Autor: Por Francisco Corvalán Ortega
Ximena Lincolao La improbable protagonista de la primera crisis del gabinete
Ximena Lincolao La improbable protagonista de la primera crisis del gabinete E El sábado 4 de abril, mientras permanecía en Estados Unidos, la ministra de Ciencias, Ximena Lincolao, sostuvo desde su casa una reunión telemática con representantes ligados a Google. El encuentro tuvo un problema: no fue ingresado al registro de lobby.
Cinco días después, el jueves 9 de abril, ya de regreso en Santiago tras la agresión que sufrió en la Universidad Austral de Valdivia, Lincolao recibió en dependencias del ministerio a la titular de Energía, Ximena Rincón, acompañada de un gestor de intereses de Meta. En redes sociales quedó registro de la visita de apoyo de Rincón, pero no de la presencia de ejecutivos de la empresa tecnológica. Tampoco hubo, en un primer momento, registro público de esa reunión en la plataforma de lobby. Lo que sí hay registro es que los gestores de Meta tuvieron una reunión con Rincón a las 13.00 de ese día. Posterior a eso, ambos pasaron a saludar a Lincolao y a entregarle su apoyo por lo sufrido el día anterior. Hasta un ramo de flores le entregaron a la titular de Ciencias. Pero no quedó registro de aquello ni de los temas que trataron. Eso encendió alertas internas.
Funcionarios y asesores aseguran que en más de una ocasión se le advirtió a la ministra que cualquier encuentro con representantes de compañías y grupos de interés debía ser inscrito, incluso si no había sido solicitado formalmente por ley de lobby. "El administrador siempre se lo indicó", afirma una fuente que conoció esas conversaciones. Consultada por este medio, Lincolao rechaza haber incumplido deliberadamente la normativa.
Respecto de lo ocurrido el sábado 4 de abril, asegura que "sostuvimos una reunión virtual de carácter técnico y administrativo con BS Tecnología, empresa proveedora de la plataforma de correo electrónico institucional, y con integrantes del equipo técnico de Google Administración". Según explica, el objetivo fue "coordinar la recuperación del acceso a la consola del dominio web institucional". Respecto de la visita de Meta, afirman que el entonces subsecretario Rafael Araos recibió a representantes de la empresa durante la mañana, lo cual está inscrito en la ley de lobby. Sin embargo, la visita del gestor durante la tarde -junto con Rincónno figura en los registros oficiales. Quienes han compartido con ella durante estos meses sostienen que el episodio refleja un rasgo de su forma de conducir el ministerio. Una mezcla de velocidad empresarial, confianza en sus convicciones y poca disposición a adaptarse a la lógica institucional. Ese estilo es el que hoy aparece en el centro de la crisis que atraviesa la cartera, tras la renuncia de Araos y parte importante de su gabinete. Una que usualmente no es motivo de controversias. La llegada de Lincolao al Ministerio de Ciencias fue vista como una señal del giro que quería imprimir el gobierno.
Desde que arribó al edificio de Morandé 226, la ministra dejó claro que su foco estaría puesto en el desarrollo tecnológico y la atracción de inversión privada. "La investigación científica y académica es el corazón de este ministerio; sin ella no hay conocimiento que transferir", responde hoy frente a las críticas.
Pero agrega que "para que esa ciencia impacte en el desarrollo del país, necesitamos conectar de mejor manera nuestra capacidad científica con el sector productivo". "Ella tiene otra velocidad y otra lógica", relatan dentro del ministerio. El problema, dicen distintas fuentes, es que el choque cultural fue inmediato. "Ella esperaba que las cosas avanzaran con los tiempos de una empresa.
Pero el sector público funciona distinto, con procesos, controles y discusiones políticas". Ese contraste se hizo visible tempranamente durante su asistencia a comisiones en el Parlamento, en las que la ministra quedó sorprendida por el tono confrontacional del Congreso y la lentitud de las negociaciones. Con el correr de las semanas, las diferencias comenzaron a trasladarse también al trato cotidiano. Al interior del ministerio, varios funcionarios describen una conducción marcada por la desconfianza hacia los equipos y una baja tolerancia a las críticas. Una frase se volvió recurrente entre quienes trabajaron con ella. "En este lugar yo soy la persona que más sabe de ciencia y tecnología", repetía Lincolao, según coinciden distintas fuentes. La oración, dicen, solía cerrar discusiones internas. "Podías llegar con todos los argumentos técnicos, jurídicos o políticos", relata un testigo al interior del ministerio. "Pero ella desarmaba todo desde esa premisa.
Era una forma de invalidar cualquier contrapunto". La ministra rechaza esa caracterización y agrega que "ejercer el liderazgo de una cartera tan estratégica demanda un alto nivel de exigencia, rigor técnico y un ritmo de trabajo intenso". También descarta que exista un clima de tensión permanente con los funcionarios. El conflicto con Araos Los primeros roces importantes con el exsubsecretario Araos comenzaron a propósito del ajuste presupuestario impulsado por Hacienda. Desde el gobierno se les pidió realizar un recorte cercano al 3% del presupuesto ministerial. Aunque administrativamente la tarea recaía en la subsecretaría, distintas fuentes aseguran que Lincolao intervino en la definición de los criterios. Ahí comenzaron las tensiones entre ambos. El jueves 30 de abril, Lincolao y Araos participaron de una reunión en La Moneda junto al jefe del Segundo Piso, Alejandro Irarrázaval. En esa conversación se abordó la situación fiscal y la necesidad de reducir gastos. Según distintas versiones, también se habló de despidos. Araos se opuso, ya que consideraba que no existían fundamentos técnicos ni jurídicos para ejecutar una desvinculación masiva. El número que comenzó a circular fue cercano a 48 funcionarios, casi un tercio Autor: Por Francisco Corvalán Ortega. La ministra de Ciencias encarnó el primer quiebre del gabinete en lo que va de este gobierno. Reuniones no registradas, tensiones internas y la ruptura con el exsubsecretario Rafael Araos expusieron el choque entre su visión startup y las lógicas tradicionales. Ximena Lincolao La improbable protagonista de la primera crisis del gabinete de la dotación ministerial. La tensión continuó de regreso al ministerio. Allí, Lincolao convocó a una reunión extraordinaria con parte importante de su equipo directivo. En medio de un ambiente cargado, la ministra le pidió a Araos que repitiera delante de todos lo ocurrido en La Moneda. Según reconstruyen quienes conocieron el episodio, el subsecretario respondió: "Me dieron la instrucción de echar a 48 personas y no lo voy a hacer. Por eso renuncié". Días después, Araos confirmó públicamente que existían testigos respecto de las instrucciones recibidas, horas después de que Lincolao desmintiera públicamente esa versión.
Hasta ahora ambos mantienen sus versiones. "No me puedo hacer cargo de sus dichos", dice la ministra, pero insiste en que "los mismos profesionales que participaron en esas instancias de coordinación han sido claros en señalar que esa instrucción jamás existió". El ministerio de startups Lo cierto es que con la renuncia de Araos y dos funcionarias más terminaron de salir del gabinete prácticamente todas personas que ingresaron junto a Lincolao el 11 de marzo. La única que queda adentro, la directora de Administración y Finanzas, Sylvia Navarro, también dejaría el ministerio a fines de mayo. Antes, la ministra había removido al que sería su primer jefe de gabinete, Francisco Contreras. Luego salió el anterior director de Finanzas; un jefe jurídico duró apenas un día, y un asesor legislativo, dos semanas. Tras estos cambios, varios cargos estratégicos quedaron en manos de personas provenientes del ecosistema de innovación y emprendimiento tecnológico. Javiera Cuevas pasó a asumir la jefatura de gabinete. Sebastián Díaz, ex Startup Chile, quedó a cargo de Ciencia y Sociedad y dejó la Dirección de Comunicaciones. Carolina Rossi, gestora de startups tanto en Chile como en Europa, y cercana a Lincolao desde hace más de una década, fue nombrada subsecretaria subrogante. Adentro comenzó a instalarse una definición incómoda: "Esto se está transformando en un ministerio de startups", comentan entre los pasillos.
Distintos funcionarios atribuyen este fuerte recambio a una convivencia marcada por tensión y desgaste. "Todo lo que hacías estaba mal", comentan. "Había gritos, llamadas cortadas abruptamente y mucha presión". Las advertencias sobre el deterioro interno llegaron incluso a La Moneda. El equipo de Araos informó reiteradamente a asesores sectorialistas del Segundo Piso sobre problemas de convivencia y relaciones laborales. De hecho, una carta enviada el 14 de mayo por una funcionaria desvinculada a la propia ministra refleja ese ambiente. Allí, la trabajadora relató que el día que renunció Araos y su equipo cercano, Lincolao le había pedido asumir materias de gabinete. Pero 24 horas después también fue desvinculada. "Este comportamiento tan volátil como incomprensible contrasta con las declaraciones vertidas por usted, señalando que no existirían desvinculaciones dentro del ministerio", escribió. Y criticó que la carta de desvinculación no identificara responsables. "Me pide la renuncia un fantasma", señaló. El artículo 8 La inclinación de Lincolao por las nuevas tecnologías la ha llevado a hacer valer su peso en la discusión de la megarreforma impulsada por el gobierno.
Por ello tuvo injerencia en el controvertido artículo 8, que buscaba modificar la Ley de Propiedad Intelectual para facilitar el entrenamiento de modelos de inteligencia artificial (IA). En varias ocasiones la ministra defendió la norma como una condición "habilitante" para que empresas de IA invirtieran en Chile.
Por ello, se opuso "intensamente" a la indicación que La Moneda presentó hace unos días y que buscaba subsanar la oposición de Cultura y representantes de medios, creando un fondo compensatorio para corregir ese desequilibrio entre plataformas digitales y medios. Esta fórmula, no obstante, no acallaba las críticas de estos últimos, mientras que en Ciencias tampoco la celebraron puesto que abría el espacio para una eventual compensación retroactiva por los datos ya utilizados.
La ministra reconoce que durante la gira a Silicon Valley distintas empresas tecnológicas manifestaron su inquietud. "Nos transmitieron su preocupación e incertidumbre respecto del impacto de una compensación que se había añadido", sostiene. "Mi deber fue transmitir esa alerta técnica". Finalmente, la indicación fue rechazada en la Comisión de Hacienda de la Cámara. En La Moneda miran con atención la continuidad de la gestión de Lincolao. Fuentes de gobierno aseguran que la ministra habría transmitido la idea de permanecer cerca de un año en el cargo, puesto que su familia sigue viviendo en EE.UU., país al que viaja frecuentemente.
Pese a ello, Lincolao asegura contar con respaldo pleno del presidente, "y mi disposición es seguir trabajando intensamente para que este ministerio ejecute la misión que el país requiere", afirma. ® Autor: Por Francisco Corvalán Ortega.