Autor: ESTEBAN ABARZÚA
La nueva U revive con Agustín Arce como director de orquesta
La nueva U revive con Agustín Arce como director de orquesta RICHARD SALGADO 4 UUGA BET 18 22 4 A gustín Arce apareció frente al micrófono de TNT Sports con la tarjeta Experto Easy en las manos, ese cartón que convierte al futbolista del partido en alumno aplicado de ferretería emocional.
A los 21 años, con la cara encendida y una calma impropia del vértigo, el volante de la U habló como quien acaba de cruzar una puerta que llevaba meses mirando desde el pasillo. "Lo esperaba hace bastante tiempo", dijo. Luego explicó que sólo quiso "darlo todo", aportar su juego y llevarse la victoria. En el fútbol chileno, donde las frases suelen salir de un casete, Arce dijo algo verdadero: "Trabajé mucho para estar en estos momentos jugando de titular en la U". La escena resumió el clásico. Universidad de Chile le ganó 1-0 a Universidad Católica y encontró una forma de respirar que no se compra en farmacias ni se decreta desde la banca. La U volvió a parecerse a una promesa. No a una certeza: las certezas en el fútbol duran menos que una pelota seca en abril.
Pero sí a un equipo con piernas, hambre 4 JUGA BET 1 PF 4 y una idea clara para incomodar a la UC desde la salida, coparle los espacios y obligarla a jugar con el aire cortado. Fernando Gago había visto a los muchachos durante la semana en el Centro Deportivo Azul, en La Cisterna, ese laboratorio donde los clubes creen fabricar soluciones y a veces sólo producen ojeras. Esta vez el ensayo tuvo respuesta. Arce, Lucas Barrera, Ignacio Vásquez y Marcelo Morales le devolvieron al técnico una moneda limpia: intensidad, presión alta, despliegue e insolencia controlada.
No jugaron como suplentes con permiso, sino como jóvenes que entienden que el futuro no llega: se roba unos metros, se anticipa en la marca y se pide la pelota aunque el clásico esté lleno de adultos mirando feo. Arce fue el dueño de los hilos, sobre todo en el primer tiempo. No necesitó una batuta de plata ni una pose de enganche antiguo; le bastó saber dónde debía estar antes de que el partido se enterara. Administró pausas, abrió líneas de pase, empujó la presión y le puso gramática al entusiasmo azul. Cada equipo necesita alguien que traduzca el ruido. La U lo encontró en un chico que corrió como canterano y decidió como veterano. A su lado, Barrera ayudó a que el equipo tuviera dientes; Vásquez aportó desparpajo; Morales ofreció recorrido y oficio prematuro. La nueva U no nació de una revolución de manifiestos, sino de una decisión simple: confiar en quienes se entrenaron mejor. A veces la cantera no es una foto de promesas, sino una respuesta táctica. LUN RICHARD SALGADO molten BET 20 El gol lo hizo Juan Martín Lucero, dato que merece una nota aparte, casi de rehabilitación personal. Volvió a convertir después de 350 días y diez partidos desde su llegada a la U. Buena noticia para él y para el equipo. El delantero necesitaba ese grito como quien encuentra la llave después de una noche larga. Pero todavía deberá remar para ponerse a la altura de quienes empiezan a levantar a la U de sus dudas. En Ñuñoa el gol fue suyo; la respiración, colectiva. BIC LEA Por eso las palabras finales de Arce tuvieron una precisión involuntaria. "Los quiero mucho, los amo, y que me sigan apoyando que esto es un camino muy largo", dijo para su familia. También hablaba de la U. Un camino largo, sí. Pero este sábado, con sus jóvenes corriendo hacia delante y sus viejas inseguridades un poco más atrás, el club encontro oxígeno puro. Ganó más que un clásico. Ganó una pista para el futuro. LUN Autor: ESTEBAN ABARZÚA. "Trabajé mucho para estar en estos momentos jugando de titular en la U", dijo el jugador de 21 años tras ser elegido figura de la cancha. Los jóvenes armaron la fiesta en el triunfo del equipo de Fernando Gago ante la UC El Gato Lucero no anotaba desde mayo de 2025. Terminó con 350 días de abstinencia. Arce movió los hilos y su equipo le sacó una ventaja decisiva a la UC para quedarse con el triunfo.