Artista iraní expone en Chile
Artista iraní expone en Chile Radicada en el país, Hoda Madi abre "Tierra velada", que expresa su larga historia de inmigración. DESDE HOY EN SALA GASCO: VANIA BURGESS GALAZ Hoda Madi cree que su obra permitirá ver un lado más humano de su país. "Y a no hay un lugar donde pertenezca. Con mi hijo no tenemos raíces en ninguna parte.
Quería tener mi trozo de tierra para decir que es mío y que a este pertenezco", explica sobre su obra la artista iraní Hoda Madi (Teherán, 1970), que desde hace 14 años vive en Chile y no visita su país. Se refiere a los 24 trabajos que conforman la exposición "Tierra velada", que abre hoy en la Sala Gasco Arte Contemporáneo (Santo Domingo 1061) hasta el 30 de abril.
Son obras de técnica mixta sobre tela y madera, de acrílico, aglutinantes y material orgánico, como arena y tierra, de lugares como Dubái, Brasil, Cuba y diversas partes de Chile (Atacama, Tongoy, Valle del Elqui, Villarrica e Isla de Pascua), y agua del Golfo Pérsico. Madi tenía 8 años cuando ocurrió la revolución islámica. Aunque estudió Odontología en su patria, ha sido artista y astrónoma autodidacta desde siempre, y esa fue una de las razones que la trajeron a Chile.
Casada y con un hijo, la seguridad de este la llevó a abandonar Irán en 2006, con rumbo a Malasia, donde vivió seis años. "Me gustaba la astronomía, leí un libro en farsi donde aparecía el desierto de Atacama. Era algo de otro planeta, no sabía cómo se llegaba", recuerda.
Como si los astros lo hubiesen anunciado, cuando Madi y su hijo tuvieron problemas para ir a vivir a Estados Unidos apareció Chile en su horizonte, por una amiga, abogada de inmigración, que le recomendó este país. La artista ha expuesto en diferentes partes del mundo y esta nueva muestra en Chile le llevó tres años de trabajo. Destaca la textura de cada pieza: "Mi sentido del tacto es fuerte. Cuando voy a ver exposiciones tengo que parar mi mano para no tocar las pinturas", explica en inglés. Entonces, en "Tierra velada" se pueden tocar todas las obras.
En una vitrina se dispuso cuatro cuadernos, que ella usó a modo de diario de vida cuando llegó a Chile. "No conocía a nadie, no hablaba el idioma; estaba desconectada del mundo y comencé a escribir. A veces me respondía a mí misma como si fuera una amiga", cuenta. Aunque estos cuadernos están cubiertos con los mismos materiales que los cuadros, para que no se puedan leer, están ahí para recordar su historia. Además, un video de siete minutos muestra el proceso de elaboración de las piezas. Sobre la actual situación en Irán, Madi señala que siente un gran dolor, porque no puede hacer nada, "pero sé que hay esperanza en que algo cambie y termine este dolor". VANIA BURGESS.