Entre Hong Kong y King Kong
Entre Hong Kong y King Kong Esta semana nos fuimos enterando a cuenta gotas de cómo el gobierno chileno le dio el visto bueno a la construcción de un multimillonario cable de comunicaciones transatlántico chino que conectaría a Con Con con Hong Kong. Parece trabalenguas pero es así. El decreto de concesión, firmado por el ministro de Transportes, Juan Carlos Muñoz, duró solo 48 horas, porque fue anulado por problemas de tipeo. Piteado por mal tipeado. Otro juego de palabras.
Pero lo cierto es que el decreto no se desahució por eso, sino por la presión de Estados Unidos, que venía advirtiendo desde hace años a Chile del peligro que significaba permitir que China administrara el tránsito de la información que viaja vía fibra óptica desde América a Asia. El Gobierno quiso pasar piola con este vergonzoso incidente, pero no calculó que EE.UU. y China, las dos potencias involucradas en el asunto, se enterarían en tiempo real de la firma del decreto. Por eso China autorizó de inmediato el inicio de las obras en su territorio y EE.UU. envió el mismo día un emisario a hablar con el gobierno chileno. Más hábil fue el gobierno del Presidente Boric en ocultarle este episodio al gobierno entrante del Presidente Kast.
En ninguna de las reuniones bilaterales de traspaso de mando ni Boric ni los ministros de Transporte y Telecomunicaciones, Defensa o Relaciones Exteriores dijeron una palabra de este hecho (uno de los acontecimientos geopolíticos más sensibles para Chile en los últimos años) a sus sucesores. Como sea, el estropicio ya está hecho. No ganamos nada y solo quedamos en mala onda tanto con EE.UU. como con China. El gobierno de Boric fracasó en su intento de convertir a Con Con en algo así como el Hong Kong de la conectividad del Cono Sur. El Cong Cong americano. Les dijo que sí a los chinos, ellos se entusiasmaron, empezaron a trabajar y después les dijeron que más mejor que no. Si tuviesen el pelo rizado podríamos decir que los dejamos con los crespos hechos.
Y también generamos un problema de confianza con EE.UU., porque pese a las advertencias que nos hicieron durante años, pese a la información que nos proporcionaron, pese a las promesas de transparencia total que tendríamos con ellos para entre otras cosas mantener el Visa Waiver, terminamos entre gallos y medianoche, a sus espaldas, aprobando el cable chino. Quedamos mal con Hong Kong y con King Kong. Porque una pequeña nación sudamericana como nosotros es incapaz de desafiar con éxito a una potencia como Estados Unidos. Nuestra bella patria es como la rubia buenamoza que está en la mano de King Kong, como en la película de Cooper. La única manera de relacionarse con la bestia enorme es construyendo una relación que no se base en la fuerza física. Sino en la confianza. Dado el lugar en que estamos en el mapa, dada nuestra historia y nuestra cultura, no tenemos opción real de convertirnos en Cong Cong. Es más plausible que nuestro Con Con sea conocido como With With. Eso hay que asumirlo, con pragmatismo y sabiduría. Y ver la manera de ser socios, amigos o al menos buenos proveedores del otro monstruo, el que tiene aspecto de dragón.. Quedamos mal con Hong Kong y con King Kong. Porque una pequeña nación sudamericana como nosotros es incapaz de desafiar con éxito a una potencia como Estados Unidos.