Columnas de Opinión: Coquimbo: una mirada real a nuestro desarrollo
Columnas de Opinión: Coquimbo: una mirada real a nuestro desarrollo Asumir la Seremía de Medio Ambiente en la Región de Coquimbo no es simplemente ocupar un cargo público. Es, ante todo, ser parte de un desafío profundo y muy concreto: el de equilibrar desarrollo y protección en un territorio diverso. Nuestra región es, en muchos sentidos, un laboratorio natural. Aquí conviven -no siempre sin friccionesla minería de gran escala, la agricultura, el turismo, el crecimien to inmobiliario y la necesidad de proteger cielos únicos, reconocidos a nivel mundial. Esa tensión es real, cotidiana y no se resuelve con consignas ni buenas palabras. No es ningún misterio que la relación entre inversión y medio ambiente en Coquimbo ha sido compleja. Basta mirar lo que ocurre en el Valle del Elqui, con su fuerte identidad pisquera, o los humedales urbanos de La Serena y Coquimbo, donde los debates se arrastran desde hace años sin soluciones claras.
Pero la región no se agota ahí: El Limarí, con su agricultura luchando palmo a palmo contra la sequía, y el Choapa, donde la actividad industrial exige estándares ambientales de primer nivel, también requieren atención urgente y decisiones bien fundadas. La convicción que guiará esta gestión -y que ha planteado el Presidente Kastes clara: crecimiento económico y cuidado del entorno no son opuestos. Muy por el contrario, se necesitan mutuamente. No se puede pensar en desarrollo real si se hace de espaldas a la naturaleza. Ahora bien, para que ese equilibrio sea posible, necesitamos reglas claras y una gestión técnica sólida. La burocracia no puede transformarse en un freno permanente, pero tampoco la inversión puede operar sin límites ni exigencias. En ese contexto, la implementación del nuevo Servicio de Biodiversidad y Áreas Protegidas (SBAP) será clave. En Coquimbo, la crisis hídrica y la desertificación no son una advertencia lejana: son parte de nuestra vida diaria. Por eso, esta gestión no se construirá con palabras vacías, sino desde la evidencia científica y los datos concretos. La ciencia tiene que ser parte central de la política pública, especialmente cuando hablamos de cuencas, agua y biodiversidad en territorios que ya están al límite. JOVANKA RENDIC VÉLIZ Seremi del Medio Ambiente Coquimbo.