Editorial: Mal estacionados: enfermedad crónica
Editorial: Mal estacionados: enfermedad crónica 1 problema de los vehículos mal estacionados se ha convertiE do en una constante que Iquique arrastra desde hace años. Prácticamente en cada calle de la comuna es posible constatar cómo conductores transgreden la normativa y aparcan en cualquier lugar, sin reparar en que bloquean veredas, pasos peatonales e incluso accesos a viviendas. Con el tiempo, esta conducta ha derivado en una suerte de enfermedad crónica urbana, que ni las fiscalizaciones ni las multas han logrado erradicar. Las cifras así lo confirman. De acuerdo con datos de la Municipalidad de Iquique, solo en 2025 se cursaron 13.696 infracciones por esta causa y, en lo que va del presente año, ya se contabilizan más de 1.300.
Se trata, entonces, de un antecedente revelador que da cuenta de una mala práctica normalizada, con efectos directos en la movilidad, el aumento del riesgo de accidentes y, en definitiva, en la calidad de vida de la población.
La jueza del Primer Juzgado de Policía Local, Antonella Sciaraffia, dijo que las infracciones más recurrentes corresponden a vehícu los estacionados sobre veredas, bandejones centrales, pasos peatonales y áreas verdes; frente a portones de estacionamientos particulares y grifos; y en espacios reservados para personas en situación de discapacidad. La magnitud del problema ha traspasado incluso las fronteras regionales, generando burlas y críticas a través de imágenes viralizadas en redes sociales, que dejan en evidencia una preocupante falta de cultura vial.
Pese a las fiscalizaciones realizadas por Carabineros, inspectores municipales y personal de la Seremi de Transportes, la problemática persiste a diario, incluso en las principales arterias del centro y en calles aledañas a cuarteles policiales y establecimientos educacionales. Urge, por tanto, avanzar hacia medidas más efectivas que aseguren el cumplimiento de la normativa. Ya no basta con la aplicación de multas ni con campañas de concientización. Todo indica que se requieren acciones más intensas -aunque resulten impopulares si se quiere revertir una práctica que se ha naturalizado. El parque automotor de la región crece año a año y, de no mediar políticas públicas coherentes con esa realidad, el colapso vehicular de la ciudad no solo será una amenaza, sino una realidad inevitable. Con el tiempo, esta conducta ha derivado en una suerte de enfermedad crónica urbana".. EDITORIAL Con el tiempo, esta conducta ha derivado en una suerte de enfermedad crónica urbana".