Autor: Lilia Siervo Briones Universidad Andrés Bello
Señora Directora: Cada 11 de febrero, el Día Internacional de la Mujer y la Niña en la Ciencia nos invita a reflexionar sobre los avances logrados, así como sobre las brechas que aún persisten en materia de igualdad de género en ciencia y tecnología. A más de tres décadas de la Declaración y Platafo
Señora Directora: Cada 11 de febrero, el Día Internacional de la Mujer y la Niña en la Ciencia nos invita a reflexionar sobre los avances logrados, así como sobre las brechas que aún persisten en materia de igualdad de género en ciencia y tecnología.
A más de tres décadas de la Declaración y Plataforma de Acción de Beijing, la participación femenina en la academia, la investigación y los espacios de liderazgo ha aumentado sostenidamente; sin embargo, ello no ha sido suficiente para garantizar condiciones verdaderamente equitativas. A nivel mundial, las mujeres representan menos de un tercio de las personas dedicadas a la investigación. A esto se suman diversas desigualdades estructurales como la menor adjudicación de financiamiento, la escasa visibilidad de sus aportes, la persistencia de estereotipos de género y las dificultades para conciliar la vida laboral y personal.
Estas condiciones no solo limitan el desarrollo profesional de muchas investigadoras, sino que también afectan la calidad Ciencia con perspectiva de género y el alcance del conocimiento científico al reducir la diversidad de perspectivas necesarias para abordar problemas complejos. En Chile, este escenario muestra avances importantes gracias a políticas públicas, programas de divulgación científica y acciones de acercamiento temprano a la ciencia. No obstante, el desafío no solo radica en el acceso, sino que se relaciona con la permanencia, el reconocimiento y las oportunidades reales de liderazgo. Una ciencia diversa, inclusiva y colaborativa genera conocimiento más robusto, pertinente y contextualizado, fortaleciendo la capacidad para abordar problemáticas de carácter ambiental, social y tecnológico. Actitud positiva hacia el autismo Señora Directora: Hoy hablamos cada vez más sobre autismo y sobre el desafío que implica promover la inclusión en el contexto escolar, especialmente cuando los entornos no siempre son favorables. Sin embargo, hay que detenerse en un elemento fundamental para que la inclusión deje de ser un discurso y se convierta en una realidad concreta, y es nuestra actitud positiva hacia el autismo.
Durante años he tenido la oportunidad de acompañar a distintos profesionales en su formación en esta materia, y existe un aspecto que se repite de maneratransversal: la esperanza y la convicción de que la inclusión es posible, aun cuando el contexto no siempre lo facilite.
Desde ahí surge una pregunta clave: ¿ qué elementos pueden asegurar el éxito de la inclusión educativa? Sin duda, el punto de partida es la actitud frente al autismo, paraluego avanzar hacia una visión compartida, la colaboración profesional y la implementación de estrategias y apoyos adecuados. Una actitud positiva en los equipos educativos se traduce en acciones concretas, como el uso de métodos de evaluación flexibles, entornos de aprendizaje estructurados, apoyos visuales y herramientas específicas. Pero también implica confiar en las propias competencias para contribuir al bienestar educativo de las y los estudiantes con condición del espectro autista. Claudia Rojo/Udla Autor: Lilia Siervo Briones Universidad Andrés Bello. Claudia Rojo/Udla