Cómo La Moneda busca RETOMAR SU AGENDA tras una accidentada instalación
Cómo La Moneda busca RETOMAR SU AGENDA tras una accidentada instalación agenda legislativa.
EQUIPO DE REPORTAJES “Todo va a estar bien”, repetía José Antonio Kast, en una frase que lo acompaña desde la campaña de 2021 y que volvió a pronunciar en enero, ya como Presidente electo, ante empresarios en Icare. La promesa, sin embargo, chocó temprano con la realidad del poder.
En apenas tres semanas, el Gobierno debió enfrentar el costo político del alza de los combustibles, la baja que esto provocó en las encuestas, críticas por la falta de empatía en el manejo de la crisis y una seguidilla de flancos ministeriales que alteraron la secuencia de instalación de La Moneda. En Palacio resienten la rapidez y dureza del juicio.
Les molestó, particularmente, que los cuestionamientos no solo vinieran desde la oposición, sino también desde sectores de la propia derecha, a pesar de que repiten en privado apenas han transcurrido tres semanas desde el inicio del mandato.
Pero, al mismo tiempo, el episodio dejó una conclusión interna más profunda: que el problema no había sido únicamente la magnitud del ajuste ni su impacto en el bolsillo, sino también la forma en que el Gobierno enfrentó sus primeras controversias. Por eso, en paralelo al esfuerzo por reinstalar el plan “Chile sale adelante”, el Ejecutivo activó una corrección silenciosa, pero intensa, de sus engranajes comunicacionales.
Desde la Secretaría de Comunicaciones (Secom) refuerzan el coaching para ministros, con periodistas especializados en televisión, radio y prensa escrita, y se habilitó una suerte de “sala de ensayo” donde se les somete a preguntas en ambientes equivalentes a los que enfrentarían en entrevistas o puntos de prensa. La señal es nítida: en el Gobierno asumieron que varias de sus figuras llegaron con escasa experiencia de vocería política y que el costo de esa curva de aprendizaje se pagó demasiado pronto.
Ese esfuerzo se complementa con minutas diarias enviadas por el Segundo Piso en las que tiene directa injerencia el estrecho asesor de Kast, Cristián Valenzuela, pensadas para ordenar el mensaje, bajar líneas comunes y evitar nuevas improvisaciones en un gabinete que, en sus primeras semanas, abrió flancos por distintos frentes. Con todo, Kast ha optado por una línea de cierre de filas.
Aunque en estas semanas han surgido cuestionamientos a los ministros de Hacienda y Segegob, Jorge Quiroz y Mara Sedini, respectivamente, también los hubo a ministras sectoriales, como la titular de Seguridad, Trinidad Steinert, y de la Mujer, Judith Marín.
Algunas de esas polémicas son consideradas al interior de los partidos oficialistas como “evitables” o “innecesarias”. En ese escenario, el Presidente ha salido a respaldarlos públicamente a todos, evitando así transmitir la idea de un gabinete en revisión. En parte, porque se entiende que ceder demasiado pronto equivaldría a admitir un mal diseño de origen. EL FANTASMA DEL CAMBIO DE GABINETE Pero también porque varios de esos flancos alejarían las miradas del relato que el Gobierno quiere instalar. Quiroz y Sedini quedaron en la mira por la crisis del alza de los combustibles y por el manejo comunicacional de ese episodio, mientras Steinert y Marín han debido enfrentar controversias de otra naturaleza.
En el caso de la ministra de Seguridad, por su accidentado debut a propósito de la salida de la exjefa de Inteligencia de la PDI y por la controversia en torno al inicial recorte presupuestario a su cartera, finalmente desactivada; en el de la ministra de la Mujer, por la remoción de la directora de SernamEG en medio de su tratamiento por cáncer, una decisión que abrió un fuerte cuestionamiento político desde el propio oficialismo. Kast, sin embargo, decidió blindarlas. Más que anunciar rectificaciones personales, ha preferido transmitir que los problemas del arranque se corrigen con mayor disciplina política, mejor preparación y un reordenamiento del mensaje, no con un ajuste de nombres. LA VOCERÍA CUESTIONADA El caso de Mara Sedini es particular porque terminó operando en Palacio como una advertencia. La vocera, una de las figuras más visibles del arranque, acumuló en pocos días errores que reforzaron la sensación de un debut tenso. Esta semana debió corregirse después de afirmar que Galvarino Apablaza estaba “condenado”, cuando todavía no es juzgado por el crimen de Jaime Guzmán. Según fuentes conocedoras del episodio, en el Gobierno atribuyen ese traspié a la minuta preparada por su equipo. Pero el tropiezo venía de antes.
Sedini ya había quedado expuesta al emitir comentarios en un matinal en torno al alza de las bencinas y tras la difusión de gráficas oficiales que hablaban de un “Estado en quiebra”, una tesis que abrió un flanco político, fue corregida por Hacienda y terminó desordenando al equipo comunicacional de La Moneda. En esa oportunidad, fue Cristián Valenzuela quien salió a asumir la responsabilidad del error, aun cuando los asesores no tienen responsabilidad administrativa en los actos de un ministerio. En medio de esta compleja situación, la ministra se reportó enferma a partir del jueves de esta semana y suspendió las actividades que tenía en agenda.
RETOMAR LA AGENDA EN MEDIO DE “FUEGO AMIGO” Ese cuadro ha obligado a La Moneda a lidiar no solo con el costo de su agenda principal, sino también con una serie de polémicas laterales que amenazan con dispersar el foco.
Y esa es, justamente, una de las tensiones del arranque de Kast: mientras el Gobierno intenta volver a concentrar su capital político en las “emergencias” ya definidas seguridad, economía, reconstrucciones, ha debido gastar tiempo y energía en contener controversias que corren por carriles paralelos, pero que igualmente erosionan su instalación. A ese cuadro se agrega otra dificultad para La Moneda: ya han aparecido críticas desde su propio sector.
En Palacio molestó especialmente que figuras como la excandidata presidencial Evelyn Matthei y la presidenta del Senado, Paulina Núñez, cuestionaran con rapiNOTA dez al Ejecutivo por el manejo del alza de los combustibles, apuntando no solo al fondo de la medida, sino también a la falta de empatía y al problema comunicacional que reveló la tesis del “Estado en quiebra”. Matthei llegó a advertir que el alza golpeaba con fuerza a familias que “no llegan a fin de mes”, mientras Núñez pidió al Gobierno reconocer que había existido un problema “profundo” de comunicación.
Una de las lecturas que circula en el oficialismo es que el precio de los combustibles, por sí solo, ya permitió el rearme de la oposición en torno a un tema concreto y muy sensible para el bolsillo. Pero, además, se cuestiona que el propio Ejecutivo fue abriendo demasiados debates al mismo tiempo, facilitando que distintas oposiciones encontraran motivos para alinearse contra sus medidas.
Así, a la controversia por los combustibles se sumaron otras discusiones capaces de activar rechazos de muy distinta naturaleza desde organizaciones ligadas a temas medioambientales o de movilidad urbana hasta actores movilizados por conflictos educacionales, con el riesgo de que el Gobierno aparezca enfrentado simultáneamente a demasiados adversarios y en demasiados frentes.
Si bien la idea era que en las primeras semanas se notara un cambio de mano respecto del gobierno anterior, acelerando medidas de gestión, esta fase de “shock” inicial de Kast abrió fricciones múltiples y terminó anticipando el fin de la “luna de miel” con la ciudadanía. Y el problema no se agota ahí: junto con unir a opositores diversos, varios de esos episodios también empezaron a mostrar grietas en el oficialismo. Esta semana, la remoción de la directora de SernamEG, por ejemplo, abrió nuevamente cuestionamientos de Matthei, Karla Rubilar y Paulina Núñez, que reclamaron por la falta de empatía de la decisión e, incluso, pidieron revertirla. Los nombres de quienes han salido a criticar al Gobierno desde la derecha empiezan a repetirse.
Por eso, el Ejecutivo pretende intervenir para evitar lo que ha visto hasta ahora: que cada medida abra un conflicto distinto, reactive adversarios diferentes y, de paso, exhiba desorden o incomodidad entre quienes debieran ser su primera línea de respaldo.
LA APUESTA POR SEÑALES DE GESTIÓN CONCRETA La estrategia de La Moneda para dar vuelta el escenario parte de una premisa: que el tropiezo de las primeras semanas no obligó a cambiar el libreto, sino a reordenarlo. Fuentes de Palacio afirman que la contingencia económica derivada del alza del petróleo y la escalada de violencia en los colegios alteraron la agenda original y forzaron ajustes en plazos, énfasis y vocerías. Pero aseguran que las prioridades con que Kast llegó al poder seguridad, control migratorio, destrabe de inversiones, revisión fiscal del Estado y gestión en áreas sensibles como salud se mantienen intactas. La apuesta, dicen, es que a medida que pasen los días se vuelva más visible que el llamado “gobierno de emergencia” no fue archivado. Esa misma lógica se ha expresado públicamente en el intento del Ejecutivo por reinstalar el plan “Chile sale adelante” como respuesta al costo de los combustibles y como señal de acompañamiento a las familias. Parte de ese esfuerzo pasa por volver a. BZEÁBEPILEF exhibir gestión concreta en ministerios que encarnan el corazón del relato presidencial. En Defensa, por ejemplo, el Gobierno busca mostrar continuidad entre campaña y acción con el plan de reforzamiento de la frontera norte y la mantención del estado de excepción en la macrozona sur. El propio Kast viajó a Arica el 16 de marzo para poner en marcha la ampliación de zanjas en la frontera y la meta oficial es completar 30 kilómetros en 90 días. Mientras, conocedores del trabajo del Ejecutivo destacan las visitas de Kast a las ramas de las Fuerzas Armadas como parte de un diagnóstico directo para evaluar sus capacidades y carencias institucionales. Aunque el avance material ha sido más lento de lo previsto, en el Ejecutivo apuestan a que ese frente sirva para mostrar dirección, presencia territorial y foco en una de sus prioridades más reconocidas. Segpres aparece como el otro ministerio clave en esta fase de recomposición.
Por un lado, porque en el Gobierno destacan que, pese a la contingencia, la agenda legislativa siguió moviéndose: el proyecto para contener el precio del kerosene doméstico ingresó el 24 de marzo como mensaje del Ejecutivo y fue despachado con rapidez, convirtiéndose en ley el 26 de marzo. Por otro, porque la cartera quedó a cargo de uno de los ejes con que La Moneda busca retomar iniciativa política: la llamada “inspección total” al Estado.
A través del Comité Estratégico de Auditoría y Revisión Fiscal, encabezado por la subsecretaria Constanza Castillo, el Gobierno ordenó levantar información en cinco áreas sensibles transferencias y convenios, compras públicas, contratos de relevancia fiscal, gestión de personas y ejecución presupuestaria con el compromiso de tener primeros hallazgos públicos el 10 de abril, es decir, el próximo viernes. La señal que se busca transmitir es doble: que el Ejecutivo no solo está respondiendo a la coyuntura, sino también intentando volver a una agenda de control, revisión y orden del aparato público. En esa lógica, la tesis de Palacio es que el mejor antídoto contra el desgaste no será una defensa abstracta, sino una acumulación de señales de ejecución. Por eso, junto con el plan de ayudas y el reordenamiento comunicacional, el Gobierno intenta llenar la agenda con avances sectoriales: seguridad fronteriza, coordinación ministerial en seguridad, destrabe de proyectos, auditoría fiscal y tramitación legislativa.
Más que negar el costo del arranque, lo que busca ahora es encapsularlo y evitar que el “bencinazo” termine convertido en la imagen definitiva de sus primeros noventa días. n DEMASIADOS DEBATES, UN FACTOR PARA UNIR ALA OPOSICIÓN. Lo que en Palacio se lee como un problema propio de su etapa inicial empujó al Gobierno a recalibrar tiempos, reforzar el control comunicacional y blindar a su gabinete.
Ahora, se busca recomponer su instalación con coaching a ministros, ayudas sociales y una nueva ofensiva en economía, seguridad, auditoría estatal y EL EJECUTIVO NO QUIERE DEJAR ATRÁS EL CONCEPTO DE UN “GOBIERNO DE EMERGENCIA”: DEMASIADOS DEBATES, UN FACTOR PARA UNIR ALA OPOSICIÓN Mara Sedini ha sido criticada por sus vocerías, como la de esta semana sobre Galvarino Apablaza, a quien calificó como “condenado”, cuando todavía no enfrenta un juicio en Chile por el asesinato de Jaime Guzmán. El Presidente José Antonio Kast estuvo esta semana en el centro de Mercado Libre en Santiago, donde se anunció una inversión de US$ 750 millones, en un intento por retomar la agenda en materia económica. El ministro de Hacienda, Jorge Quiroz, fue el encargado de dar a conocer el alza en los combustibles y ahora destaca las medidas paliativas del plan “Chile sale adelante”.