Autor: Mia Dragnic García”
Defender hoy la universidad pública
Defender hoy la universidad pública Del fascismo fascinante al autoritarismo banal Defender hoy la universidad pública oor Mia Dragnic Carcía En América Latina y el Caribe, la defensa de la universidad pública no puede pensarse al margen de la historia de las luchas que la arrancaron de su condición oligárquica y la convirtieron, al menos como horizonte, en un espacio de democratización del saber ntes incluso de Córdoba (191 8), la anip liación de la vida universitaria universitaria estaba presente en iniiativas iniiativas corno el Congreso Femenino Femenino Internacional de Buenos Aires (1910), impulsado por universitarias como Petrona Eyleyiulieta Lanteri.
Después vendrían la Reforma de Córdoba, el ciclo de las universidades populares (1918-1925), el reformismo peruano y las lecturas de Mariátegui en los años veinte, las intervenciones intervenciones de Amanda Labarca en Chile y, más tarde, las formulaciones de Anísio Teixeiray Teixeiray Darcy Riheiro sobre una universidad pública necesaria para nuestros pueblos. En ese recorrido, la cuestión universitaria dejó de ser un asunto meramente esta hitario y quedó ligada a la relación entre educación, educación, emancipación y transformación social.
Esa tradición, por sti puesto, no fue lineal lineal ni estuvo exenta de derrotas, pero aun así le confirió a la universidad latinoamericana latinoamericana un significado que todavía orienta muchas de las preguntas que hoy la atraviesan. atraviesan. La universidad pública no puede ser comprendida como una estructura administrativa administrativa que está desrinadainicamentea desrinadainicamentea la certificación profesional. Su democratización democratización no se resolvió en la ampliación del acceso ni en la incorporación gradual de sectores que antes estaban excluidos. Esta implicó una reorientación de su función función históricaque la volvió un escenario de conflictos sociales y disputas por la legitimidad legitimidad del saber. Educación de mercado En Chile, esa historia asumió una inflexión profunda con la mercantiliiacióu de la educación superior que impuso la dictadura dictadura a comienzos de los años ochenta.
Los decretos decretos con fuerza de leyde [981 promovieron promovieron la expansión de instituciones privadas! desarticularon la red pública, fragmentaron fragmentaron las grandes universidades estatales y alteraron su financiamiento! trasladando una parte creciente de los costos al estudiantado estudiantado y a sus familias.
Desde entonces, la autonomía universitaria dejó de tener que ver únicamente con la defensa frente a la injerencia estatal y empezó a estar atravesada atravesada por la dependencia del mercado y la exigencia de sostenerse bajo condiciones de autofinanciamiento.
Esa presión tampoco tampoco se distribuye de manera homogénea dentro de la propia universidad y afecta con particular intensidad a aquellos espacios espacios menos ajustables a la lógica del rendimiento, rendimiento, entre ellos las artes y las humanidades. humanidades. La transición democrática, aunque amplió amplió la cobertura y fortaleció ciertos mecanismos mecanismos de regulación, no desmontó esa matriz. Más bien administró sus efectos, combinando expansión con segmentación segmentación institucional, endeudamiento y desigualdad. desigualdad. Por eso las movilizaciones de los años 2006 y 2011 no pueden leerse solo como como protestas sectoriales. A través de ellas se instaló en el debate público la pregunta porquién debía financiarlaeducación, qué lugar le correspondía al Estado y qué forma forma de vida común podía reconstruirse tras décadas de neoliberalismo. Tal vez por eso los autoritarismos -abiertos o banales, espectaculares espectaculares o adminisrtativosterminan chocandocon la universidad. De ahí que su defensa siga siendo una tarea política e intelectual intelectual urgente.
Fascinación y banalidad La universidad es u o espacio significativo para observar las mutaciones del autoritarisino, autoritarisino, El presente nos obliga a reconocer que este ya no puede pensarse solo bajo las formas que asumió a lo largo del siglo XX. Muchas veces actúa mediante dispositivos de autocorrección que preservan la superficie superficie institucional mientras alteran desde el interior sus condiciones de existencia.
Cuando Susan Sontag escribió sobre La fascinación del fascismo, comprendió comprendió que este había sido también una sensibilidad sensibilidad política, una manera de volver deseables la jerarquía, la obediencia y la sumisión bajo el signo de la belleza.
En su lectura sobre Leni Riefenstahl (19022003), lo importante no es únicamente la propaganda desarrollada en El triunfo de la voluntad (Triumph des Willens, 1935) y Olympia(1938), también es la persistencia de esa misma estética en obras posteriores posteriores como Los Nuba (Dic Nuba, 1973). En ella la belleza también aparece anudada a la fuerza, al orden y a lo monumental.
Los Nuba no constituye una inflexión en su trayectoria, sino la persistencia de un mismo núcleoestético-político, que se hace hace visible en el culto a la pose viril, la glorificación glorificación del cuerpo yla estetización dela disciplina. Es decir, por medio de una i maginación maginación de la belleza que está siempre ligada ligada al orden. Lo fascista que fascina no es solo la violencia, violencia, es la capacidad de hacer deseable la dominación. Nuestro presente, sin embargo, embargo, parece exigir el reverso de esa escena. escena. La comparación con el presente no buscaoponerun fascismo grandiosoauna variante menor. Intenta distinguir dos formas históricas del autoritarismo que nos sirvan para comprender el tiempo que nos toca. Si en la obra de Riefenstahl el poder poder se representa bajo una forma estéticomonumental, sus expresiones actuales tienden a operar en registros más banales yadministrativos. Los discursos autoritarios autoritarios que hoy circulan no necesitan exhibir grandeza para producir obediencia. En este punto, Hannah Arendt vuelve visible un aspecto central del problema.
Al desplazar desplazar la pregunta desde la fascinación del poder hacia la hanalidad del mal, da cuenta cuenta cómo la dominación puede prescindir de toda épica y desplegarse mediante una racionalidad que simula neutralidady habla habla en nombre de la técnica. Al lila responsabilidad responsabilidad se desdibuja y decisiones que socavan el bien común aparecen como una simple aplicación de normas.
Lo crucial crucial en Arendt no es solo que el mal pueda admi nistrarse burocráticamente, es que esa maquinaria descansa en una reo uncia a pensar lo que se hace, que termina haciendo habitual lo intolerable. Arendt nos obligó a obsenar una dimensión del mal político y de su poder de devastación al advertirque puede funcionar sin espectacularidad. espectacularidad. Subanalidad indica un régimen régimen de normalización en el que el terror deja de ser excepción y se torna rutina. Entre el fascismo fascinante que analizó Sontag y la banalidad del mal que pensó Arendt se abre una pregunta clave para nuestro tiempo.
La universidad latinoamericana latinoamericana es uno de los lugares donde esto se deja leer con claridad, porque en ella el autoritarismo coníronta una forma de vida vida intelectual que a lo largo del tiempo ha estado ligada a la crítica.
Nuevos autoritarismos Mirado desde Chile, el presente se inscribe en una coyuntura que está activa en distintos distintos paises, en los cuales derechas extremas y gobiernos neoconservadores han ganado terreno al calor de la crisis de representación, representación, la securitización de la vida social y el desgaste de las promesas democráticas del ciclo neoliberal. El agotamiento de la democracia democracia transicional chilena ha abierto espacio a estas derivas.
Los nuevos autoritarismos introducen una economía del miedo y actúan desde dentro en la medida en que las instituciones instituciones anticipan el castigo y aprenden a gestionarlo, gestionarlo, Uno de sus efectos más visibles aparece, por ejemplo, cuando la autocensura autocensura empieza a transformarse en un hecho político generalizado. En marzo de 2025, la administración Trum p canceló aproximadamente 400 millones de dólares en subvenciones y contratos federales a Columbia. Días después. después. la universidad aceptó parte de las exigencias oficiales para abrir una negociación negociación con el gobierno, entre ellas reforzar reforzar la seguridad y someter programas académicos a mecanismos extraordinarios extraordinarios de supervisión. Lo significativo de esta esta situación fue la rapidez con que se organizó organizó una estrategia de disciplinamientoentre disciplinamientoentre un gobierno y una universidad privada de élite. A través de Columbia, se empujó a la institución universitaria a negociar las condiciones de su docilidad. Posteriormente, el arresto de Mahmoud Khalil hizo visible cómo la lógica fronteriza fronteriza irrumpió en el espacio universitario y el estatuto migratorio se instaló como un instrumento de disciplinamicnto político. político. Lo que se organiza a partir de estas situaciones es un clima en el que pensar o protestar parece imprudente y peligroso. En esas condiciones, la autonomía universitaria universitaria se vuelve condicional a la supervivencia supervivencia material ya la capacidad de no exponerse exponerse a sanciones. La neoliberalización de la educación superior superior ha pro fund izado, además, una disociación disociación entre los discursos a través de los cuales la universidad busca legitimarse y las prácticas que efectivamente sostiene. Mientras se legitima mediante lenguajes de derechos humanos, feminismos y participación, participación, con frecuencia tolera diversas formas de desigualdad y abuso de poder. A esto se suma un trabajo intelectual cada vez más capturado por la productividad individual individual lacompetenciacurricular, en detrimento detrimento de su vinculo con los conflictos de su tiempo. Por eso la defensa de la universidad universidad pública no puede reducirse a un listado listado estrictamente institucional. Apelar a presupuesto, excelencia o cobertura es insuficiente insuficiente si no se nombra lo que está realmente realmente en juego. La universidad pública importa porque aún puede sostener tiempos improductivos improductivos para las racionalidades dominantes y preservar saberes que no obedecen por completo al imperativo de la utilidad inmediata. inmediata.
Cuando una democracia pierde las instituciones que resguardan las condiciones condiciones de la crítica, empieza a normalizar su propia decadencia, Quizás por eso defenderla defenderla exija algo más que una apelación abstracta a la autonomía o a la libertad de pensamiento. Exige comprender que entre la fascinación y la banalidad se está configurando configurando otra forma de obediencia. Frente a esto, la universidad no debería limitarse a resistir. Tendría que volver a ser uno de los pocos lugares que pueda descifrar esas adhesiones ya examinar críticamente qué formas propias de elitización, tecnocratización tecnocratización o renuncia a su vocación pública han facilitado ese avance. R&rcndasbibliav4ficas Hannah Arendl. Eichmarrn injerusele, aA Report on rite BanaliryofEvil (Nu vaYorlt\lkingPres, 1963). susaasontag. Fascinatngrascism, 71eNnv YnrkReview ofioolcs, 6 de kbremdel9rs. Dectora en estudios Latinoamericanas.