Editorial: El impacto económico de la guerra
Editorial: El impacto económico de la guerra L os ataques de Estados Unidos e Israel contra Irán han abierto una nueva etapa de tensión e incertidumbre en la economía global con el foco inmediato en los precios del petróleo y el gas.
La respuesta de Teherán de atacar infraestructura energética de países vecinos, y el anuncio de un bloqueo del estrecho de Ormuz, vía por la que pasa un quinto de la producción mundial de crudo, han elevado de forma importante el valor del barril de petróleo en los dos índices de referencia (Brent y WTI). Los analistas coinciden en que la profundización o no del alza del crudo -los expertos hablan de una "barrera sicológica" si el precio del barril supera los US$ 100dependerá de la extensión temporal del conflicto y de la forma en que involucre a otros estados de la región.
La mayoría de los economistas y la banca de inversión prevén un escenario principal de enfrentamiento militar acotado; en este sentido, se ha subrayado que a Trump no le conviene llegar a las elecciones de medio mandato de noviembre con la inflación disparada, una consecuencia ineludible de un período largo de precios altos de la energía. Ciertamente, la ampliación de la guerra -una hipótesis menos probable pero no descartabletendría significativos efectos en los mercados: retorno de las presiones inflacionarias, mayores tasas de interés, problemas en las cadenas logísticas y menor crecimiento. Si bien Chile no se abastece en el Medio Oriente, nuestra economía es altamente sensible a las variaciones de precio. La crisis geopolítica también ha significado la depreciación del peso -que en los últimos meses había ganado terreno frente al dólar-, una baja del cobre y caídas en la bolsa.
A juicio del economista Jorge Hermann, a fines de marzo se debería apreciar el impacto de la guerra en el valor de las gasolinas; con todo, Hermann ha señalado que se trata de un "shock de oferta transitorio", que incrementará la inflación de marzo, y que luego se revertirá.
En el último Informe de Política Monetaria (IPoM), en diciembre de 2025, el Banco Central indicó que la inflación llegaría a la meta de 3% en el primer trimestre de este año, aunque su consejo advirtió también sobre los riesgos, entre otros, de alguna escalada bélica que determinara la proyección. De acuerdo con el economista Gustavo Díaz, si el barril de crudo salta a US$ 110, la inflación podría aumentar entre 0,5 y 1 punto porcentual anual. Díaz afirmó que un incremento del precio internacional de 20% a 30% agregaría de 0,4 a 0,8 puntos porcentuales al IPC anual en un horizonte de tres a seis meses.
En este contexto, el fisco, a diferencia de coyunturas anteriores, no dispone hoy de instrumentos para encarar una crisis global, debido a que el Fondo de Estabilización Económica y Social (FEES) solo cuenta con US$ 3.912 millones (para la crisis subprime sumaba casi US$ 20 mil millones), en un cuadro, además, de mayor endeudamiento público, déficits estructural y efectivo y debilidad del crecimiento. Desde luego la incertidumbre respecto de los tiempos del conflicto no permiten establecer cómo influirá este en la agenda económica de la próxima administración y en las decisiones del Banco Central en materia de tasas.
Por lo mismo, corresponde evaluar con prudencia sus consecuencias en la economía y los mercados, y los desafíos que implicarán en la aplicación del programa y la narrativa de Gobierno de "emergencia". "El fisco, a diferencia de coyunturas anteriores, no dispone hoy de instrumentos para encarar una crisis global".. "El fisco, a diferencia de coyunturas anteriores, no dispone hoy de instrumentos para encarar una crisis global".