Editorial: Yumbel, tradición e identidad
Editorial: Yumbel, tradición e identidad Este fin de semana, Yumbel volvió a ser el centro espiritual del sur de Chile.
La festividad del "20 chico" en honor a San Sebastián convocó, desde el viernes, a una multitud de peregrinos que llegaron de distintos puntos del país para renovar mandas y oraciones que habían quedado pendientes desde enero, cuando los incendios forestales que arrasaron parte de la región del Biobío obligaron a suspender la celebración masiva.
Ni la lluvia de este fin de semana fue obstáculo: familias y fieles se congregaron sin pausa en el templo y el campo de oración, cerrando así una deuda de fe que el fuego había dejado abierta. La festividad de San Sebastián es, desde hace generaciones, bastante más que un rito religioso. Es un espacio donde la comunidad mantiene sus tradiciones y su historia y afirma los lazos que unen a distintas generaciones. Lo ilustra con nitidez la historia de Karen Ferembert, quien comenzó a asistir al santuario a los seis años, de la mano de su tatarabuela, y que hoy sigue cumpliendo mandas junto a su familia.
Más de cinco décadas después, su presencia en Yumbel no es solo un acto de fe personal: es la expresión viva de cómo una tradición se transmite, se adapta y persiste como parte del legado cultural de la zona centro-sur del país. A lo largo del fin de semana, eucaristías, procesiones y actos de oración permitieron a los peregrinos vivir la experiencia con recogimiento y calma. En sus homilías, los obispos convocados subrayaron que la devoción exige coherencia más allá de la ceremonia.
Monseñor Bernardo Álvarez, obispo auxiliar de la Arquidiócesis de la Santísima Concepción, invitó a los fieles a entender la peregrinación como "un pulmón de vida espiritual, un camino que nos permite ensanchar el corazón y respirar el aire que da la vida, que es Dios". Por su parte, monseñor Sergio Pérez de Arce, arzobispo de Concepción, fue directo: la fe, dijo, debe expresarse "a través del amor al prójimo y la atención a quienes más lo necesitan". Ambos mensajes apuntaron en la misma dirección: la devoción no termina al salir del santuario, sino que se prueba en la vida cotidiana de cada creyente. Sin duda, una nueva muestra lo que significativo que es la comuna santuario, Yumbel, como un eje de tradición e identidad del sur de Chile..