Autor: Gonzalo Arias Salas y José Miguel Huerta Marín, Cámara de Oficiales yex Cadetes de la Armada Nacional, Osorno
Cartas: Deuda con Amador Barrientos
Cartas: Deuda con Amador Barrientos · Los integrantes de la Cámara de Oficiales® y ex Cadetes de la Armada de Chile, Osorno, deseamos resaltar que este mes resulta ser de trascendental importancia para quienes algún día vestimos el uniforme de nuestra Marina y adherimos en cuerpo y alma a lo que Chile ha denominado como el Mes del Mar.
Esta denominación radica en la inigualable gesta de Arturo Prat el 21 de mayo de 1879 en la rada de Iquique, durante la Guerra del Pacífico, acción épica reconocida tanto en nuestro país como en innumerables naciones extranjeras, como, por ejemplo, Inglaterra y Japón. De paso, mencionar que, a pesar del hundimiento de la Esmeralda, ese mismo día, un hábil Carlos Condell logró encallar a la Independencia en los roqueríos de Punta Gruesa.
Nuestra ciudad no está ajena al heroísmo de dicha confrontación bélica y, además de Prat, los osorninos podemos sentimos orgullosos de que dos de nuestros coterráneos habiten con brillo en las páginas históricas de la mencionada guerra.
En efecto, el comandante Eleuterio Ramírez, mártir de la Quebrada de Tarapacá, murió allí peleando como un león, de ahí su apodo de León de Tarapacá y a quien Osorno rinde homenaje con un majestuoso monumento en la plaza de Armas de la ciudad. El otro héroe oriundo de esta ciudad, el capitán de Corbeta de nuestra Armada, Amador Barrientos Adriazola, con quien la ciudad está en deuda y las autoridades locales deben tomar la debida nota de ello.
Una vez derrotado el Perú en el mar con la captura del Huáscar en Angamos el 8 de octubre de 1879, se hacía indispensable que el ejército de tierra iniciara la marcha hacia el norte para lograr la victoria definitiva. Y así ocurrió mediante diversos triunfos en batallas en suelo enemigo, como Tacna, Arica, Chorrillos y Miraflores, lo que concluyó con la toma chilena de la capital peruana, Lima. Para lograr aquello, se hizo indispensable el desembarco de las tropas nacionales en algún punto. Con ello, obviamente, desembarcarían la caballería, la artillería y todos los pertrechos necesarios para una logística eficiente durante la marcha hacia el norte. Para este efecto se escogió el puerto de Pisagua, aproximadamente 180 kilómetros al norte de Iquique. Fue en ese heroico capítulo donde brilló el osornino Amador Barrientos. Comandaba, espada en ristre, el primer bote en alcanzar la playa para el desembarco.
Bajo una lluvia de balas enemigas, que perforaron su guerrera, curiosamente, sin herirlo, fue el primer chileno en poner pie en la arena enemiga y, tomando un pabellón nacional, lo plantó en un promontorio, a la vista de quienes venían en los botes siguientes y así, enardeciendo el espíritu guerrero de quienes le seguían, se logró el objetivo fundamental para continuar la guerra y lograr el triunfo definitivo de nuestras armas. Barrientos fue un héroe y fue condecorado por su valentía. Osorno le debe un monumento y, como marinos, hacemos un respetuoso llamado a las autoridades para saldar esta deuda con un osornino de excepción. Autor: Gonzalo Arias Salas y José Miguel Huerta Marín, Cámara de Oficiales yex Cadetes de la Armada Nacional, Osorno.