgos sanitarios asociados al uso de aguas contaminadas y favorecer mejores condiciones para el retorno progresivo de flora y fauna, permitiendo que el río sea nuevamente recorrido, cruzado y vivido por la ciudad.
La jornada cerró a los pies del río en Vitacura con la premiación, actividades familiares y un show de Javiera Mena, dejando entre los asistentes la sensación de haber vivido una experiencia poco habitual: reencontrarse con el Mapocho desde sus entrañas.
Javiera Mena fue la encargada de cerrar la fiesta deportiva y familiar a los pies del río Mapocho.. Más de mil personas participaron en la octava edición de “Aguas Andinas Río Arriba”, la corrida que volvió a transformar el río Mapocho en un espacio de encuentro ciudadano.
Entre agua, piedras y recuerdos de un cauce históricamente evitado por la ciudad, corredores, familias y autoridades vivieron una jornada que mezcló deporte, memoria urbana y redescubrimiento del principal cauce que atraviesa Santiago, el cual hace 16 años está libre de aguas servidas, gracias a su saneamiento con el Plan Mapocho Urbano Limpio.
VOLVER AL RÍO: El río con más de mil personas recorriendo su cauce con la ciudad de fondo, una postal de “Aguas Andinas Río Arriba”. José Sáez, gerente general de Aguas Andinas, junto a "Andi", el corpóreo de la compañía en el cierre de la corrida. José Sáez, gerente general de Aguas Andinas, junto a "Andi", el corpóreo de la compañía en el cierre de la corrida. Lucila Vit y los más de mil participantes debieron cruzar el río antes de llegar a la meta. Puntos de descanso, hidratación, zona de masajes y el río fueron las postales del cierre de la tradicional corrida de Aguas Andinas. Lucila Vit y los más de mil participantes debieron cruzar el río antes de llegar a la meta.