Vacunación y trabajo intersectorial siguen siendo claves en comunidades afectadas
Vacunación y trabajo intersectorial siguen siendo claves en comunidades afectadas Opinión Los incendios forestales que han impactado a la Región del Biobío no sólo han provocado pérdidas humanas y materiales, sino que han generado un escenario sanitario complejo que requiere respuestas oportunas y coordinadas.
La destrucción de viviendas, el desplazamiento de familias y las dificultades de acceso a servicios básicos aumentan el riesgo de enfermedades prevenibles, situando a la vacunación como una estrategia fundamental de protección de la salud pública. En contextos de emergencia, destacan de manera prioritaria los riesgos de Hepatitis A y Tétanos.
La falta de acceso a agua potable y saneamiento, junto con condiciones de hacinamiento, favorece la transmisión de Hepatitis A y otras infecciones gastrointestinales, mientras que la exposición a ambientes contaminados durante la remoción de escombros y los procesos de reconstrucción incrementa el riesgo de Tétanos, debido a heridas y cortes con materiales contaminados. Estas condiciones también facilitan la aparición de otras enfermedades infectocontagiosas, como infecciones respiratorias y afecciones de la piel, reforzando la necesidad de medidas preventivas oportunas. La vacunación permite reducir de manera efectiva estos riesgos, especialmente en poblaciones vulnerables como niños, personas mayores, embarazadas y personas con enfermedades crónicas. Mantener actualizado el esquema antitetánico, reforzar la vacunación contra hepatitis A y asegurar la continuidad del Programa Nacional de Inmunizaciones son medidas claves para prevenir brotes y complicaciones de salud en las comunidades afectadas. Asimismo, la vacunación contribuye a disminuir la presión sobre los servicios de salud, que suelen verse sobrecargados tras eventos de esta magnitud. Sin embargo, las emergencias socioambientales suelen dificultar el acceso oportuno a las campañas de vacunación. La pérdida de centros de atención, la distancia a los servicios de salud y las prioridades inmediatas de las familias, como la reconstrucción y la búsqueda de trabajo, pueden generar brechas de cobertura. Frente a este escenario, el trabajo intersectorial se vuelve indispensable para garantizar una respuesta sanitaria oportuna, efectiva y equitativa.
La coordinación entre el sector salud, los gobiernos locales y las universidades representa una oportunidad estratégica para ampliar la cobertura de del Biobío, la vacunación y el trabajo intersectorial coordinado emergen como pilares fundamentales para proteger la salud de las personas, reducir desigualdades y avanzar hacia una recuperación más segura y resiliente en las comunidades afectadas. vacunación. En particular, la participación de carreras del área de la salud, como Enfermería, permite desplegar operativos de vacunación en terreno, fortalecer la educación sanitaria y apoyar la vigilancia epidemiológica en comunidades afectadas. Estudiantes y docentes, bajo supervisión profesional, pueden contribuir activamente a acercar las prestaciones de salud a los territorios, reforzando la capacidad de respuesta del sistema. En síntesis, frente a los desafíos sanitarios que dejan los incendios forestales en la Región. Mg. Priscilla Inostroza Salazar Docente de Enfermería Universidad Andrés Bello