Autor: IGNACIO SÁNCHEZ D. Profesor titular, P. Universidad Católica de Chile
Cartas: Violencia en la educación
Cartas: Violencia en la educación Señor Director: En las últimas semanas han ocurrido hechos de violencia que son inaceptables y que incluso han enlutado comunidades educativas. Lo acontecido en Calama, Antofagasta, en la Región Metropolitana con la violencia de los overoles blancos son hechos de suma gravedad que van en aumento. Así también, la extrema violencia observada a nivel universitario, que afectó a la ministra de Ciencia, generó un rechazo transversal y requiere trabajar en estrategias de prevención, manejo y castigo a los responsables. Estas conductas son progresivas, forman parte de un espectro que puede comenzar en faltas al lenguaje y a la convivencia y finalizar en actos delictuales y de extrema gravedad. Es así como se pueden iniciar como microviolencias, funas, acoso escolar, violencia de género y a los profesores, e incluir la violencia anárquica descontrolada en establecimientos escolares. Ha existido un importante debate nacional con respecto a las medidas a tomar para controlar esta situación.
El Gobierno ha presentado un proyecto de ley de convivencia escolar, que incluye mayor disciplina, ejercicio de la autoridad con castigos progresivos, expulsión de estudiantes, detectores de metales en las escuelas, rondas policiales, rol de la justicia, entre otras. Sin desconocer que en algunas situaciones extremas son necesarias estas medidas, sin duda es necesario un abordaje más de fondo. Las medidas preventivas y de largo plazo son cruciales.
Deben incluir fortalecer a la familia, acompañar a los estudiantes, evitar su aislamiento de su entorno familiar y social, entregar apoyo en control de impulsos, fortalecer la autoridad de los padres y el liderazgo de los profesores, mayor disciplina escolar, acompañamiento psicológico y apoyo en salud mental. La base y sustento del control de esta situación es el mayor involucramiento de la familia y apoyar la autoridad de los profesores. Hoy, enfrentamos la pérdida de autoridad en el hogar y en la escuela. Esta situación puede ser una oportunidad para reforzar el concepto de deberes y derechos, imprescindible en la formación de los jóvenes en la construcción de la sociedad. Autor: IGNACIO SÁNCHEZ D. Profesor titular, P. Universidad Católica de Chile.