Editorial: Una nueva presión sobre el río Rahue
Editorial: Una nueva presión sobre el río Rahue La proliferación de basurales en el Puerto Aravena y Los Boldos revela una alarmante falta de conciencia comunitaria y ambiental. I crecimiento exponencial de residuos domésticos e industriales registrado en los últimos años ha generado la proliferación de basurales clandestinos e ilegales disgregados por toda la ciudad. E Este fenómeno adquiere ribetes críticos en Osorno, al constatar que la desidia de ciertos "vecinos" con malas costumbres compromete de forma directa uno de los bienes naturales de la comuna: el río Rahue. Existen al menos dos focos que concentran la mayor preocupación debido al inmediato y fuerte impacto ambiental que provocan. El primero está en el sector de Puerto Aravena, en Ovejería Bajo, una zona colindante al cauce que, pese a los esfuerzos por mantenerla resguardada, ha sido sistemáticamente vandalizada.
El segundo punto crítico se sitúa en el camino Los Boldos, al final e Francke (cerca del estero Cuinco). En ambos casos, el denominador común es la nula conciencia ecológica de quienes acuden a depositar desechos de diversa índole a las orillas del agua. El problema es alarmante en el Puerto Aravena.
Dirigentes vecinales del sector Lago Rupanco han advertido que la limpieza municipal es una constante que dura apenas horas antes de que nuevos volúmenes de escombros vuelvan a aparecer bajo el amparo de la noche y la falta de luminosidad adecuada. Elementos de gran envergadura como colchones, neumáticos, electrodomésticos viejos, e incluso restos orgánicos y animales muertos, configuran un panorama que destruye la biodiversidad fluvial de la zona. A ello se suma la presencia nocturna de maleantes que usan estas laderas desprotegidas para beber alcohol, arrojar latas, botellas y cartones que terminan arrastrados por la corriente o las crecidas del río. No se trata, por ende, de un descuido aislado, sino de una mala práctica que persiste en el tiempo. Tanto este diario como la Red Ambiental Ciudadana de Osorno han alertado sobre el carácter endémico que ha adquirido este mal hábito en el camino Los Boldos. Los testimonios locales apuntan de manera persistente a la llegada de camiones y camionetas que aprovechan las oscuridad para realizar descargas ilegales. Resulta imperativo transitar desde la mera reacción de limpieza hacia la prevención activa. Esto requiere dotar a los puntos usados como basurales de iluminación pública eficiente, cercos, televigilancia y aplicar de verdad sanciones económicas a quienes cometan estos ilícitos.. E Editorial