Acuicultura en Chile: el desafío de crecer bajo presión
Acuicultura en Chile: el desafío de crecer bajo presión E n un contexto donde Chile busca reactivar su economía y fortalecer sectores estratégicos, la acuicultura -y en particular la salmoniculturavuelve a posicionarse en la agenda pública como un motor clave de crecimiento y descentralización. Su relevancia no es solo económica, sino también social: en la zona centro-sur del país esta industria es un eje fundamental de cohesión territorial, empleo local y desarrollo. Tras años marcados por la incertidumbre normativa, hoy las perspectivas para el sector parecen favorables. A la creciente demanda global por proteínas de menor huella ambiental, junto con una tendencia de precios al alza, se suman las discusiones en torno a la agilización de permisos. Estos procesos, de concretarse, podrían contribuir a reactivar una industria con importantes ambiciones de expansión y liderazgo internacional.
Sin embargo, este escenario plantea una pregunta de fondo: ¿ está la industria preparada para crecer de forma sostenible en un entorno cada vez más desafiante? Estudios de EY en el sector acuícola de Noruega demuestran que los desafíos de la acuicultura no son solo productivos, sino estructurales. Se trata de una industria altamente dependiente del territorio y de las condiciones ambientales, lo que la hace particularmente vulnerable a los efectos del cambio climático. El aumento de la temperatura del mar, la mayor frecuencia de eventos climáticos extremos y la proliferación de enfermedades y parásitos ya están afectando la productividad, la exposición, y la estabilidad de las operaciones. A esto se suman impactos relevantes en la cadena de suministro, cuyos insumos dependen de recursos naturales igualmente expuestos a la variabilidad climática. Estos riesgos, derivados de una combinación de factores, ya se han materializado en importantes incidentes que han generado mortalidades masivas, cuestionamientos y pérdidas económicas significativas para el sector. Frente a estos desafíos, avanzar hacia una gestión moderna, sistemática y anticipatoria del riesgo deja de ser opcional.
Los marcos regulatorios emergentes -como las IFRS S1 y S2 en vías de adopción por la Comisión para el Mercado Financiero (CMF)refuerzan esta tendencia, al exigir la integración de los riesgos y oportunidades de sostenibilidad y clima en la toma de decisiones y su vínculo con el desempeño financiero de las organizaciones. Para Chile, el escenario actual representa tanto una oportunidad como un desafío. Por un lado, iniciativas como la agilización del sistema de evaluación ambiental o la relocalización de centros de cultivo podrían habilitar nuevas capacidades productivas y destrabar inversiones relevantes que impulsen el desarrollo del sector. Por otro, estos avances deben ir acompañados de estándares robustos que aseguren que el crecimiento del sector sea consistente con las expectativas regulatorias, ambientales y sociales. Desde la autoridad se ha enfatizado la importancia de mantener y respetar los estándares ambientales existentes, reforzando la responsabilidad de las empresas de entregar datos de calidad en sus procesos de evaluación. En la práctica, las compañías que sean capaces de recopilar, integrar y reportar información robusta sobre sus impactos y riesgos podrán avanzar con mayor certeza y velocidad en sus procesos de expansión. Aquellas que no, acumularán riesgo de forma sistémica, comprometiendo no solo su operación, sino la sostenibilidad de la industria en su conjunto. Mirando hacia adelante, el éxito de la acuicultura chilena no dependerá únicamente de su capacidad de expansión, sino de su habilidad para hacerlo de forma resiliente.
En última instancia, la sostenibilidad no debe entenderse como una restricción al desarrollo del sector, sino como la principal condición para su crecimiento y competitividad en el largo plazo.. Pamela Méndez, socia líder de Servicios de Cambio Climático y Sostenibilidad de EY Álvaro Jiménez, Gerente de Servicios de Cambio Climático y Sostenibilidad de EY